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Mostrando las entradas de diciembre, 2011

[el recuento]

MI PRIMER EMPLEO.
Pude encontrar un empleo en aquellas circunstancias en las que no tenía ningún conocimiento, en las que por muchas razones, me dejaron indefenso, temeroso, y casi agónico, por limitarme y frustrarme al no conseguir una verdadera realidad personal, pero estaba ahí sentado ante mi monitor, trabajando, posteriormente, vinieron los conflictos económicos, falta de dinero, y de un hogar, no tenía comida, no había belleza, aquella que todos miraban y yo sentía la misera corromperme. ¿FUE AMOR A PRIMERA VISTA?
Finalmente, cedí a los abrazos, finalmente me plegué a los labios que me dieron vida y un diversidad de luces cada vez que los beso. Encontré entre mis pasiones derruidas, el ligero brillo de una dilección oculta, que fue generando consuelo, garbo y un profundo arraigo a ella, quien había sido un encuentro casual al que quise darle una dirección distinta, fue por conducto de un amigo, que ella llegó a mis brazos, que con posterioridad sus labios fueron los que me induj…

[mil estrellas en el infitnito]

Mi temor se hizo tangible. Cosas inimaginables, que fueron violentas, como olas que en una tempestad destierran las lágrimas a un mar en calma, y en ellas se vierte todo un dolor que contrista su esplendor; descomponiendo la calma. No pude apaciguar la intranquila oleada que me llevó a los linderos de la húmeda arena, dónde reposaba con mi alma ataviada de deseos y sueños, sueños que complementaban los tuyos, han calmado su furor, su fuego interno que hacía arder los astros, tú que encendiste las teas infinitas en el cielo, MIL ESTRELLAS EN EL INFINITO, para que no lo olvides nunca, que fue la combustión que nos dio calor perpetuo, que tu mirada hizo contacto al primer miramiento, para sujetarme a la poesía que le rendías a cada una de las luces que contemplabas con admiración y encanto, con la fascinación con que yo te descubría en esa devoción, con la suprema dilección de tus brazos que me admitieron en tu calor, y a ese tacto me volví adicto, lírico para comprender tus miedos, tu…

[ese beso]

Encerré en aquellos linderos de unos ojos pletóricos de frescor, de un ánimo vivo que me colmó de vitalidad. En aquellos labios rojos, sulfuro de un carmín Bugatti, que encendió la pasión diluyendo todas las cenizas que se removieron ante el fuego que prendió los recuerdos. Delicadamente su mano hizo sonrojar mi palidez. Percibía el viento frío arrobando mi piel aunada a la suya, como en un discreto calor que mutuamente nos revestía de un suave abrigo. Débilmente me acerqué a su cuerpo, temblando, en los brazos de aquella trémula anatomía, aún, con el aliento reposando en su mejilla, arrancando besos amargos de todo su pasado, y sembrando nuevas caricias que brotarían con el tiempo.
Respiré su aroma, la fragancia dulce que me hipnotizó, y lentamente, seguí el curso de su aliento que reposaba en mis labios, su boca fue vida.
Sentí sus labios finalmente desahogarse sobre los míos, prenderse de mi boca, entre diversas ternezas y derretirse en un solo fuego.
Ese beso cautivo en mi boca…

[bella II]

Dime si alguna vez habitaste en el surrealismo.
Dónde los distantes astros se acercaron a tu boca a brindarte el fuego prometido.
Y en su delectante titilar se fundieron en tus labios en comunión con el viento.
Porque me he condenado a tu quehacer cotidiano,
A tu cuita contristada y lacerada que mi alma tan colmada de la tuya devora.
¿Podrías alguna vez, digna y delicadamente, embellecer los afeites de tu amargor?
Que son para mí padecimientos en mi cuidado,
Hondas laceraciones en mi alma,
Heridas profundas por falta de estima y dulzura.
Bella, íntimamente bella, a tu piel rindo elogios en millares de arrobos.
Codicio los longevos tactos que te palparon anteriores a los míos.
Recelo cada ornamento que besa tu piel, con detenimiento y arrojo.
En la infinita vaguedad de un destierro melifluo a la intemperie de tu boca.
Generadora de luz y calor en combustión de un ardor gentil
Que es el crimen que mi boca ha cometido por esa violencia de tus besos
Por hurtar tu fuego que profesa pred…