[era como un gato]

Me aferraba a las barras de metal, que cubrían la ventana, empujaba el cristal y se podía ver la ciudad; estaba esperanzado de que volviera, como retornaba el alba después de cada noche.

Pero yo no sabía si ella volvería a mirarme debajo de mi balcón.

Vivía por la esperanza, de volver a verla, que sus ojos se enclavaran en los míos, que sus manos acariciaran mi cabeza, y su murmullo endulzado arrullara mi oído. Así como la aurora cada mañana me cobijaba con su calor, me acariciaba atemperando la aspereza, me daba la armonía de la vida cada día.

Estaba atado a las rejas, con una voluntad inquebrantable, era más dura mi voluntad que mi corazón, el cual se quebraba un poco cada noche, que en su ausencia yo la esperaba, siempre mirando debajo de la ventana. Y ella no estaba. Quería que como cada noche, viniera a verme.

Pero ella ya no estaba, y nunca volverá… pero yo seguiré aferrado a la última gota de esperanza de que ella venga algún día, y yo estaré en la ventana esperando su regreso, como si fuera un gato a sus pies, maullando alabanzas a ella que es toda mi vida. Aunque ya no tenga vida, sólo días fríos y vacíos.

TE AMO y TE AMARÉ [Paola Sánchez García]

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