[crónica de un alma marchita]

Cuando somos niños; nos permitimos ser espontáneos, ingenuos, y esa ingenuidad muchas veces va acompañada de una gracia natural, somos sencillos, admiramos ciegamente a aquellos que creemos perfectos, normalmente nuestros padres. Nuestro mundo es perfecto, porque no existe nada más allá de ese pequeño espacio. Conocemos el concepto de amar, sólo por el mutuo ejemplo, pero también descubrimos que hay un cierto grado de amor que a veces daña. En esos momentos queremos ser grandes, para soliviantar esos dolores, queremos crecer, mientras jugamos aún.


Cuando somos jóvenes; nos permitimos ser irreverentes, incongruentes a veces; embelesados tórridamente, perdemos el candor, mas por el desliz que por el instinto, nos cuestionamos la existencia, y admiramos fervorosamente a aquellos quienes no tienen ningún vínculo sanguíneo, sólo los admiramos con toda la devocón, por creer que sólo ellos tienen la razón, exaltamos las imperfecciones de nuestros padres, sus errores, sus enojos, nos autoinfringimos el dolor de habernos perdido en una causa que parecía encauzada por un buen río. Amamos con la misma celeridad que se disipa la bruma, como lo dijo Shakespeare, odiamos esas conincidencias genéticas entre nuestro padre y nosotros, el maldito estigma, la espontaneidad ya no resulta tan graciosa, queremos ser infantes, pero también tratados como adultos; es el momento en el que nos sentimos aún niños en un mundo de adultos.


Somos viejos... y no aprendimos a vivir.

[vida y luz]

Basado en hechos reales:
Le dijeron con gran ardor, que el derecho no era para mujeres, así exaltando el machismo dentro de ella, quizá no pudo, o no quiso luchar contra esa injusticia primitiva, total, el derecho no le dió nunca la bienvenida, así que optó por estudiar Contabilidad, en su casa; al respecto no hubo ninguna queja. Trabaja como contadora. Vive en Querétaro con su pequeño hijo, lo de pequeño no es eufemismo, porque en realidad, es lo más grande de su vida.
Las coincidencias suceden, no creo en la suerte ni en el destino, pero si acaso busco un nombre para lo que sucedió... me gustaría que fuera parte de todo lo anterior, esque así se describe mejor. Él estaba ahí dentro de un chat deshabitado por mucho tiempo, y ella también estaba ahi, al principio ella parecía cegarlo con sus fuertes destellos de luz, después, de alguna manera, descubrió su corazón latiendo, y una fuerte luminiscencia brillando, opacando la oscuridad que había detrás de él, el resto de la historia, cuenta la leyenda: Que después de ese momento, como en un preludio delirante; los dos se vincularon como se unen las cosas en oposición, quizá porque ella propicio con su cortesía y su elegante presencia, logró exaltar lo poco que había en un pobre escritor casi abandonado. A pesar de la distancia, se forjó el vínculo que inició con un simple "hola", a pesar de todo eso, se ha convertido en la LUZ DE MI VIDA, que seguirá siendo hasta donde alcance su belleza interna, que es enormeeeeee! Por eso estaré ahí, siempre que tenga que escribir algo, ella estará para leer, por muy absurdo que parezca, como yo nací con torpeza social, sólo puedo dedicarle unas cuantas palabras, porque yo no se mucho de detalles, pero reconozco el valor de su AMISTAD... y por eso gracias!
(Por que te estás convirtiendo en mi mejor amiga, en el mundo virtual)

Ella es VidaLuz. Y es mi amiga.
Si quieren saber mas de ella, visiten su blog, denle continuidad, y aprenderán mucho:
Una Vida Con Luz

[sueño #1]

Días atrás tuve un sueño:
Soñé que me encontraba en un lugar, como invadido por un atardecer dorado, de esos que se ven en revista y anuncian departamentos a la orilla de un enorme edificio, entre ese atardecer: y un poco la fantasía del letargo, como inducido por un efecto violento de algún sicotrópico, o ácido... las nubes brillaban, parecían incendiarse con los rayos tenues del sol que languidecía débilmente. Me miro, como una escena en tercera persona, cual si fuera mi propio espectador, o una película de mí mismo pero sin conocer la trama, ya para ese punto del sueño, pudiera considerarse pesadilla. Lo más difícil de asimilar dentro del propio sueño, era YO vistiendo un traje sastre, elegante, eso no lo dudo, corbata vino con rayas doradas, camisa blanca, típico traje de ejecutivo. Vagaba por el edificio, ese donde podía ver flotar nubes, rayos de luz, y otras cosas fantásticas e irreales sólo producidas por el sueño. No era yo, porque trabajaba en un lugar diferente, no había papeles de literatura clásica o avanzada, sólo libros de derechos... poco a poco el sueño se desvaneció... desperté con horror, al darme cuenta, que me asaltaba la duda de si realmente quiero luchar por esto. Un poco acaecido por lo anteriormente escrito, (leer post anterior), no se si eso me motiva o me desmotiva? Gracias Roberto Bolaño.

