[nueve caracteres]

Tú.

Mi arquetipo femenino.
Mis nueve caracteres.


Tú.
Mi cantar físico-astronómico
Mi materia filosófica.

Pero...

No quiero que seas mía,
Quiero que seas tuya.
Y de repente,
Que me compartas un poco de ti.

[la buena educación]

Cuando una persona me dice que "tiene buena educación" me imagino que ha sido criada por una escuela medieval en pleno siglo XXI, cuyas ideas progresistas no existen en su estructura mental. Lo que me lleva a la cuestión de analizar ¿A qué se refiere una buena educación? Es decir que todos recibimos una buena educación, aunque difiere, porque los padres educan e inculcan sus ideas basándose en sus propios principios, y en esos principios pocos padres insertan la idea de un pensamiento propio o incluyente.

Ayer tuve una experiencia basada entre "la buena educación" y mi buena educación.

Me insistió mucho en "su buena educación" para que accediera salir con ella. Fuimos al centro el lugar en el que pueds encontrar desde prostitución por unos cuantos pesos mexicanos, alcohol adulterado, drogas recreativas, prohibas y algunas semi legales, explotación infantil, un choque cultural tan diverso y rico, salones de baile, bares, hombres que besan hombres, mujeres que besan mujeres, trasvestis, transexuales, y bueno, recalco esto porque una buena educación se basa principalmente en el respeto, la tolerancia y la actitud ante la vida, aunque mi educación fue distinta y reservada, mi experiencia de vida me llevó a la apertura de culturas y una mente mucho más lúcida, rica y ávida de conocimiento que la que trató de ser moldeada, o sea que mi educación fue una parte instaurada por mi lado familiar y el resto y más completa, por mi propia experiencia de vida. Ella, que platicaba su excelente educación y vida reservada y de humilde progreso desde su origen en Chiapas, su monótona conversación eran diversas conjeturas de su vida entre Chiapas y Tamaulipas hasta porqué llegó aquí, así como el origen de su buena educación la cual sólo quedada evidenciada que fue muy repetida pero mal aprendida.


"Aunque mi educación fue distinta y reservada, mi experiencia de vida me llevó a la apertura de culturas y una mente mucho más lúcida, rica y ávida de conocimiento que la que trató de ser moldeada, o sea que mi educación fue una parte instaurada por mi lado familiar y el resto y más completa, por mi propia experiencia de vida."



Una mujer de no más de 30 años. Esa noche ella vestía una falda café, una llamativa blusa amarilla con diamantes en el cuello y en las orejas, no usaba maquillaje, se sentó frente a mí, cruzó la pierna, pidió una bebida y comenzó a relatar su vida en una serie de incongruencias sobre sus buenos modales, que hasta ese momento eran basados en pura teoría fascinante pero en una práctica débil y de carencias. Su supuesta humildad quedó opacada por un interés repentino en los lujos y la buena vida, (ella quién carecía de trabajo), suspiró recordando los hombres de su vida que fueron extranjeros y adinerados y su "buena educación" le había sido incorporada un respeto y sumisión ante ellos, en ello basaba su felicidad y su buena educación. Su interpretación de caballerosidad era basada en una constante adulación de su ropa o su figura, el hecho de conquistarla por medio de su inseguridad moral y no a través de palabras sencillas pero honestas, fueron provocando en mi una exasperación y una náusea. Le insté a caminar lejos del bar, mi sutileza para retirarme a mi casa y ella a la suya y no volverla a ver nunca, pero mi plan se demoró y provocó que ella reaccionara ante la gente que pasaba como sintiendo acoso de hombres y mujeres que ella creía que era seducida discretamente o a través de una mirada causal, se tornó algo enfermizo y obsesivo al grado de detestar cualquier prueba de afecto entre dos personas del mismo sexo. Me habló de sus obsesiones, algunos secretos y constantemente me recordaba, inconscientemente, lo sincera y honesta que era ella, como señal de una rápida aprobación. Pero todo su discurso provocó el efecto contrario.

A las 3 de la mañana, ella sugirió irnos, y celebré con gusto esa decisión. No sin antes durante el camino de regreso a casa, se quejaba de los taxistas, el trasnporte, la gente que la acosaba con la mirada, y contradictoriamente, siempre se definía como la más hermosa que ha pisado la tierra, no por ello dejé olvidado mi ritual de la buena educación de guardar el mismo respeto por alguien que siento repulsión como por alguien a quien admiro, si ella mostraría su buena educación yo trataba de mostrar la mía.

