Come una dolce colomba.
Adulatorio seno, pieno di orgoglio, uccello.
Quando mangiavi della sua mano;
di quel'uomo che si avrei lasciato
morire tra sua propria fierezza.

Dove bevevi questo crudele orgoglio,
presuntuosa colomba?

L'orgoglio, il male di nostri amori.
il fetore dilettevole.

Ora, sono un libero uccello.
col corpo vecchio e lo stesso piumaggio,
per avere stato carcerato e vagabondo
del tuo stesso nutrimento.


Prince Okami D'Aria.
2008.

{tengo beca, y debo mantener mi promedio, objetivo cumplido! por eso he estado ausente, me he internado en un centro de reclusión para estudiantes con deseos de superarse XD. Volveré pronto, cuando concluyan mis ordinarios. GRACIAS!}
The eyes are drown.
The lips are lazy.
So tired.


The music still sound, around.

I guess...
I guess...
...I've been so far...
...I've been so lonely... all along...
karmila asked me. Where are you boy? and I've been thinkin' about it. But I don't found a perfect word. I just got to say: I've been studying. I've been fuckin' whores. I've been so lone. And also, I've been looking for my muse. No more. Still remains a man of letters in me. I've been walking laziness. Supporting the coldness. I'm lost...!?

{mis párpados se habían ahogado}
{...}

{shhh}

...y estaba yo ahí sentado... respirando el aire quemado, el humo de los múltiples cigarrillos encendidos, que se consumen. Una taza, saborea el aroma de café que su misma comisura despide, y bebo a sorbos la sutil fragancia. Contemplaba el monitor, y las carpetas atiborradas de sus correos y de sus fotos, sin volver a verlas detenidamente como en otrora...

...a veces, noches cómo ésta; anhelo deslizar sobre mis labios, una delgada breva, pero no soporto el humo alquitranado del tabaco. A veces deseo beber amoniaco, alcohol, sosa caústica; y reír mientras todo se pudre dentro de mí... estaba respirando ese aliento cálido, atravesando la álgida penumbra... y estaba ahí, marcando en el aire el número de teléfono de su casa, escuchando el tono en mi mente, y recordando su tierna risa en silencio, cuando yo dejaba de hablar...

...y yo ahí sentado... escuchaba débilmente las canciones que me había grabado, no sabía si realmente resonaban en mi cabeza, o las había colocado en el estéreo. {eres mi obsesión} el acordeón llenaba mi habitación, y la voz vibrante se aferraba a mi oído, como yo me apegaba a su dulce entonación. {te has convertido en mi sangre, porque yo te necesito} El ritmo de mi sangre palpitante me hacía crédulo a la sangre metamorfoseada de esa canción... {recuerda que me tienes a mí, siempre a mí} acordes melosos me acompañaban en medio de la soledad y la melancolía... mis manos temblaban, como trémulas ramas marchitas, en el interior, se revolvía un desconocido sentimiento... {eres mía} ...y aún sentado,vislumbrando con la mirada, todos los rincones donde ha posado sus besos... {cada vez que veo salir el sol} ...con una copa de vino sin dejar de beberla; como un escritor torturado, embelesado por las letras que escribía en un papel, {nada mas puedo pensar en ti} amante de una musa casi perdida, que no tenía otra afición en ese momento que:
...escribir...
...beber constantemente...
...y pensar en ti...

...y yo ahí sentado... era ese escritor que soñaba ser, el que nunca estuvo dispuesto a ser humano antes que artista, el que dejó de ser hombre, y persiguió su ideal con ingenuidad de un niño, y que con sobrada puerilidad, te jodió la vida: ahí sentado, te olvidaba cruelmente...

...y aún estoy aquí, dónde me dejaste, y disimulaba los arabescos de mis dedos surcando el aire, como buscándote ciegamente... {estuvimos frente a frente sin poder decirnos nada} ...bebo un sorbo a la taza de café, escucho las últimas notas de tu obsequio, de nuevo con unas ansias de querer comenzar a fumar, la canción concluye; y tu recuerdo comienza a fugarse, no se si es el ebriacus; o el imperante menester de independencia: o la fascinación que me produce la autotortura... casi extinta... o el embelesamiento irracional de adoración a un modelo de ideal, un artificio creado por esa parte malsana, habitada regularmente por nuestra soledad sofista, que susurra una arenga.

...y estaba yo ahí sentado... creo que, es este mismo lugar, donde ahora también te escribo... las mismas luces, la misma música, la misma imagen pegada en la pared, el mismo seudo-escritor, las misma calles, el mismo clima frío, la misma pasión tórrida, el mismo corazón desgarrándose, el olor a sándalo... la misma sangre bañando mis escritos. Pero algo ha cambiado...
...esque ya no he vuelto a mirar atrás, sucede que como en la leyenda, presos de la indiferencia, se convierten en piedras...


Prince Okami D'Aria
{Después de escribir el post anterior, huyó mi musa, se fugó de mi cabeza, como quien huye de la luz, en un cuadro de Goya. Murió de insolación mientras esperaba el tren. Mientras me esperaba a mí. Ahora necesito expresarme, aquello que siempre quise decir pero nunca tuve la oportunidad. También huyó mi musa, se fugó de mi vida, eludiendo mi impasible temperamento. Se fue mientras esperaba que corriera a ceñirla con mis brazos y yo confiado la perdí para siempre, ella quien me hizo flaquear con una simple mirada suya. B.T.}

Verdad que duele?
{Las heridas duelen}


Alguna vez tuve dos musas; una real y una imaginaria. Mi musa Real: se ha ido de mi vida. Mi musa artificiosa "Bethelli": ha muerto de una sobredosis de sol. Esperando que regresara por ella.
Mi musa imaginaria; reposaba sobre la banqueta. Entonces esperó mi regreso, apático ante el desinterés y la indiferencia de su afecto, dejé que se marchara; embelesado por el simple encanto de mi musa real.
Mi musa artificiosa, esperando un nuevo sentir, después de mi desdén. Siguió los rayos de sol, que languidecían detrás de las montañas. Allá encontró el hombre ideal que yo había inventado con mi pluma, unos años antes en un verso incompleto, y que ella admiraba y amaba, hasta que de nuevo ante el amanecer se quedó absorta en completo embelesamiento, y murió de insolación.

Mi musa real, había buscado el consuelo en mis brazos, el amor en mis labios, la tierna zalamería al contacto de mis manos sobre su piel, esperaba que la estrechara entre mis brazos, con la intensidad con que ella amaba. Pero en mí sólo encontró desconsuelo y desamor. Su amor, me impidió la suave diligencia de un amante, y ante el alborozo de un mendigado cariño que no aprendí a sostener, solamente; debía devolverle todo el amor que desahogó en mí, y que había desperdigado sin proponerme a herirla, acusándome de indiferente y cobarde... Se fue de mi vida, derramando más lágrimas, que todas las palabras juntas que pronunció en dos años de relación. La vi desfallecer, morir de amor, pude observar como se disolvía su anatomía mientras lloraba, hasta desintegrarse.

Ahí terminó la historia acerca de mis dos musas.

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