Prince Okami D'aria.
Explicando un sueño, y la apatía por escribir de nuevo, cuestionando el hecho; si realmente quiero esto...? la respuesta próximamente.

[10 consejos de Roberto Bolaño para escribir mejor]

Hace unas noches, de esas en las que sólo estás frente a la computadora, tus contactos se han ido... y no tienes nada en que pensar. Busqué por la red, la forma de escribir mejor y la estructura de una novela, encontré diez consejos escritos por Roberto Bolaño, para todo escritor joven; esto es lo que estaba plasmado:

1. No beberás, ni fumarás, ni te drogarás.
Para ser escritor necesitas todo el cerebro que tienes.
2. No tendrás costumbres caras.
Un escritor nace del talento y del tiempo... Tiempo para observar, estudiar, pensar. Por consiguiente, no puede permitirse el lujo de desperdiciar una sola hora ganando dinero para cosas no esenciales. A menos que tenga la suerte de haber nacido rico, es mejor que se prepare para vivir sin demasiados bienes terrenales.
Es cierto que Balzac obtenía una inspiración especial de la compra de objetos y la acumulación de enormes deudas, pero la mayoría de las personas con hábitos caros son propensas a fracasar como escritores.
A la edad de 24 años, tras la derrota de la revolución húngara, me encontré en Canadá con unas 50 palabras de inglés. Cuando me di cuenta de que era un escritor sin una lengua, subí en ascensor al último piso de un alto edificio de Dorchester Street, en Montreal, con la intención de arrojarme al vacío. Al mirar hacia abajo desde la azotea, con terror ante la idea de morirme, pero todavía más de romperme la columna vertebral y pasar el resto de mi vida en una silla de ruedas, decidí tratar de convertirme en un escritor inglés.
Al final, aprender a escribir en otra lengua fue menos difícil que escribir algo bueno, y viví durante seis años al borde de la miseria antes de estar listo para escribir En brazos de la mujer madura.
No podría haberlo hecho si me hubiesen interesado los trajes o los coches... En realidad, si no hubiera visto otra alternativa que la azotea de aquel rascacielos.
Algunos escritores inmigrantes que conocía trabajaban como camareros o vendedores para ahorrar dinero y crearse una base financiera antes de intentar ganarse la vida escribiendo; uno de ellos posee ahora toda una cadena de restaurantes y es más rico de lo que yo podría llegar a ser, pero ni él ni los otros volvieron a escribir.
Es preciso decidir qué es más importante para uno: vivir bien o escribir bien. No hay que atormentarse con ambiciones contradictorias.
3. ************Soñarás y escribirás y soñarás y volverás a escribir. *********************
No dejes a nadie decirte que estás perdiendo el tiempo cuando tienes la mirada perdida en el vacío. No existe otra forma de concebir un mundo imaginario.
Nunca me siento ante una página en blanco para inventar algo. Sueño despierto con mis personajes, sus vidas y sus luchas, y cuando una escena se ha desarrollado en mi imaginación y creo saber qué han sentido, dicho y hecho mis personajes, tomo pluma y papel e intento relatar lo que he presenciado.
Una vez que he escrito mi relato, a mano y a máquina, lo leo y encuentro que la mayor parte de lo escrito es a) confuso o b) inexacto, o c) tedioso, o d) sencillamente no puede ser verídico. Así, utilizo el borrador mecanografiado como una especie de informe crítico de lo que he imaginado y vuelvo a soñar mejor toda la escena.
Fue este modo de trabajar lo que me hizo comprender, cuando aprendía inglés, que mi principal problema no es la lengua, sino, como siempre, ordenar las cosas en la cabeza.
4. No serás vanidoso.
La mayor parte de los libros malos lo son porque sus autores están ocupados en tratar de justificarse a sí mismos.
Si un autor vanidoso es alcohólico, el personaje de su libro descrito con mayor simpatía será un alcohólico. Este tipo de asunto es muy aburrido para los extraños.
Si crees ser sabio, racional, bueno, una bendición para el sexo opuesto, una víctima de las circunstancias, es porque no te conoces a ti mismo lo suficiente como para escribir.
Dejé de tomarme en serio a la edad de 27 años. y desde entonces me he considerado sencillamente materia prima. Me utilizo del mismo modo que se utiliza a sí mismo un actor: todos mis personajes —hombres y mujeres, buenos y malos— están hechos de mí mismo, más la observación.
5. No serás modesto.
La modestia es una excusa para la chapucería, la pereza, la complacencia; las ambiciones pequeñas suscitan esfuerzos pequeños. Nunca he conocido a un buen escritor que no intentara ser grande.
6. Pensarás sin cesar en los que son verdaderamente grandes.
«Las obras del genio están regadas con sus lágrimas», escribió Balzac en Ilusiones perdidas. Rechazo, mofa, pobreza, fracaso, una lucha constante contra las propias limitaciones..., tales son los principales sucesos en las vidas de la mayoría de los grandes artistas, y si aspiras a conseguir su destino debes fortalecerte aprendiendo de ellos.