Creo que a su buena educación le faltó un poco de tolerancia, respeto, apertura mental y sobre todo aceptar que los buenos modales nunca pasan de moda, pero una mente que vive teorizada con ideas de una buena educación, se contrapone a una práctica de nula educación. Después, le envié un comentario en el que con cortesía le pedía ya no volver a vernos por su falta de educación, pero mi educación más liberal pero no por ello menos seria me impedía algún trato cortés con ella, y de todos los adjetivos que ella se propuso, ninguno fue acertado, yo tenía uno en mente, pero por esta ocasión quería alejarme como un caballero y no decir lo que pienso, como me inculcaron, aunque mi experiencia de vida, siempre me ha llevado a decir todo lo que pienso, todo lo que no siento.


"Y por primera vez en mi vida.
Fui ese hombre tolerante y caballeroso. Que no se dice en las teorías de la educación o los modales. Por eso detesto la "buena educación" que ha criado hipócritas."

[la maravillosa mañana]

Hoy desperté queriendo admirar el cielo claro y luminoso. Con su atmósfera de agua y oxígeno. Caminar por los parques verdosos y de colores brillantes con sus flores endémicas y exóticas. Respirar el aire, saborear la vida en cada textura. Ver la luz en las cosas pequeñas y gigantes. Las melodías de felicidad de la alondra, del gorrión, del ave colorida. Quise escribir esas sensaciones en este texto, pero no pude sentir nada. 

Solo veo degradación. Llanto de los pájaros. Un otoño que arrasa la belleza de las cosas, hojas en sepia, un horizonte caliginoso, los colores perdidos en tonalidades grises, ya no hay canto, no hay amabilidad, se ha perdido el entusiasmo, ¿quién eres en este mundo infeliz? Yo soy un caballero vulgar, buscando amor en las calles, hace tiempo que desprecio mi instinto, y no tengo sexo, no poseo cuerpos ni almas, eso me hace vacío pero, no creo que me expectativas cambien demasiado, porque la gente pide mucho de mí, y yo, sinceramente, ofrezco siempre muy poco. Envejezco. Y por la noche muero un poco. ¡La vida es un desperdicio! Las cosas que admiraba también han perdido su esencia, se han extinguido, como yo me fugaré a la muerte. Algún día. Toda tragedia será hermosa. Mi propia tragedia será dichosa. Y en las últimas líneas de mis memorias preservaré el drama cotidiano de contemplar cada maravillosa mañana, siendo yo, una completa  mierda

[a good boy]

Conzco 4 padres distintos.

Jorge Guillermo Borges. El padre de Borges que lo internó en el mundo del sexo a los 14 años, a través de una meretriz la cual era amante de su padre, quizá esa repulsión le causó el desdén hacia el sexo durante toda su vida. Mismo reproche que muestra a través de sus poemas y sus relaciones personales que nunca pudo llevar a consumar el acto carnal. De su padre sólo heredó el apellido y la ceguera, era bien conocido, que Leonor Acevedo, su madre, privó y pulió su formación literaria, durante todos los años que estuvo bajo su matriarcado. "Mi padre", dijo, "me explicaba esas batallas sobre la mesa, con migas de pan. Esta, decía, era la posición de los persas, esta la de los griegos. Durante mucho tiempo yo seguí pensando en ejércitos y en barcos, en héroes y en batallas, como migas de pan". Quedó de manifiesto la ausencia total y nada indispensable que Borges tenía de su padre, en un ensayo autobiográfico dictado a Norman Thomas Di Giovanni, que se publicó enla revista The New Yorker en 1970: "Si tuviera que señalar el hecho capital de mi vida, diría la biblioteca de mi padre. Creo no haber salido nunca de esa biblioteca". El hecho capital que señalaba era la biblioteca, no su padre. Sólo hay un momento en que Jorge Guillermo se ve nítidamente en primer plano: "El me reveló el poder de la poesía: el hecho de que las palabras sean no sólo un medio de comunicación sino símbolos mágicos y música. Cuando ahora recito un poema en inglés, mi madre me dice que lo hago con la voz de mi padre". Guillermo Borges de cierta anarquía librepensadora. Se dice que educó a sus hijos por su cuenta y no obligó a que se formaran en la Universidad. Hubo una sana distancia, que yo creo que se produjo una ruptura por alguna causa distinta a sus pretensiones pues en lo liteario padre e hijo compartían gustos muy similares.

