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[carta a una mujer de bar]

Has estado conmigo, especialmente en mis peores épocas, cuando estaba derruido, caótico en mis emociones, desastrozo en todo mi semblante, acabado y desfondado. ¿Eres acaso una mujer devota de mi sufrimiento o simplemente estás convencida de calmar mi dolor?

A veces ni siquiera entiendo mi dolor. Tú has estado a mi lado, con tu cuerpo frío y curvo. Rodeando mi miseria, cuando me he ahogado en ella y me has hecho desahogarme por tu cuerpo sensible a mi abandono. ¿Eres una mujer fatal? Me he encontrado contigo, al entrar al supermercado a mi costado, tu cuerpo frío y penetrante fragancia me hipnotizaron al instante, te veías tan hermosa y elegante en ese vestuario, tan similar a otras, pero algo en mí captó mi atención: esa irreverencia tuya en mis labios tímidos, ese salvaje ánimo que se impregnaba en mi boca y tu cuerpo fascinante despertando mi sexualidad.

Eres la anatomía más deseada. Mi placer delirante. ¿Qué otra mujer con tu bella figura me había conducido a la locura y la sobe…

[narrativa de mi locura]

Mi mente siempre ha representado alegría desordenada y profusa, felicidad hipomaniaca, pero ésta, estalla de repente y sin control en una tristeza desproporcionada. En mis lapsos de felicidad hipomaniaca inventaba fantásticas historias que fueron supliendo mi realidad terrible por una fabulosa.

Todo comenzó por un irracional estado de euforia, fue un estallido inusual. Un golpe de luz fragmentándose en mi vista y luego brillaron frente a mí, partículas que no habían brillando antes, me pareció asombrosa y hermosa. Nunca creí que semejante fulgor pudiera dañarme.

Recuerdo tantas narrativas, la primera fue una función de abstracción en invierno de 1999. Siempre he creído que nací perturbado, como afirmaba Jacques Lacan en sus estudios o incluso como el pensamiento de Descartes en "Meditaciones Metafísicas" he vivido desde entonces en ese realismo, con mi locura inherente, afectando mis ideales, porque todos me decían que mis anhelos eran "locuras", crecí, madurando …

[la paradoja]

Un individuo que relata sus propias experiencias, en la total complacencia de su acabado entusiasmo. Este individuo lucra con su fracaso, porque la gente ama a los perdedores. Ser un perdedor es un negocio, el fracaso, más allá de un concepto de inutilidad, es una característica amada y elogiada, quizá también, por aquellos que sienten ser unos fracasados, sin importar que nos retraten a perdedores crismáticos y hermosos, siendo en realidad los perdedores repulsivos e indignantes.

¿Así se justifica el fracaso?
Construyendo una historia en torno a un fracasado. Para ser amado y admirado, sin que tenga alguna virtud.

Nuestra vida real de perdedor.
No es tan bonita como parece.

Somos perdedores. Unos rechazados, que en el romántico concepto del individuo, los perdedores son artistas incomprendidos, escritores frustrados, pintores abstractos, músicos virtuosos, una compleja anatomía.
Pero en realidad, nadie admira a los perdedores.

En la vida, simbolizamos lo peor de la sociedad.
Pero, …

[¡mo chuisle, mo chuisle!]

Atrapada en una esquina, a las cuerdas como abrazos forzados y anticipados al más grande cariño. Con la piel húmeda por el sudor anegándolo todo y confundida por los golpes.

Your sweet voice is calling,
Calling me softly,
Again and again.
Y en tus brazos fluye sangre de campeona. Sobre la madera latente, tu intrepidez me fascina, tu espíritu vacía mi entusiasmo, porque a tu lado me siento diminuto, haciendo las mismas cosas pero a mí todo me sale peor. Admiré tu fortaleza desubicada, impulsiva y generosa. Eras el ideal de éxito anticipado. El modelo social que todo lo que es humano, es posible.

Your white arms are reaching,
I feel them enfolding,
Caressing me still.
Fling them out from the darkness,
Y de pronto, oscuridad, y tú me iluminas, brillas y eres luz. A pesar que nada puede hacerte mirar aquella luz que entregabas sin recelo. Y todos gritan tu apodo "mo chuisle". Pero tú no conoces su significado, y yo no quiero decírtelo, porque nunca he sabido como decirlo, es que…

[es este lugar]

Quizá alguien me recordará. No moriré en vano, me gusta pensar que alguien me tendrá en su memoria, porque si mi fallecimiento es una bendición prematura, no existirá mejor silencio que el de mi destierro. Y es aquí donde se compone mi epitafio con las mejores virtudes que me hicieron un hombre menos desgraciado, más afortunado que otros, pero inconstantemente dichoso. Algún día no tendré mis sentidos, perderé memorias que me hicieron feliz, estaré inválido ante el mundo radiante y hermoso. Brillará el sol calentando mi fragilidad.