Yo me he animado con frecuencia al releer el primer volumen de la autobiografía de Graham Greene, Una especie de vida, que trata de sus primeras luchas. También he tenido ocasión de visitarle en Antibes, donde vive en un pequeño piso de dos habitaciones (un lugar diminuto para un hombre tan alto) con los lujos de un aire suave y una vista del mar, pero pocas posesiones aparte de libros. Parece tener pocas necesidades materiales, y estoy seguro que esto tiene algo que ver con la libertad interior que emana de sus obras. Aunque afirma que ha escrito sus «entretenimientos» por dinero, es un escritor dirigido por sus obsesiones sin hacer caso de modas cambiantes e ideologías populares, y esta libertad se comunica a sus lectores. Uno se siente liberado del peso de los propios compromisos, al menos mientras lo lee. Esta clase de logro sólo es posible para un escritor de costumbres espartanas.
Ninguno de nosotros tiene oportunidad de conocer personalmente a muchos grandes hombres, pero podemos estar en su compañía leyendo sus memorias, diarios y cartas. Hay que evitar, sin embargo, las biografias, en especial las que han sido convertidas en películas o series de televisión. Casi todo lo que nos llega sobre los artistas a través de los medios es pura palabrería, escrita por perezosos autores mercenarios que no tienen la menor idea del arte ni del trabajo duro. Un ejemplo reciente es Amadeus, que intenta convencernos de que es fácil ser un genio como Mozart y muy difícil ser una mediocridad como Salieri.
Hay que leer, en cambio, las cartas de Mozart. En cuanto a literatura específica sobre la vida del escritor, yo recomendaría Una habitación propia, de Virginia Woolf; el prefacio de La dama morena de los sonetos, de Shaw; Martin Eden, de Jack London, y sobre todo, Ilusiones perdidas, de Balzac.
7. No dejarás pasar un solo día sin releer algo grande.
En mi adolescencia estudié para ser director de orquesta, y de mi educación musical adopté una costumbre que considero esencial para los escritores: el estudio constante y diario de las obras maestras. La mayor parte de los músicos profesionales de dicha categoría conocen de memoria centenares de partituras; la mayor parte de los escritores, en cambio, sólo tienen el más vago recuerdo de los clásicos, lo cual explica que haya más músicos expertos que escritores expertos. Un violinista que poseyera la técnica de la mayor parte de los novelistas publicados no encontraría nunca una orquesta en la que tocar. Lo cierto es que sólo absorbiendo las obras perfectas, los modos específicos inventados por los grandes maestros para desarrollar una toma, construir una frase, un párrafo, un capítulo, se puede aprender todo lo que hay que aprender sobre la técnica. Nada de lo que ya se ha hecho puede decirte cómo hacer algo nuevo, pero si comprendes las técnicas de los maestros tienes más posibilidades de desarrollar las propias. Para decirlo en términos de ajedrez: aún no ha existido un gran maestro que no conociera de memoria las partidas de campeonato de sus predecesores.
No se debe cometer el error común de intentar leerlo todo para estar bien informado. Estar bien informado sirve para brillar en las fiestas, pero resulta absolutamente inútil para un escritor. Leer un libro para poder charlar sobre él no es lo mismo que comprenderlo. Es mucho más útil leer una y otra vez unas cuantas novelas hasta comprender por qué son buenas y cómo las han construido los escritores. Hay que leer una novela unas cinco veces para comprender su estructura, qué la hace dramática y qué le presta ritmo e impulso. Sus variaciones en compás y escala de tiempo, por ejemplo: el autor describe un minuto en dos páginas y luego cubre dos años con una frase... ¿Por qué? Cuando hayas comprendido esto sabrás realmente algo.
Cada escritor elegirá sus propios favoritos entre aquellos de quienes cree que puede aprender más, pero desaconsejo con firmeza la lectura de novelas victorianas, que están infestadas de hipocresía e hinchadas de redundancias. Incluso George Eliot escribió demasiado sobre demasiado poco.
Cuando te sientas tentado de escribir cosas superfluas deberás leer los relatos de Henrich von Kleist, quien dijo más con menos palabras que cualquier otro escritor en la historia de la literatura occidental. Lo leo constantemente, así como a Swift y a Sterne, a Shakespeare y a Mark Twain. Por lo menos una vez al año releo algunas obras de Pushkin, Gogol, Tolstoi, Dostoyevski, Stendhal y Balzac. A mi juicio, Kleist y estos novelistas franceses y rusos del siglo XIX son los más grandes maestros de la prosa, una constelación de genios no superados, como los que encontramos en la música, de Bach a Beethoven, y todos los días intento aprender algo de ellos. Esta es mi técnica.
8. No adorarás Londres–Nueva York–París.
Conozco a menudo aspirantes a escritores de lugares apartados que creen que las personas que viven en las capitales de los medios de comunicación tienen sobre el arte alguna información interna especial que ellos no poseen. Leen las páginas de críticas literarias, ven programas sobre arte en televisión para averiguar qué es importante, qué es el arte en realidad, qué debería preocupar a los intelectuales. El provinciano suele ser una persona inteligente y dotada que acaba por adoptar la idea de algún periodista o académico de mucha labia sobre lo que constituye la excelencia literaria, y traiciona su talento imitando a retrasados mentales que sólo tienen talento para medrar.