Hermann Kafka. El padre de Kafka, Kafka abogado y escritor Checo, famoso y reconocido mundialmente por "La metamorfosis" una alegoría a la angustia y la soledad, Kafka quien mantenía una compleja relación filial, a veces incomprensible otras perfectamente evidente, quedan de manifiesto en sus misivas recopiladas bajo el título de "carta al padre". En el ensayo biográfico "El mundo formidable de Kafka" (Alba editorial) que describe la relación entre padre e hijo, no resulta tan deplorable como Kafka lo manifiesta en su epístola. Y así lo afirman principalmente biógrafos que han estudiado la literatura y la relación personal entre Kafka y su padre. Lo que hizo Kafka fue exhibir su debilidad como hijo ante la sublevación a una autoridad alegórica, a la que formó literariamente como un padre déspota y malvado, porque, a pesar que si tuvo un padre, éste no se manifestaba de una forma irracional, por el contrario era una exhibición de placer y seguridad. Aunque exageró su realidad mediante figuras retóricas como la exageración y la parábola, la presencia de su padre influyó positivamente en su literatura mediante la reprsentación de la autoridad.

Jonathan Flynn. El padre de Nick Flynn, un poeta estadounidense, que escribe sus memorias "Another bullshit night in suck city" mencionando que tardó 29 años en encontrar a su padre, y mismas memorias que fueron inspiración para la película de corte hollywoodense "Being Flynn" con Robert de Niro. Un padre ausente y fantasmal, que a pesar de la ausencia su vida parece tener un equilibrio hasta que su padre aparece arruinado, loco y mendigo. Mediante una obra desarrolla en introspección, que simula una novela autobiográfica, recurre a enfrentar a su padre en un ambiente que el propio autor había negado, de estar ante un padre ausente por casi 30 años, se encuentra ante una figura paterna mediocre, sin autoridad moral, reverencia o respeto alguno, describe como su vida se vuelve un caos y como lo era por periodos antes de encontrarse con su padre con quien sólo mantenía contacto por unas cartas que recibía de su padre desde la cárcel. La obra retrata la personalidad compleja y también atormentada del padre de Nick, también ante el descuidado sueño de ser un escritor famoso, quien hereda su amor por la literatura y a su vez sus complejos delirios y problemas personales que no sólo acongojan a Nick también a su padre, ambos comparten esa psicología que se vuelve terrible y salvadora, ambos alcanzan la catársis y redimidos celebran su nueva vida, aunque pasó un tiempo prudente entre dudas, angustia y haber caído en un abismo primero Jonathan Flynn en su juventud y como adulto, y posteriormente en la mmisma parábola, Nick Flynn.


Y por supuesto... mi padre. De esos 3 padres, Jorge Guillemo Borges, Herman Kafka y Jonathan Flynn, mi padre que posee tres de sus personalidades, debería ser influencia en la obra literaria de un pobre autor... como aquellos 3 que influyeron en la vida y obra de sus hijos y escritores también.

Mi padre, Gonzalo, un músico (que ha perdido el ritmo), mujeriego y alcohólico rehabilitado. El cual pasó 8 años ausente de manera espiritual, porque paradójicamente, siempre vivimos en la misma calle, ¿No debía buscarme él a mí?, bueno, es trascendental que detrás de escritores como Borges, Kafka o Nick Flynn, haya un padre ausente, autoritario o anarquista, que convirtieron a sus hijos en herederos de un gusto refinado por la escritura, la literatura, simplemente, elaboraron el modelo utópico o el arquetipo vil de un padre desdichado. Mi padre fue bueno en su herencia, me heredó un alcoholismo inclasificable, interminable, persistente hasta la fecha que solo puedo disimular, me heredó una genética de debilidad, de piel magra, líbido en proporciones dañinas que disimulo bajo otras adicciones más moderadas como económicas, que no juegan con mis inseguridades, ah, esa herencia fue principalmente lo que debí heredar. De los 8 años de ausencia le siguieron algunos años cuando vino el reencuentro posteriormente, doblegado por el cinismo, quizá también por la vergüenza o la soledad, es algo que no acierto a advinar.
los primeros años en los que su presencia tuvo control en mi vida, significaron valientes anécdotas de como vencía a los hombres de las sombras que se ocultaban en mi habitación o debajo de mi cama, y que siempre hacía un chiste para que se me quitara el miedo, siempre fui medroso de la oscuridad, un poco hasta la fecha por mi creciente soledad y mi forma de no poder lidiar con esa mancha oscura que crece y se fortalece mientras yo me debilito. Mi padre tuvo un amor perecedero hacia los libros y novelas gráficas, recuerdo que la casa se llenaba del aroma del papel, libros amarillentos en cajas, (Figura paterna según Borges) que se iban acumulando al lado de sus televisores rotos y descompuestos que reparaba o vendía, también se colaban manuales de circuitos, supongo que eso era lo que compraba más que los otros libros que no leía, solamente acumulaba, con la curiosidad similar a la de Borges como autodidacta, también solía destapar las cajas de mi padre y descubrir nuevos libros, mundo nuevo y sofisticado, ante mi realidad en la que carecía de juguetes... así derrumbaba mi mundo infantil. Y esa carencia no era por falta de dinero, fue por la intransigencia de mi padre y una irracional manera de ver su mundo, que debía ser también mi mundo, quizá mi padre, era más bien el padre autoritario y déspota (figura paterna según Kafka), mi padre en verdad, carecía de apertura al diálogo, flexibilidad o alguna intención de esperar opiniones, siempre vociferaba y callaba a todos entre un diálogo plagado de sorna, contra eso nadie podía o nadie quería debatir. De esos pocos años en la primera etapa con mi padre, pocas veces me regaló un juguete, los que obtube fueron de parientes, vecinos o de otros niños que me regalaban en el colegio. Como su autoridad en esa etapa de mi vida fue fundamental para mi comprensión del mundo adulto, sé que a mi padre le interesaba más sentirse varonil exhibiendo autoridad aunque estuviera equivocado, pero en esos años, a finales de 1980, toda autoridad se ejecutaba por antonomasia a través de la voz del padre por irracional o ilógico que esto fuera. (Figura paterna según Kafka). La tragedia trajo alcoholismo, tabaquismo, apuestas y una personalidad sórdida y violenta, de la que no escapó nadie, empezó a tornarse oscuro y perdió todos los trabajos a los cuales acudía, y por supuesto, todo el dinero también que antes de que yo cumpliera los 6 años, mi padre junto con toda la familia siendo el único sustento, estábamos en bancarrota con miles de deudas y el alquiler vencido. Entre la cobardía y el miedo, resulta que mi padre huyó dejando una esposa y dos hijos. (Figura paterna según Nick Flynn)

