[M. J. A.]

No creí que pudieras ser real, y existir, que te hubiera dado la vida con mi pluma, cual plumón de cisne que se agita y engalana su propia belleza sólo con el atavío de su ornato natural, necesitaba quitarme la sed por eso custodiaba tus labios en espera de esa promisión de vida, y fatigar mi aliento para darte todos los elogios y prodigar este dolor, así como mis ojos te retratan con cualidades perfectas y ese miramiento que me inspira a la más alta admiración, así, como te contemplo en tu elegante belleza, y tu vista te embellece para mi contemplación taciturna y perpetua. 

Eres, dulce amor mío, a quien un mortal como yo, te hará inmortal.



M. J. A. 
TE AMO

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