Aunque no hay razón para sentirse aislado. Si posees una buena colección de ediciones en rústica de grandes escritores y no dejas de releerlos, tienes acceso a más secretos de la literatura que todos los farsantes de la cultura que marcan el tono en las grandes ciudades. Conozco a un destacado crítico de Nueva York que no ha leído nunca a Tolstoi, y además está orgulloso de ello. No hay que perder el tiempo, por tanto, preocupándote por lo que está de moda, del tema idóneo, el estilo idóneo o qué clase de cosas ganan los premios. Cualquier persona que haya tenido éxito en literatura lo ha conseguido en sus propios términos.
9. Escribirás para tu propio placer.
Ningún escritor ha logrado jamás complacer a lectores que no estuvieran aproximadamente en su mismo nivel de inteligencia general, que no compartieran su actitud básica ante la vida, la muerte, el sexo, la política o el dinero. Los dramaturgos son afortunados: con ayuda de los actores pueden extender su mensaje hasta más allá del círculo de los espíritus afines. No obstante, hace sólo un par de años leí en los periódicos americanos las críticas más condescendientes de Medida por medida..., la obra en sí, ¡no la producción! Si Shakespeare no puede complacer a todo el mundo, ¿por qué intentarlo siquiera nosotros?
Esto significa que no vale la pena que te esfuerces por interesarte en algo que te resulta aburrido. Cuando era joven perdí mucho tiempo intentando describir vestidos y muebles. No sentía el menor interés por los vestidos ni por los muebles, pero Balzac experimentaba hacia ellos un apasionado interés, que consiguió comunicarme mientras le leía, así que pensé que debía dominar el arte de escribir excitantes párrafos sobre armarios si quería ser algún día un buen novelista. Mis esfuerzos estaban condenados, y agotaron todo mi entusiasmo por aquello que me había propuesto escribir en primer lugar.
Ahora sólo escribo sobre lo que no me interesa. No busco temas: cualquier cosa en la que no pueda dejar de pensar es mi tema.
Stendhal dijo que la literatura es el arte de la omisión. y omito todo lo que no me parece importante. Describo a las personas sólo en los términos de aquellas de sus acciones, afirmaciones, ideas, sentimientos, que me hayan escandalizado–intrigado–divertido– deleitado a mí mismo o a otros.
No es fácil, por supuesto, ser fiel a lo que realmente nos importa; a todos nos gustaría ser considerados personas llenas de curiosidad por todo. ¿Quién asistió jamás a una fiesta sin fingir interés por algo? Pero cuando escribes tienes que resistir la tentación, y cuando lees lo que has escrito debes preguntarte siempre: «¿Me interesa de verdad esto?».
Si te ves a ti mismo —a tu yo verdadero, no a un concepto imaginario de ti mismo como la más noble de las personas que sólo se preocupan por los niños hambrientos de Africa—, tienes la posibilidad de escribir un libro que agrade a millones. Esto es así porque, quienquiera que seas, hay en el mundo millones de personas más o menos parecidas a ti. Pero nadie quiere leer a un novelista que no piense realmente lo que escribe. El éxito editorial más ramplón tiene una cosa en común con una gran novela: ambos son auténticos.
10. Serás difícil de complacer.
La mayoría de los libros nuevos que leo se me antojan a medio terminar. El escritor se contentó con hacer su trabajo más o menos bien, y luego pasó a algo nuevo.
Para mí, escribir empieza a ser emocionante de verdad cuando vuelvo a un capítulo un par de meses después de haberlo escrito. En esta fase lo miro menos como autor que como lector, y por muchas veces que reescribiera originalmente el capítulo, todavía encuentro frases que son vagas, adjetivos que son inexactos o superfluos. De hecho encuentro escenas enteras que, aunque ciertas, no añaden nada a mi comprensión de los personajes o de la historia y, por consiguiente, pueden eliminarse.
Es en este punto cuando examino el capítulo durante el tiempo suficiente para aprendérmelo de memoria —lo recito palabra por palabra a cualquiera dispuesto a escuchar— y si no puedo recordar algo, suelo descubrir que no era correcto. La memoria es un buen crítico.
HACE UNOS DÍAS...
Sentía esa sensación dentro del pecho, inundaba mi orgullo y vanidad, recorría la sangre batiéndose en mis venas como alocadas, queriendo desbordarse, soberanas, como rigiendo sobre sí mismas. Algo había diferente, entre mis emociones, las percepciones, pero no me sentía incómodo. Atravesaba mi corazón, era un torrente de copiosas manifestaciones palpitantes. No podía contener tanto alborozo, recordaba lo que había bebido, si esque era una natural reacción de los nutrientes, o acaso, sin darme cuenta, me había intoxicado con mis medicamentos, pero no había motivo para creerlo. ¿Que era eso que se batía a muerte contra el antiguo sentimiento de tristeza?
Hay manifestaciones que desconozco. Esos recuerdos que se van alejando, y que voy dejando, vienen acompañados de una extraña sensación, invocan un estado pletórico, que ni en todos los libros embellecidos por poemas, había leído antes, no había percibido semejante intensidad interna.