En esa etapa refiero a mi padre como un fantasma, evoco inconscientemente, la novela de Nick Flynn quien mantiene a su padre ausente también como un fantasma, es estar ahí, tenerlo presente, pero en realidad no existe ni física, mental o moralmente, es sólo un recuerdo o una mala broma del destino. Con el transcurso de los años, su personalidad emerge en mí, y tristemente me veo reflejado en lo que él era, como estaba siendo yo. Entonces regresé a la literatura, lecturas, escritura, pintura, canalicé una furia interna que nunca se reflejó en un trastorno psicológico, porque hasta entonces, no existía afecto o apego alguno, si mi padre estaba muerto o vivo, no me importaba en absoluto, nunca hubo vínculo alguno que me hiciera extrañar su presencia, apenas recordaba ese hombre pequeño, de tez morena, barba, bigote y mucha cabellera, con sus pantalones como en los años 70. Luego pasó más de una década, para que viniera el reencuentro. (Figura paterna según Flynn).

Conformé dejé la infancia, me di cuenta que yo me odiaba más de lo que debiera, y lo que más odiaba de mí, era aquella herencia genética que compartía con mi padre. Así que lógicamente, no tuve un recuerdo agradable de mis observaciones cuando se produjo el reencuentro, momento que no recuerdo como sucedió exactamente, pero que pasó, un poco por mi inocencia y su cinismo. Cuando Nick Flynn se reencuentra con su padre, éste se exhibe como homofóbico, déspota, orgulloso, cínico, ateo y frío. Pues así mi padre, exactamente, la misma descripción, es por eso que me identifico tanto con la novela de Nick Flynn y su padre. Seguía en el mundo literario. Algo que mi padre no aprobó, como si tuviera alguna autoridad en ese momento para prohibírmelo, en realidad su autoridad fue una simulación en mi tonta ingenuidad pueril, veía su figura imponente, de súper héroe, alguien temido y respetado (figura paterna según Kafka) que en ese instante no era uno ni lo otro. De haber sido un padre, un con carencia y una moralidad dudosa, habria apoyado mi decisión de ser escritor (figura paterna según Borges) pero lo único que resultó de mi pretensión de ser artista fue el desconsuelo y la burla, quien nunca quiso leer mis pobres cuentos o mis mediocres poemas que siempre dejaba para después, es decir "nunca" (figura paterna según Kafka) y fueron decisiones que no aprobaba, como todas las posteriores lo que se tradujo en desencanto y distanciamiento ¿Eso era un padre? Fue lo que me tocó vivir desde el rechazo hasta la inseguridad y la incertidumbre de querer combatir ese vacío existencial de un padre. Entre la reconciliación y mi egoísmo, un poco adicionado por su poca capacidad para demostrar el cariño.

