Ir al contenido principal

[mi sendero del perdedor]

Yo soy el perdedor que nadie sigue, aquel que no perdura, que se limita, soy un guía que te conduce al suicidio, poco a poco, lentamente. Yo soy un líder indeciso, innato, aquel idealista alcoholizado que se asesina y te miente. Alguna vez me dijiste, que querías seguirme siempre detrás de mí para apegarte a mis éxitos y fracasos, que querías intentar la unidad, vincular tu vida ostentosa y orgullosa, junto a la mía frágil y miserable, me pediste que dejara de beber cuestionando mi motivo primario, indagando con cuestionamientos muy prolijos a los que yo detentaba con cierto desdén, me pediste sólo un abrazo antes de marcharte radiante por tu intento de soborno con la más vacía pretensión, ibas alegre, con una sonrisa avasalladora, de la que no quise formar parte, me rogaste leer mi novela, aún inacabada, aún con mi disgusto por pedírmelo y reconociendo mi hermetismo sobre todo en mis procesos creativos, me invitaste sin recato a beber un café cuando yo moría por cualquier licor y dormir ebrio en la banqueta. Mientras te acompañaba, dije sin mirarte: No se guiarte, si me sigues sólo te acompañará mi sombra, no puedo ordenar mi vida solitaria, fría y estéril, que ni con tus alabanzas, tus intentos de caricias harían reavivar mi vida fallecida, eres como la hoguera que arde a mitad de un desierto, eres como beber agua de mar sin tener sed, y yo soy el mar que sólo te quitaría el aliento, como la tierra santa que te profana. ¿Cómo podrías leer mi novela si me limitas, me prohíbes, me transgredes, me confrontas, me anulas mis vicios que me producen fascinación y vida? Y yo no cambiaría para ti ni por ti, seguiré siendo un escritor bohemio, alcohólico, sarcástico y cínico... La gente no cambia por una petición, ni por voluntad, ni por amor, es la naturaleza humana vil y despreciable, eso debo ser para ti. ...ya estaba a punto de internarse al metro, cuando la escuché sollozar, para desgarrarle el último trozo de corazón aún latente, palpitante con la fuerza que le permitía huir, le grité: -Escucha una canción que se llama "Aléjate de mí." Perdió todas sus fuerzas... había caído en el desencanto, la había matado. Me fui en dirección contraria, a seguir bebiendo.

Comentarios

Followers