Hay alguien que me dijo; cuando estaba a punto de embriagar mis ojos con este asombro, que así se siente la FELICIDAD. Sólo era felicidad. Era tan humano y natural, de haber dado paso al instinto...
Otra vez se ha marchado, dicen que tiende a regresar por momentos, creo que la esperaré aquí; dónde la ví nacer y posteriormente, llanguidecer, sin ningún recato de pedirle que no se marchara. Se que vuelve, por momentos... ¿ahora dónde estará?

Prince Okami D'aria.
explicando la felicidad experimentada recientemente.
DESCARGA DE HECHOS RECIENTES.
{Bueno decido pasar de nuevo al blog, he estado pensando muchas cosas estos días en los que no tengo clases aún, aunque mañana tengo la inscripción, no he realizado muchas cosas a pesar que me lleno de ideas, no estoy muy motivado para escribir en el blog, he aquí lo que ocurre}

PRIMERO. Ser beneficiario de una beca, se siente muy bien, todo lo contrario sucede cuando estás a punto de perderla, vaya! y uno cree que no le puede ir peor, supongo que no es el fin del mundo. Necesito hacer una carta al comité de becas del estado para que me den la oportunidad de seguir siendo beneficiario, total, sólo son 7 décimas debajo de lo requerido. Sólo es cuestión de subir el promedio y estudiar más una carrera que nunca voy a ejercer, FACILÍSIMO.

