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Entradas

[ave libre]

Dices que soy tu ave predilecta, la más amada y admirada.
Dices que mi plumaje lucirá mejor en mi anatomía.
Porque soy tu gorrión, enfermo y hermoso.

Aprecias mi colorida cimera.
Pero la admiras detrás de las rejas.
¿Qué te impide darme libertad?
¿Acaso me amarás menos?

[la comedia negra de la puta y el recluta]

Se llamaba Sol, y no como Soledad de la canción de Joaquín Sabina y Fito Paez, había pasado por todas las armas de los reclutas, comenzó su carrera profesional curando heridas y terminó bebiendo whisky con el recluta más joven. Su mirada era radiante como la referencia de su nombre hacia el astro distante, empezó fumando y consumiendo aceite de Hachís, cuando en ese tiempo era sofisticado drogarse, sembraba amapola y marihuana, se carcajeaba cuando afirmaba que eran para sus reumas 
-Pero tú no tienes- le decían, y ella contestaba 
-¿Ves? Si funciona-.

Reía hasta que le dolía el estómago, pero era un chiste que perdía la gracia, cuando al pasar los años su salud deteriorada le impedía siquiera, reírse de sí misma, sus compañeros de trabajo afirmaban que había sido contagiada de sífilis, o de alguna enfermedad al haberse acostado con cualquiera de los reclutas que llegaban a sanarse y como agradecimiento le hacían el amor.

Sol no tenía amor propio, quizá, porque lo había dejado entre la…

[octubre]

Constantemente pensaba en ti.
Eres el arquetipo de heroína.
La sustancia adictiva de mi inconsciente.
Constantemente pienso, en todos esos meses de octubre que se quemaron.

Cuando empieza noviembre, siempre quiero que sea octubre de nuevo, porque, es el único momento en que tú me simbolizas, me significas y me admiras un poco.

Por eso es que el mes de octubre, es el destino de todos mis años.

El momento que me siento más vivo.
Y me haces vivir hasta que llega el próximo octubre.

[la promiscua]

Llegué a tu ausencia de cariño. Cercano al afecto. Lejano de lo emotivo.

Y es que la promiscua. Me busca como amante del peligro y mi locura. Pero yo no la quiero, rechazo su cuerpo etéreo. Aunque a veces satisfecha mi curiosidad por la promiscua vuelvo a mi vaguedad y sigo ausente de todo sentimiento por la promiscua y aquella mujer que procuraba todo en mí. Provocando el mismo sentimiento por ambas; la ausencia de todo lo que era para ellas. Eso que eran ellas, amor puro. ¿Pero como amar si me odio a mi mismo? 
Solo persiste la promiscua contra el asco de amar y ser amado.  ¿Porque quien amaría un enfermo como yo?

Es que eso del amor me parece absurdo en estos tiempo. Y si hay quien ama, y quien disfruta esa hermosa rebelión. Pero yo no. Yo disfruto la promiscua vida, la que de amor no muere, aquella promiscua de distintas mujeres, para no llorarle a nadie, ni esperar a nadie, la promiscua que me mata con sus amores multiplicados, la de los enfermos de su sexo, la que me tiene arrodi…

[la nausea según Sartre]

Como cuando sientes asco por todos y por todo. Como Sartre lo explica delicadamente en "La Náusea" que sigue siendo uno de mis libros favoritos sobre la porqueria de existir.

Últimamente. Siento mucho asco, habría acudido al médico para que me quitara el asco, pero, no era una enfermedad, me da asco vivir, me da asco existir. Muchas veces quisiera estar muerto. Dejar de existir. Pero soy un cobarde y detesto la cobardia. Pero tampoco tengo agallas para cambiar mi miseria.

Seré un bibliotecario odiando mi trabajo. Teniendo sexo intrascendente. Escribiendo novelas pésimas. Pero leyendo siempre buenos libros. Al final no sé, si llegaré a morir o los deseos suicidas van a superarme.
Quiero agallas para matarme.
Porque no tengo deseos de seguir viviendo.

