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[a los diecisiete años]

Tener 17 años; y la responsabilidad de preparar nuestras obligaciones, enfrentando la mayoría de edad, aún sin haberlos cumplido.

Deshacer mis fantasías, porque me dijeron que el mundo, era inmenso ante mi nimiedad, y aferrarme a aquello que me parecía tan ajeno apenas unos días antes.


Desprenderme de aquello que ya no podía apegarme, porque pertenecían a mi mundo de antes, al cual tampoco yo pertenecía.


Dejar derrumbarse mis sueños, porque son ideales imperfectos, y yo no merecía equivocarme al caminar libremente por la vida de mierda.


Callarme, porque debo hacerlo si deseo seguir con mi empleo, me habían dicho que reservarme me haría mas inteligente ante los demás.


No me dejaron equivocarme, porque equivocarme era señal de fragilidad. Y yo debía ser el hombre perfecto.


Derrumbarme... Dejar mi dulce ensoñación pudriéndose, como una inmunda falsedad.


Me obligaron a mentir, para ocultar sus mentiras, pero me reprendían cuando yo disimulaba las mías con mentiras iguales.


Pidieron comprensión, cuando parecían equivocados, pero no perdonaban mis errores, aunque los hubiera cometido por mi inexperiencia, pero solo buscaba su guía.


Experimenté el dolor de la vida, no por contradecir su enseñanza, solo buscaba su afecto y auxilio.


Construí mis fantasías, me apegue a mis sueños verdaderos, e inquebrantables, he decidido no callarme, no derrumbarme, no ser débil, no mentir ni por causa tuya, ser imperfecto y aprender de mis errores, ser artista a pesar de tu vocación contraria a la mía, a ser experto en los errores de mi vida.

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