[...y el corazón estaba roto...]



En el siglo XV, en las colindantes ciudades Irlandesas existió un Brujo, cuya magia cambiaba la vida de las personas que solicitaban sus servicios, por una moderada pleitesía, suficiente para alimentarse y continuar con sus conjuros; toda la vida, el Brujo fue presa de la persecusión católica, de la santa inquisición por prácticas diabólicas, con gran fortuna pudo librar la persecusión inquisitoria; un día la hija del Rey Vikingo, cayó gravemente enferma recurriendo a todas las ciencias médicas disponibles y avanzadas para su época, hasta los oídos del rey Vikingo llegó la noticia de los conjuros del Brujo que habían cambiado la vida de las personas que habían pedido un conjuro, desde aquellos que solicitaban fortuna, fama, amor, reencarnación, hasta aquellos que solicitaban la muerte de una persona, incluso le relataron aquellos casos inexplicables para la iglesia y la ciencia en que había sanado a alguien, entonces, el Rey Vikingo no dudó en acudir al Brujo para que sanara a su hija; desesperado por la situación, al llegar a la casa del brujo, notó el Rey Vikingo las enorme carencias del brujo, así que no dudó en ofrecerle todo el oro, todas las joyas, todo el dinero, porciones de tierra, animales, todo lo que él quisiera, en caso de que lograra sanar a su hija que yacía gravemente enferma, pero en caso que no pudiera sanarla, como el Rey esperaba, debía entregarse al santo oficio y admitir las prácticas de brujería que realizaba. El Brujo aceptó sin inmutarse. Se trasladaron a la Casa del Rey Vikingo donde se encontraba su hija, para que el Brujo pudiera sanar a las personas, debía quedarse solo en la habitación con el enfermo, así que pidió que todos salieran del cuarto, y así lo hicieron; pasaron unos minutos, y el Brujo ingresó en la estancia donde se encontraba el Rey Vikingo con todos sus amigos y familiares, el Brujo despegó los labios con serenidad y dijo:
-Su hija va a sanar, como llega el alba, llegará su lozanía.

El Rey Vikingo no pudo contener la alegría, vio sinceridad en sus ojos, un vacío, un inhóspito estero que había estado ahí y que antes no se había percatado que existiera. El Rey preguntó que cómo habría de pagarle, que podría pedir lo que quisiera, pero el Brujo, respondió que la vida no debe tener precio, y que su carencia no podía ser comprada ni con el oro o las tierras que el Rey tenía bajo su dominio, le bastaba con respetar el acuerdo y no ser perseguido nunca más por la Santa Inquisición. Antes de retirarse el brujo, el Rey Vikingo preguntó que cual había sido ese mal tan terrible que la aquejaba y que no podía aliviar su dolor con nada.

El Brujo respondió:
-Se había enfermado de desamor, tenía el corazón roto... y para el amor o desamor no había cura alguna. Sólo se opta por entregar un corazón nuevo, le dí el mío yo que no puedo amar; no puedo sentir.

El Brujo se retiró en silencio, con el corazón deshecho.
Un corazón que no era suyo, pero al menos, había podido sentir; ese fue el tributo pagado.

...la hija del Rey, se volvió drogadicta, anoréxica y bulímica, y murió de una sobredosis... pero jamás volvió a desfallecer por desamor.

Comentarios

  1. D: tu blog es deprimente

    y ME ENCANTA jajaja

    te sigo n.n

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  2. jeje no es deprimente, es una excelente manera de expresar lo que sentimos, es muy pero muy bueno, hay quienes solo quieren hecharse y llorar, aca surge el arte que evoca a esos sentimientos o momentos xD

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Buenos días, buenas tardes y buenas noches.
(Truman Show)