Cuando me convertí en adulto lejos de las imposiciones maternas o del reproche paterno con tintes de redención por su abandono. Intenté desafiar mi naturaleza, contrariar mi instinto más básico, el deseo sexual, mi padre tuvo 7 hijos de matrimonios distintos, esos son los que se conocen, al principio, no fue algo sencillo pues mis problemas hormonales y adolescencia me harían presa fácil de la lascivia y lujuria, que entonces era un mito muy deseado pero jamás experimentado, y entonces (figura paterna según Borges) busqué prostitutas para saciar mis deseos, pues en otras circunstancias la genética heredada no me auxilio en mi extrema timidez y fobia social, no podía acercarme a un hombre, mujer o niño sin que temblara de miedo. Es ahí donde me preguntaba si su ausencia fue resultado de mi imposibilidad de relacionarme socialmente con alguien. Odiaba estarme convirtiendo en un híbrido cuando algunos temas antes no eran importantes para mí, ahora pasaban a ocupar largos periodos de tiempo, refugiándome en la pronografía y la prostitución. Tuve cierta tendencia a la bigamia, fue una imposibilidad de mantener relaciones personales, cuando muchos años después pude vencer la timidez o ante la necesidad de hacerlo, algo que de ningún extremo recibí de mi padre ni la timidez ni mi capacidad de vencerla. Y si, mi padre fue constantemente un Don Juan, que elogiaba todo lo que usara faldas, excepto homosexual, que tanto despreciaba, en ese aspecto siempre tuve una genética extraña pues el odio de razas no está presente en mí. Fue ateo declarado, y yo, me declaré ateo apenas unos años después en la Universidad. Mi alcoholismo fue su mejor enseñanza y que aprendí mejor que cualquier consejo que no supo darme, sólo recriminando paradójicamente cada acción o forma de vestir que creía que formaría en mí un delincuente. Pero de mi alcoholismo nunca pudo estar enterado. Fue como si yo empezara a ser más él, que yo mismo. (Figura paterna según Flynn). En muchas ocasiones odiaba ser yo, su peor reflejo o su mejor versión de sí mismo. Apenas recuerdo alguna enseñanza positiva que pudo haberme ofrecido, por no decir sus nulas enseñanzas y consejos que no fueran como fornicar y tener diferentes mujeres. Hubo un punto en todo el desorden, que a pesar de su intención de redimirse, de darme dinero cuando le pedía, de querer estar ahí cuando ya no lo necesitaba y ya no me importaba, cuando tuve mi personalidad y vida definida, mi padre volvió a desaparecer algunos años. Lo encontré pidiendo dinero afuera de un super mercado, dormía entre los botes de basura cubierto solamente por un cartón o periodico, (figura paterna según Flynn) no llegué a sentir ninguna empatía, ni dolor o lástima, simplemente mi vida giraba en el mismo sentido de siempre, justamente como cuando la primera vez se fue de mi vida, y entonces, me pregunto si tal vez se fue llevándose todo sentimiento en mí, porque como entonces no siento nada por él ni por nadie, y quizá eso también ha sentido él, porque en ese aspecto no puedo dejar de pensar que soy un buen hijo que aprendí muy bien del hombre que fue mi padre, y todavía me da risa pensar que la gente dice que soy UN BUEN CHICO.

[sepia; color tristeza]

Llevo media hora contemplando la botella de refresco vacía. Treinta minutos de divagaciones, desde que recuerdo, había fijado la mirada en un punto, entre la pared blanca con algunas manchas y mi botella de refresco ahora completamente vacía. Dejé de atender la película que intenté mirar, hasta que su mensaje religioso quiso infligirse como una felación forzada, al principio fue un coqueteo informal del lado religioso, luego fue cinismo y una sodomización descarada. Los mensajes cristianos son para mí, una masturbación entre un hombre anciano, gordo y con calcetas blancas sucias que toca a un hombre más joven hasta terminar uno encima del otro, pero el anciano pretende crear la idea que aunque parezca grotesco es una purificación interna... y así veo el cristianismo, hipócrita, cínico y lleno de falsedades.

Las divagaciones sobre una vida feliz, particularmente, siempre me hacen suspender mi realidad por un minuto, es como esas proyecciones entre los tonos sepias que se tornan en coloridas tinturas mientras la felicidad existe, y luego, cuando vuelve la miseria, todo el color que antes era diverso, vuelve a ser sepia. Y lo sepia siempre trae un retrato de tristeza aún aquello que no sea necesariamente infeliz. Porque para mí, la felicidad es un ánimo que no conozco a profundidad, sólo me ha sido obsequiado por lapsos muy breves, en circunstancias definidas de las cuales yo nunca tuve control, por lo que fueron arrogantes al pavonearse frente a mí, aún en mi latente miseria, y sólo enervo mi infelicidad buscando perfiles en tinder a todos califico positivamente forzando el saludo, pero muchas veces no puedo mantener el hilo en una plática decente.

