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[el escritor que no podía escribir]

Ella lo había dejado, se había fugado de él, y él se quedó pensando en su recuerdo, como vagaba por todos los rincones de su memoria.

Tres días que había soñado con escribirle esos versos, pero todo había quedado en ideas, difusas ideas, que nunca pudo plasmar en papel; sus ideas encima de su cabeza se revolvían como torrentes de diversas fuerzas, sin aceptar ninguna. Era el escritor que no podía escribir.

Por las tardes padecía un dolor incontenible, se arrastraba aullando de rabia, que ni el medicamento podía paliar. Y con el abandono de su musa, caía en la absurda angustia de la lenta expiración, con su tintero colmado intentaba llenar su cabeza de ideas pero no había nada, estaba vacío, insulsamente vacío.

En su pecho atesoraba sólo un bello recuerdo de ella... esperando su regreso, y que con su regreso volviera la inspiración ausente o volviera a su expirante necesidad.
Creo que su ausencia mengua mi inspiración, creo que esta soledad me hace mal, cuando antes era mi perfecto complemento, pienso que ella es una necesidad que también me hace mal.

Inspiración, ¿a dónde has ido?
Sin ti no puedo escribir, y sin ella tampoco.

Comentarios

  1. :O me describiste? ahahaha

    en serio, me identifica mucho :P

    eres grande hombre!

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  2. Cual pluma sin tinta, sin la musa la inspiración del escritor es nula.


    Saludos

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© Prince W. Cantodea

...y por si no te vuelvo a ver:
Buenos días, buenas tardes y buenas noches.
(Truman Show)

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