El mundo no será mejor sin mi, tampoco será peor, si llego a ausentarme. Nada cambiará, solo el tiempo será distinto y yo no habré cambiado mucho. No me gusta entonces la dicha y no soportaré su gracia en mi agónica huida.

Aquí desdichado y allá.

Es el lugar donde pertenezco. Y no hay a done huir, al final, si había algo hermoso que admirar se reducirá a una tragedia visual, como esto que soy yo ahora, como eso que seré en mi último día.

[Princesa de Uxmal Vol. II]

Te reintegré a mi vida difamada e inhóspita. Con la promesa de "todo será diferente", una promesa de autocomplacencia, acercándome al hermoso de los engaños. Pero mi engaño favorito, el que me impedía avanzar, todas tus mentiras siempre fueron mi aliciente de un futuro mejor, aunque descuidara mi presente, aunque lo arrojara al abismo, tus promesas siempre construían bonitos castillos de arena, siempre me imaginé contigo, prometiste que nuestras manos estarían unidas previniendo el desastre del mundo, esa promesa fue la primera que rompiste, cuando en el fruto de tu rebelde boca brotaron besos de sincero afecto y locura, que tuve que tragarme.

De todas las cosas, me gustaba tu visión de la vida, infantil y un poco madura, pero alegre a pesar de la contradicción. Siempre te identificaba con la claridad, con la luz más brillante, esto aún contradiciendo tu intento de permanecer misteriosa y oculta. Porque alumbraste mi sendero en el transcurso del ocaso al alba, y eso fue mej…

[beautiful]

Llegaste como una melodía de jazz suave y sofisticada.
Eres un acorde de Bird Parker en una improvisada revolución de armonías.
Y me gusta la música que es tu nombre.
Y me complace, enloquecedoramente, que seas armónica y dulce.
En la medida que mis rimas se conjugan, con la sonoridad de tu lenguaje y hacen fascinante el idioma que compartimos.
Es ahí, en ese interludio, donde radican nuestras composiciones.
Que surjan los instrumentos adecuados para reproducir con mi boca tu habla cadenciosa.
Porque desconozco los acordes para una sinfonía.

Pero he memorizado la música que lleva a tu nombre.
Y eso es todo lo que necesito aprender sobre teoría musical.
Lo demás, será practicar en el labio inferior de tu boca, ese nombre musical y mi himno de batalla.

[diario de un escritor en estado de ebriedad VI]

Y este nuevo amanecer, me parece conocido, lo he visto en otro horizonte, quizá en alguna otra mañana. Es que no he dormido aún, a pesar que el sol despunta. He escuchado el canoro idioma de las aves. Nada distorsiona mi visión. Reconozco esos colores, la flora, la brisa suave y la tempestad de luces que se agrupan en las calles húmedas cuando llueve, como cobardes ante la penumbra y hay quienes también esperan su guía.

¡Que bello amanecer! Lejos de la podrida ciudad.
La vida es maravillosa e inmensa. Y siempre se exhibe ante ti, como una seductora mujer que quiere violarte de maneras indescriptibles, ahí está siempre, desnuda, de piel suave, bronceada y exquisita, ante el adorno de deshechos y peste, entonces te das cuenta, que el podrido entorno, es lo que la hace bella, no sabes si en realidad posea tanta belleza. No sabes siquiera lo que significa la belleza, porque pasas tu vida entre complejos arquetipos que solo te hacen miserable, cuando querías motivarte de esa perfección in…

[belleza imaginada]

Tengo ese sentimiento de profunda extrañeza, de no pertenecer, de alejarme injustificadamente del mundo que me rodea. De no saber a dónde me dirijo o que rumbo está tomando mi vida.

Soy un viejo cansado y enfermo. Quejumbroso ante el mundo, un poco irracional y salvaje, todo lo que me apasionaba, hoy me parece demasiado ordinario, sigo en busca de nuevas experiencias, disfrutar otras locuras que incluso provoquen mi muerte, porque, al final del día, ¿Qué he hecho con mi vida? al envejecer no podré recordar aquello que me hizo feliz, ni podré pensar en todo lo que viví.

Más que vivir como exiliado, como un extranjero prisionero.