No importa la hora siempre estoy bebiendo, alcohol, café, refresco o todo a la vez. La vida es más hermosa repentinamente, feliz, inmensa y llena de percepciones que de forma natural no logro apreciar. La gente dice que estoy enfermo, que moriré solo, que no tengo remedio... a veces no quiero tenerlo. No sé. Soy el arquetipo del escritor, pero yo no tengo talento, ni dedicación, ni disciplina, por eso me da tristeza, esa tristeza color sepia. No es informal. ¿Acaso puedo llegar aún más bajo? ¿Qué tan profundo es el abismo? Cuando llegue al fondo quizá sea muy tarde para poder narrarlo. Mientras mantengo mis vaivenes entre el color y el sepia. Y así es mi vida, generalmente sepia y difusa. Seca y descolorida. Inerte y moribunda. La vida es cruel. Cruelmente divina. Aún me estoy definiendo yo, a través de esa crueldad que denomino vida.

[la letra A]

Quisiera que me notes un poco.

Aunque sea un día o una hora. Pon una fecha precisa.

Quisiera que supieras que estoy aquí, tú que eres mi sol de mediodía.


¿Puedo ser un astro cumpliendo tus sueños?

Anhelas dos cosas en tu vida.

Eso lo conozco muy bien.

Por que son las dos únicas cosas que he puesto mi empeño para que las construyas mejor.


Y que una vez más, vuelvas a templar mi vigor, como moderas mi entusiasmo y desordenas mi razón.


A.

[manifiesto nadaísta onanista, 2016]


s.XX - Poesía experimental - Gonzalo Arango: Primer Manifiesto Nadaísta, 1958


1958 Apartes

I
El Nadaísmo es un estado del espíritu revolucionario, y excede toda clase de previsiones y posibilidades.

Mi soledad no es poética, es desalmada y desoladora, es el viejo ropaje que viste mi juventud casi acabada. Y no soy un borracho bonachón, el poeta maldito del pueblo, soy un alcohólico con problemas de autoestima, un alcohólico producto de un padre también alcohólico, y eso en realidad es una aceptable herencia a falta de algo más que pueda heredar. Tampoco tengo talento alguno para la escritura, solamente mucho tiempo libre y mucha soledad encima, así que cualquiera con algo de tiempo puede escribir como yo o mucho mejor, y si tampoco tuvieras una vida, te dedicabas a la literatura, esta profesión es practicamente onanismo, es un placer vouyerista. Y mis fracasos no son motivadores o inspiradores, solamente son patéticos, vulgares y terribles. Soy como Borges para el romance. Si, prefiero ser Borges no quiero ser Bukowski, detesto que me lean por morbo o lástima, ni siquiera me gustaría que me leyeran, pero sé que van a hacerlo. La multitud se siente profundamente atraída por nosotros, los autodestructivos, los moralmente cuestionados, los artistas fluctuando entre la santidad y la locura, mientras más bajo ha caído uno, más admiración recibe, mayores honores y elogios, pero nadie se atreve a ver en el artista un simple hombre sin dotes naturales o talento excepcional.
"Jean-Paul Sartre lo definió como la elección del fracaso. La poesía es, en esencia, una aspiración de belleza solitaria. El más corruptor vicio onanista del espíritu moderno."
Soy onanista. Todo es una puta especulación, de amor, de dolor, de genialidad adquirida. Aspiro a tener dotes de artista en mi ambigüedad intelectual que no sorprende, la multitud no entiende mi rebuscado lenguaje, y la mínima porción de lectores que comprenden mi palabra; rechazan mi elocuencia por ser una sátira vulgar y mordaz a su cotidiana existencia sin sentido. Mi obra es producto del fracaso constante, que si en Bukowski era atractivo, en mí, linda en la piedad y la lástima.
XI
La libertad es, en síntesis, un acto que se compromete. No es un sentimiento, ni una idea, ni una pasión. Es un acto vertido en el mundo de la Historia. Es, en esencia, la negación de la soledad.
En algún momento excepcional de mi infame existencia aspiraba a convertirme en un poeta maldito, mutilarme una oreja, ahogarme en alcohol y que mi supuesto talento definiera mi destino. Aspiraba al elemental arquetipo del escritor adicto, enfermo y solitario, el último concepto romántico de escritor. Pero nada de eso es atractivo, la realidad es que solo soy un ser repulsivo con aliento a cebada, muriendo poco a poco y alejado de cualquier destello de brillantez. Soy onanista provocando la autosatisfacción, ese es mi única gracia. Mi único delito. Mi única culpa. Mi única satisfacción y también mi único romance.
Ni poeta maldito, ni poeta bendito.