[mi caballo de Troya]

Y te recuerdo, como un velo cobrizo alrededor de tu cabello, un tapiz de flora cubriendo tu frente en forma de abrazo, con tus ojos diminutos y espectaculares abriéndose al compás de un rutinario ademán, tus manos frágiles y dulces, que recuerdo al rozarme con ellas, tendido a tu piel de albor puro, tus muslos vestidos con un pantalón negro o rojo que se perdían entre tus botines y lucías genial con ese atuendo que amaba tanto en ti.

Ese espiral de lamentos que me emocionaba de ti, y un talante característico de tus intentos de suicidio que también admiraba, cuando comparábamos cicatrices de nuestros brazos, sin duda, eso fue fascinándome más, que me acercaba a ti, como un amor destructivo/constructivo, tu locura irremediable, cuando te aburrías de mí, y jugueteabas con clonazepam, nuestro alimento favorito, hasta recostarnos en la cama de mi habitación, componer poesía en nuestros labios y finalmente dormir por el efecto de nuestra droga inmoral.

Recuerdo todo como un cuadro atempor…

[Historias del sexo convexo]

Lo primero que tengo que decir, es que esta historia ocurrió en 1998.


Ella parece desposeída, y yo deshabitado de mi propia sexualidad.
Me mira pasar un par de veces frente a ella, con su frialdad que me atrae, porque las situaciones sentimentales me producían mucha ansiedad e insatisfacción, ella vestida en diminuta falda negra pegada a sus muslos y una blusa roja que dejaba ver un gran escote maximizando la crueldad de sus senos. Me acerco primeramente a sus ojos relucientes y fríos, y luego caigo a rozar su boca fascinante pero inexpresiva, así me atraía una mujer en aquellos tiempo, aún así, siendo una mujer como ella. Después se produce un roce de miradas, breves y oportunas, que abren la fortaleza de su anatomía hacia mi instinto, sin pensarlo o quizá pensando que me tenía un poco seducido tan fácilmente, que acaricia mi hombro un poco al verme pasar por segunda vez, al sentir su mano tan delgada y femenina pierdo impulso, me atrae a sus brazos. Mis piernas tiemblan. Posa su ma…

[mi charla con el diablo]

Todos podemos ser el demonio que queremos ser

-Me dijo el Diablo al inicio de una charla.- Su cuerpo manchado por la sífilis, párpados morados por no dormir, producto de la cocaina. Su piel reseca, aliento a licor, su perfume barato, su ropa de imitación, un tipo alto y elegante, tenía buena labia, con voz penetrante pero cálida, casi hipnótica, poco a poco me fue reconfortando su voz. Ahogado entre botellas de vino tinto y whisky, me confesó que ama más el whisky que cualquier otra cosa en la vida, -el licor,- Me dijo -Es como la mujer una ebriedad total, un ímpetu ardoroso que se siente como el fuego, no es un infierno, el infierno no es fuego ni condena.-

Se palpa con la lengua, con las manos, en cada sentido vívido y en un exquisito epicuerismo insatisfecho. Como tú, escritor insatisfecho con la vida y contigo mismo.

-Me dijo el Diablo.

Tú puedes ser el demonio que quieras ser, un demonio de la gula, un demonio del vino, acechar la bondad o la maldad, porque debes saber, que enfer…

[El odio de mi vida]

Odio la vida vacía e inasible.
También odio la vida compleja y sofisticada, que me hipnotiza pero me rechaza.
Odio esa tristeza que a veces me inunda.
También odio el vacío, la crisis existencial y odio sobre todo, la funesta alegría que luce su esplendor en mi estúpido rostro pueril.
Odio que a veces ya no quiera escribir.
Odio que a veces tengo mucho que decir y no puedo escribirlo.
Odio que nadie quiera escucharme, a veces detesto profundamente no tener amigos.
Pero me hace feliz no tener que preocuparme por alguien. (también odio ser feliz a veces)
Odio la solidaridad, el arrepentimiento, el perdón.
Odio el resentimiento y la venganza, odio la bondad estúpida de odiosos hipócritas.
También detesto la maldad ficticia, la malevolencia, la malicia sin sentido.
Odio que la vida sea tan hermosa que deba odiarla tanto.
Odio esta confusión emocional en un proceso que debía no sentir absolutamente nada.
Odio la saciedad de la sociedad.
Pero también detesto mi soledad.
Odio preguntarme ¿Porqué no sirvo…

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