SEGUNDO. Tuve que dejarla ir, se llama Brenda Lizeth, y a pesar del cariño primario, que decía sentir por ella, me he dado cuenta, y lo sabía de antemano, que ninguna de esas palabras lanzaba con afecto, carecían de esencia y aroma, sólo eran palabras, pero hirieron demasiado, nos equivocamos colmados por la juventud de ambos, y ella al sentirse vulnerable, fingía ser la victima para lanzarse a los brazos del primero que se topara por su camino, y el pretexto que su boca pronunció es que se sentía sola, se victimizaba, nos dañabamos por costumbre de no estar solos, pero, nunca nos sentimos felices, nos unía algo distinto que no podíamos explicar, ahora que cada quien tiene un rumbo diferente, nos hemos dejado de mirar, de hablar, de escribir, de palpar, creo que nunca habíamos estado mejor, hay cosas que simplemente no resultan, yo creí que no podía vivir sin ella, que equivocado estaba, estar con ella era lo que me dañaba, ahora, me siento lleno de vida, no puedo decir que feliz, porque no soy un hombre feliz, nunca lo he sido, pero puedo mentir! y no le tengo rencor, sólo deseo que sufra y tenga hijos deformes. Al menos dejar de pensar en ella, y no recurrir torpemente a buscarla, es una ventaja. BRENDA LIZETH TORRES AGUILAR. al fin pude afrontar que no eres lo que yo pensé todo este tiempo, esa decepción ha sido agradablemente necesaria, sin ello hubiera seguido en el error de creerme enamorado de ti, esto es como un chiste! Ríete preciosa hetaila. Tú que te veías de mis brazos para toda la vida, mira donde fuiste a parar, con el idiota de RUDY, y no lo odio, de hecho me agrada su nombre, si alguna vez tengo un perro, me gustaría que se llamara rudy... mañana sacaré la basura que me queda.

TERCERO. Seguimos creciendo; la noción de nuestro tiempo se hace más pequeña, que cuando de niños sólo contamos las horas para regresar a jugar, hoy somos adultos, con los mismo viejos juguetes.

CUARTO. ¿alguna vez han sospechado, han tenido ese presentimiento que no pueden evitar, pero que no confirman, ni discuten? hasta que alguien o algo más, les da la respuesta, pero uno que literalmente es maldito, egoísta, sarcástico y frío... como me lo escribió Mariana, y uno pregunta que se debe responder, pero sólo concurren en mi mente un desfile incontenible de metáforas e ironías, de sarcasmo y humor negro para responder... porque no soy romántico, ni tengo visión idealista, todo lo contrario. Pero como responder a lo siguiente:

16 ene 2009 06:27 p.m.
(cita textual)
no se si odiarte o aceptarlo, pero es para mi
inaudito ver tantas fotos tuyas y conmigo nunca quisiste tomarte una
¿cual es la razon, el punto.?
deberia sentir rabia por estar en un lugar no tan privilegiado, pero me controlo por estar en los "DESTACADOS" GRACIAS.
talvez no deba poner una importancia a un simple lugar, solo decir...bien estoy ahi.
es deprimente, pero aun asi I love YoU...lo acepto
podria hacerte un poema con mi puño, mis entrañas,mi coraje, mi devocion
pero noooooo
sabes, olvidalo creo que las cosas opuestas se atraen a pesar del fuerte golpe cuando se juntan
si pudiera y mi demencia me embolviera te habria hecho mio.
(aquí se repite dos veces mi nombre) realmente hieres sin saberlo
pero como aun asi estoy a tus pies
como eres tan....frio, negativo
sarcastico y maldito
pero aun asi.....no me rindo
haaaaaa!!! que alivio
esto fue un momento de recreo para palabras de esas
cualquieras que salen asi...sin
permiso y que acomodarlas es un gran lio..
chao. aunque JAMASSSSSSS!!
Lo has dicho y lo diras
yo te quiero y porque se
que si estuviera dentro de un cajon
para dormir eternamente se
que me extrañarias y talvez una palabra de tu aliento seria que...
me qusiste un dia.
y se bajo el telon.(fin de la cita textual)