Y todo será hermosura y belleza imaginaria. La preciosa ficción que me hará sonreír en la decadencia de mi vida. Llorando todo lo precioso que perdí, todo lo hermoso que evité, todo aquella autosatisfacción vacía que consideré importante, pero que habré perdido por mi propia incompetencia. ¡Mentiré! Juro que mentiré en mi felicidad, mentiré en todo, tal vez, el …

[my life has been saved!]

Aunque parezca espectacular.
Tú salvaste mi vida. Tu salvaje entusiasmo por la vida, cuando yo, inmerecido por el halago y sorbiendo el reproche, como se bebe la amargura, me endulzó el labio estéril y ácido.

No es exageración. Que haya visto en ti, la salvación cuando era mi condena lo que me hacía idealizar cualquier atisbo de luminiscencia. Tu rostro. Que fue el brillo que guió mis ojos a buscar el origen de tanto fulgor.


Tú salvaste mi vida, esta vida que no pedí, esta vida que no quiero, esta vida que no disfruto.
Tu violenta motivación y el goce profundo por la vida, inundando de alegría el sentimiento más arisco que me abrigaba. Hicieron de mi salvamento una eterna ingratitud por todo, en cambio, torné mi espíritu rebelde a un ánimo postrado reverenciando esta dulce querencia desde tu grato salvamento.

Tu vasta y bella satisfacción ante la vida, con ese espíritu de soportar la contradicción, de alentar la rebeldía con tus ojos predilectos y hermosos, que tiñen la insurgencia f…

[ave libre]

Dices que soy tu ave predilecta, la más amada y admirada.
Dices que mi plumaje lucirá mejor en mi anatomía.
Porque soy tu gorrión, enfermo y hermoso.

Aprecias mi colorida cimera.
Pero la admiras detrás de las rejas.
¿Qué te impide darme libertad?
¿Acaso me amarás menos?

[la comedia negra de la puta y el recluta]

Se llamaba Sol, y no como Soledad de la canción de Joaquín Sabina y Fito Paez, había pasado por todas las armas de los reclutas, comenzó su carrera profesional curando heridas y terminó bebiendo whisky con el recluta más joven. Su mirada era radiante como la referencia de su nombre hacia el astro distante, empezó fumando y consumiendo aceite de Hachís, cuando en ese tiempo era sofisticado drogarse, sembraba amapola y marihuana, se carcajeaba cuando afirmaba que eran para sus reumas 
-Pero tú no tienes- le decían, y ella contestaba 
-¿Ves? Si funciona-.

Reía hasta que le dolía el estómago, pero era un chiste que perdía la gracia, cuando al pasar los años su salud deteriorada le impedía siquiera, reírse de sí misma, sus compañeros de trabajo afirmaban que había sido contagiada de sífilis, o de alguna enfermedad al haberse acostado con cualquiera de los reclutas que llegaban a sanarse y como agradecimiento le hacían el amor.

Sol no tenía amor propio, quizá, porque lo había dejado entre la…

[octubre]

Constantemente pensaba en ti.
Eres el arquetipo de heroína.
La sustancia adictiva de mi inconsciente.
Constantemente pienso, en todos esos meses de octubre que se quemaron.

Cuando empieza noviembre, siempre quiero que sea octubre de nuevo, porque, es el único momento en que tú me simbolizas, me significas y me admiras un poco.

Por eso es que el mes de octubre, es el destino de todos mis años.

El momento que me siento más vivo.
Y me haces vivir hasta que llega el próximo octubre.

[la promiscua]

Llegué a tu ausencia de cariño. Cercano al afecto. Lejano de lo emotivo.

Y es que la promiscua. Me busca como amante del peligro y mi locura. Pero yo no la quiero, rechazo su cuerpo etéreo. Aunque a veces satisfecha mi curiosidad por la promiscua vuelvo a mi vaguedad y sigo ausente de todo sentimiento por la promiscua y aquella mujer que procuraba todo en mí. Provocando el mismo sentimiento por ambas; la ausencia de todo lo que era para ellas. Eso que eran ellas, amor puro. ¿Pero como amar si me odio a mi mismo? 
Solo persiste la promiscua contra el asco de amar y ser amado.  ¿Porque quien amaría un enfermo como yo?

Es que eso del amor me parece absurdo en estos tiempo. Y si hay quien ama, y quien disfruta esa hermosa rebelión. Pero yo no. Yo disfruto la promiscua vida, la que de amor no muere, aquella promiscua de distintas mujeres, para no llorarle a nadie, ni esperar a nadie, la promiscua que me mata con sus amores multiplicados, la de los enfermos de su sexo, la que me tiene arrodi…

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