[Alejandra: mi elan vital]

Voy a arriesgarme a sentir la dicha plena al acercarme a sus pupilas doradas. Quién sabe si ella entiende que así como la miro, igualmente la admiro. Aunque rechace mi comedimiento de mi poesía inexacta, me gusta que se rebele a mis lisonjas, que dude de mi palabra, aunque sea más sensato con ella que conmigo mismo.

Qué bonita debe ser esa dicha. Con similitudes a una alegría repentina, a la sofisticación del interludio entre el afecto y la querencia profunda. Hoy no tengo muchas palabras para ella, porque no me importa mucho mi soledad si su soledad rechaza la mía. Aunque subsiste por sí misma. Mi vida individualmente no tiene ningún sentido. Ha tomado una dirección y un fundamento desde que sus ojos llegaron a mi retina y que su sonrisa ligera y torva generó en mí, una vital importancia que se rendía a su soberanía y hacía de mis sentidos libres, totalmente subyugados a su desapego. Su presencia alimenta mis sentidos. Significando el génesis de todos los sucesos que brotaron de sus ojos sabios. En ella hay un manantial de sabiduría, reina una suave claridad inmortal, aunque no fuera precisa, si sus ojos y pestañas confortan mis otros sentidos, haré de ellos, mi paisaje predilecto y mi vicio delicioso, que por mirarlos sean el bálsamo que me reanime, pero también el veneno que me mate. Que ella es la única que me enferma y me alivia. Y sin embargo, no hay nada más placentero. 

[me enamoré de una mujer con síncope]

  • Me enamoré de una mujer con síncope. 
Era Julio del 2013. Su nombre era como la flor endémica de México que brota en los campos. Así como la planta robusta que florece en la estación de lluvia y desaparece durante el invierno. Así era ella, como una flor estacional, que llegó durante el estío a germinar los áridos paisajes. Y una vez que se marchaba huía con ella la primavera.



La primera vez que la vi. Fue en ese verano del año 2013, ella de ojos claros y boca bien definida adornados por un barniz rojo carmín, sus párpados más bien fatigados, delineados en el perfecto contorno de sus ojos, su tez límpida y nívea, con el encanto virginal. Su fragancia era una mezcla de flores y vida, que me acerqué a su cuello terso y nítido para besarle la mejilla en sentido de aprobación, también un poco, para respirar su agradable aroma. Trabajaba de Telefonista, su voz era particularmente un deleite y un placer maravilloso para todos los sentidos, era extraordinaria de pies a cabeza. Llegó vistiendo un saco negro y debajo vestía una blusa azul oscuro casi cubriendo su cuello, completaba el conjunto un pantalón negro ligero y unos tacones de los cuales se quejaba mucho cuando caminamos. Se había recogido el cabello como si hubiera salido de la estética unas horas antes. Fue amor a primera vista. Así que brotó en mí una repentina actitud modelo, de pretensiosa cabllerosidad, garbo y gallardía en una misma aventura. Ella me miró y me reconoció al instante, yo tardé unos segundos en descubrir que había encontrado vida en el inhóspito corazón de hombre. Imaginen, yo era todo lo contrario a ser un hombre varonil, más bien delgado, delicado, mi capacidad de autosatisfacción era tan estricta como mi intención de satisfacer caprichos a alguien más, además era parco, serio, implacable, poco llamativo, sin alguna gracia, solamente mi encanto radicaba en algunas fotografías que parecía fotogénico y agradable, la realidad distaba mucho de aquella ilusión pictórica.



Se lanzó a mis brazos como si fuéramos viejos conocidos. Entrelacé su mano con la mía y  de ahí partimos rumbo a mi oficina a unos 20 kilómetros de distancia. Ella terminó exhausta del trayecto, le brindé todas las comodidades, todas las atenciones y posteriormente al encuentro todo desembocaría entre su boca y su voz. Así transcurrieron las horas en el éxtasis absoluto y predilecto de lo que germinaba brotando como florecientes capullos. Así fue la predilección, el amor, hablamos de cualquier tema, sobre ella y su amor, sus hijos eran su fortaleza y su debilidad, la vi llorar profundamente y reír a la vez, la filosofía, mi próximo viaje, y su futura residencia cerca de donde vivía, así que hicimos planes de volver a vernos. Visitar el cine o la feria del pueblo donde habitaba. Ella se comprometió a llevar a una de sus hijas, se excusó por que su segunda hija estaba indispuesta por el momento, yo nunca he tenido hijos, así que me pareció una oportunidad para que esto que yo era, pudiera hacerme dócil y dejar mi aspereza.