Debía responder con sarcasmo, cierto?
Esto es parte de lo que me sucedió estos días... estoy cansado, seguiré ausente. GRACIAS A LOS QUE ME SIGUEN LEYENDO Y A LOS QUE SIGUEN COMENTANDO... cuando gane el premio nobel, no me olvidaré de los que me apoyaron desde el comienzo de mi blog, hasta estos días.
Quizá hoy no,
No encontrarás lo que solías leer antes.
Por el momento no. No existe esa sutilísima ironía. Ni el descarado sarcasmo.
No hay poesía. Ni cultura impregnada a propósito para sentirme inteligente.
No hay versos tan embellecidos por palabras rebuscadas, ni aquellas tan dóciles y precisas.
no hay críticas, ni narraciones de vida.
No hay algo... Sólo me tumbo en mi cojín a mirar televisión, pero mi mente tampoco está ahí. Quizá sólo encuentres tristeza, un amargo desertor, un humor muy pero muy negro, el cual no es apto para racistas!
Escucho a Jorge Castañeda hablar. (como te admiro).
Ahora escribo en la computadora mi novela: pienso en que debí haber aprobado mi materia, pienso en que peligra la continuidad de mi beca, creo que no quiero ir a la escuela, pienso que ya no quiero ser escritor, creo que sólo es una etapa.
Porque antes había algo que al menos me permitía escribir. Hoy ya no tengo nada. Ya no quiero nada.
Porque tengo que ser perfeccionista?

Porque tú me exigiste siempre. Y desde entonces me da miedo fallar, creo que tomé muy en serio tus palabras de mi ficticia inteligencia.
Alguna vez tuve una mente brillante, ¿Dónde ha quedado?

2008: UN RECUENTO

2008.
Dolor, Decepción, vagos recuerdos. Brenda. Presidente del consejo electoral de la facultad. Tonterías. Aspirinas. Adicción al café. Concebir Alice. Abandono de Ania. Sexto semestre. Obtener una Beca. Mantener promedio. Prendado de una PUTA. Continuar con Das Seite Dunkel. Conflictos. Sabotajes. Más dolor por Brenda. Improperios contra una foto restante de su recuerdo. Conociendo a Saira Karina Estrada López. Foros que nunca visito. Nuevos bloggers en mi página. Sin creatividad. Dolor. Angustia. Tristeza. Mucha tristeza. Ridiculez como bufón. Un arlequín sarcástico. Exámenes. Lucha contra emos. Visita de un amigo. Fiestas sin embriaguez. Nuevas ideas. Pérdidas. Amores extraños. Sin sentimiento. Limosna. Lenocinio. Prostitución. Películas. Dexter. Sarah Carter. Discos viejos. Rock en español entrando de nuevo por mis oídos. Recuerdo a Brenda, antes de hundirme en su voz. Dañado. Heridas sin sanar. Gótico. Letras de Brenda en un papel. Una foto. Aburridos sermones. Dolor. Cicatrices. Sin emoción. La venenosa ironía. Carne. La dialéctica. Periodismo basura. Nada. Nada en mi mente. Fobias. Fetichismo. Vudú. Santería. Hechizos de magia negra. Sin trabajo. Escritor. Botulismo. Fiebre. Recolector de recuerdos dolorosos. Vouyerista sin experiencia. Marlenne. Fellatio. Locura. Enamorado de TORI AMOS. Programas de televisión. Examen Extraordinario. Bajo promedio general. Odiar la escuela. Sexo. Callejón de los mentirosos. Placeres ocultos. Gotas de lluvia cayendo sobre mí. Gaza. Humillación gradual. Victoria. Me gusta alguien que escribe en un blogspot. Recuerdo borrado. Mente siniestra. Mucha sangre. Soledad. Niñero. Un capítulo nuevo. Máquina de escribir. Escasez de hojas blancas. Compañeros de política. Había un corazón. Cursi. Todos los ordinarios. En verdad me gustaba una prostituta. Pensamiento suicida. Calificación errónea. Desesperación. Libros sin leer. Señor matanza. Perro atropellado. Misantropía. Vino rojo. Un pavo horneado. Fuegos artificiales. LLuvia. Lágrimas. Dolor. Desolación. Incertidubre. Estudiar. Procesal Laboral. Fuego interno. Canal Once. Frío. Hojas secas en mi ventana. Vida. Flores. Playstation. Odio. Envidia. Rencor. Olvido a Brenda, pero su recuerdo no se va. Ella es un maldito demonio que me hace daño. Sufro. Navaja. Lápices de colores. Murales. Nueva página de internet. Blog recién creado. Absurdo enamoramiento fetichista. Mujer de plástico. Invidente. Asesino de pobres. Amor a mi playstation. Yoga. vegetarianismo. NADA... NADA... NADA.... {patético yo}

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