[a ella]

¿Cómo decirle a ella, que tiene una alta estima en mi vida?

Que ha sido desde ese día que me hipnotizó su sonrisa, en la que fui cautivado por su mirada, por sus pequeños ojos, con un arrobamiento inmenso.

¿Qué ha sido de ella? De su cuerpo ingenuo bordeando los límites de lo perverso. De sus labios palpitantes en los míos, aún sin haberlos tentado. De esa boca que besó la orilla de una botella de licor. De esa admiración repentina que me cedió ante su apostura. Y que no tuve la gallardía de aventurarme a encumbrarla de elogios, encomios que fueran dulces ante su tacto, halagos que delectaran como caricias su inanidad. Como sus palabras fueron carburantes que hicieron avivar el fuego. Fueron definitivas las palabras que se plegaron a mí, que endulzaron mi oído, que cautivaron mi respiración, que se adueñaron de mí, y me hicieron culpable del destierro de su mirada, de sus labios, de su piel, sólo quedaba el recuerdo en ruinas, que se fue fragmentando, permanecía el vacío desde su ausencia, y su número de teléfono guardado en mi celular.

Ella ya no estaba.
Se había marchado con la estima que yo le profesaba.
Pero era muy azuzado, predicar con mi candor, algo tan obsceno como un embelesamiento espontáneo, humano y perfecto.
Que devuelva las estaciones del año cuando regrese, para que haya transcurrido el tiempo, y pueda entonces declararle mi alta estima que atesoro en mi pecho, y los caros recuerdos que reavivo con sus palabras al fuego.
Soportaré esta cobardía. Y negaré que me gustas, verdaderamente, como ninguna otra.

Comentarios

  1. Se tú simplemante y maravillosamente tú.
    Mis cariños amigo.
    mar

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© Prince W. Cantodea

...y por si no te vuelvo a ver:
Buenos días, buenas tardes y buenas noches.
(Truman Show)