El tórrido amor fue breve e intenso durante el verano y la primavera, experimentamos el amor en múltiples formas y conceptos, ensayamos encuentros casuales, miradas fortuitas, necesidades mutuas. Fue una emoción tan pulcra, que consideré convertirla en mi heroína, una bella guerrera, la protagonista de mi novela o en el peor de los casos y en el mejor de los consuelos, idealizarla al máximo grado de mis pensamientos al convertirla en mi musa. Sus besos sabían a Bourbon. Sus abrazos tenían la dosis exacta de almíbar. Y los días incrementaron la intensidad como el leño las brasas, hubo pasión, amor, fuego, arrumacos, besos, abrazos, todo lo que conformaba una relación. Mis planes futuros, muy a la larga, estaban pensados en ella. Eso era amor, o no sé entonces que sería.


Era su primavera y la mía. Y como todas las flores que mueren en invierno, llegó el invierno y arrasó con los colores de la estación, y al mismo tiempo con su belleza estival, después, cayó enferma dos o tres veces más, la primera vez, estuve a su lado vestía una bata blanca, era lo único más puro y perfecto que le restaba, tomé su mano fuerte y prometí volver al día siguiente, cuando la dieron de alta, estuve llenando su casa de flores distintas cada día y le llevaba la cena, no sabía hacer nada más. Ella me agradeció con un beso. Una segunda vez cuando enfermó aún no se reponía por completo y volvía al hospital alentada por una inagotable y renovadora fuerza interna que nunca comprendía. Hubo cuatro meses de diferencia entre su estancia en el hospital la última vez que la visité cuando otra vez cayó en el hospital aquejada por constantes pérdidas de conciencia. Muchos problemas económicos y familiares transcurrieron. Y como los años o la enfermedad nos cambia. Entonces somos los mismos pero distintos.



Final. La vida nos llevó por diferentes caminos. Ella aún enferma, con problemas familiares y económicos, la obligó (quiero pensar) a alejarme, así que dejó de responder mis llamadas y cuando iba a buscarla a su casa, me negaban el ingreso, cambió de hospital en el que era atendida las anteriores ocasiones, así que no tuve registros de ella durante un largo tiempo. Hasta que por casualidad me enteré de su diágnostico. Era síncope cardiogénico. Pero ya no tuve el valor de volver a su auxilio. Ni de llamarla. Buscarla o preguntar por su salud. Ya no escribí sobre ella, hasta este momento que narro su historia, tampoco volví a verla y nos dejamos de frecuentar por su enfermedad y mi cobardía, aunque alguna vez nos amamos con tanta vitalidad que es dificil pensar, que hoy, tenga muy poca vida. Y un corazón con esporádicos movimientos que probablemente con los años cause mayores detrimentos que lo que mi amor hizo con ella.

[pupilas doradas]


Esta mañana desperté con tus pupilas doradas.

Eres la mañana quemando las puntas del horizonte donde descansa el sol contemplando tu brillo. Aunque estés ausente tu calidez me alimenta, tu luz me satisface y me llena de colores como tú haces brotar las flores debajo de tu andar mientras caminas, amanece cuando tú me miras, eres el exquisito cielo donde brillan estelas de luz y tus pupilas doradas poblando la mañana de fulgores, despiertas con el alba que es tu aprendiz de resplandor, y algunas luces en el cielo se dibujan con los tonos que tú ofreces al mundo cada mañana. Pintas el alba con tus ojos color sol y al atardecer el paisaje imita tu color.



A.O.M. ☀️
Lumière de ma vie.

[náusea]

Estoy insatisfecho con la vida. Mi propia vida. Otras vidas que conozco lucen radiantes y gratificantes, mi vida es un montón de prejuicios adornados por un tabú cultural que se manifiesta en mi cobardía para romper mis propios esquemas. Estoy lleno de malos hábitos. De juegos sexuales sin sentido. De vicios que me abrigan en medio de mis profundas inseguridades. Y lo que es peor que toda esa mierda de mi vida, me hace un excelente escritor. Alguna vez me hallé arropado bajo el cuidado de una vida que me apropié, estuve habituado a la infame vaciedad del reconocimiento y el aplauso, de ser un brillante cronista que fingía ser perfecto, moralmente envidiable y casi divino. Nunca creas en esa mierda moralista. Muchas veces tu conciencia puede cuestionar tu miseria. Y no te va a gustar la respuesta. Mientras tanto, sigue siendo el personaje malquerido, el adicto incontrolable, el alcohólico irremediable, el enfermo frecuente, ese vicioso de lo mas despreciable, sigue siendo el escritor que va a recordarte siempre lo triste y solitario que es tu trabajo.

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© Prince W. Cantodea. Una Dolce Malinconia 2006-2014. Tecnología de Blogger.
 
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