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Mostrando las entradas de 2012

[naturaleza muerta]

Estoy ante el fuego de frente al calor, donde la vida se ha ido, abrumada, entre el frescor impropio del invierno repetido cada año. Todo se quema en el invierno, en las estaciones finalmente, se desvelan las ruinas, de un exilio anticipado. Cuando concluye el estío el hedor persiste, de aquellas muertes lentas y prematuras, que se sofocan al calor. Y en el otoño la caída de las cosas insignificantes es inaplazable, la lánguida vida se fuga entre las violetas marchitas, a través de los sueños transgredidos por la afición. Y en la primavera todo se regenera, se funde en un nuevo capullo dejando inservibles los elogios, las promisiones, el alma que permuta en carne, en la sangre que ha cambiado, como transmuta la aurora en un ocaso prematuro, y se pierde en la redes doradas del astro, allá en la intemperie que sirvió de olimpo para los Dioses, allá en la pletórica rehechura de los campos en el basto plumón del cisne digno de tal elogio. Aquí siempre termina la vida. En la remembran…

[coleccionista de tangos]

Si tan sólo supieras que a veces me duele el alma, tanto como me duelen las heridas.
Que a veces el sol parece muerto, y tus ojos pletóricos ardiendo en la estela de brillo que dejó a su tránsito el frío, de lo que en otrora fue resplandor.

Generalmente, no se si debo callarme; porque cuando me guardo lo que pienso me encuentro en el dilema de la hipocresía, o debo decir las cosas, porque cuando digo lo que pienso daño a las personas.

La gente dice que he plantado flores en el hormigón, con la misma mano que corto las del campo ajeno.

Que me nieguen el derecho de querer. Porque he perdido lo que parece ganado, y he querido ganar aquello por lo que nunca he luchado.

Porque soy un anónimo, un desconocido, soy el extranjero en esta tierra, un alcohólico, bebedor impulsivo, amante de las botellas, coleccionista de tangos, embriagador de melodías, de lunas amargas, de besos comprados, de compañía exigida, cortesano de los malos hábitos, un perdiguero, coleccionista de soledades, escriban…

[coleccionista de fracasos]

Siempre he sido el primero en perder, el último en ganar. Nunca he podido cumplir un sueño, a veces me aferro a los deseos, y mi realidad se vuelve un caos, por querer desear aquello imposible. Dicen que es imposible. Soy un alcohólico, un vicioso, soy un adicto, un genio incomprendido. Como un escritor enfermo sifilítico, soy porque quien darías la vida, y nunca te daría las gracias. El que siempre se daba por vencido anticipadamente, el que siempre daba por perdida una batalla. Soy el único derrotado cuando ni siquiera he comenzado a luchar. Estoy aquí para rendirme en los concursos literarios, antes del plazo, en tomar mis ideas y tirarlas por la ventana. Me viste beber entre las canaletas entre un río de lágrimas lamentando las derrotas, y celebrando las victorias imaginarias. Me viste ebrio de pasión y amor; en estado de ebriedad lamiendo la banqueta. Nunca me levanté... pude luchar, pude perseguir un sueño, me hice adicto, me hice escritor para describir la belleza de lo …

[el síndrome de alicia]

Siempre quisiste destruir los mejores sueños que tuve, los imposibles que convertiste en mortal ironía, los posibles que hiciste que parecían lejanos e imposibles, aunque escribiéndote me siento, como Kafka cuando le escribía a su Padre. Siempre elogiaste y admiraste mi disciplina, mi disposición y habilidad para encontrar en las letras la apreciación del arte más pura y creativa, que en otras cosas había fallado por mucho que lo intentara, como en mi inhabilidad para practicar deportes, o encontrarme en el ámbito social, porque también destruiste lo único por lo cual era hábil y más que una simple afición, era para mí y siempre ha sido la pasión más grande de mi vida; y que siempre menospreciaste, por alguna razón intrascendente. Recuerdo aquellas veces que exaltabas mi ánimo, y querías abatirlo por mi desinterés para usar esa creatividad que reprimías en los quehaceres de la casa, como si fuera un pecado mortal, que me desinteresara por lo que entonces a ti te apasionaba que era …

[asesino]

(Escrito originalmente el 25 de noviembre de 2011)
Duerme plácidamente, su mano debajo de la almohada parece acariciar el terciopelo de la tela, de una manera sugerente, casi fetichista, con dulces caricias, frías y cálidas, vivificadoras y desfavorables; venenosas y puras, que reposan al lado de su cuerpo que se envuelve en elogios, se cubre de halagos de algodón y lino.

Su rostro pegado a los pliegues de la sábana le hacían sonreír, como un roce lento en sus fugaces ademanes. Las cuatro candelas habían dejado de brillar, para dar paso a la aurora, ahí estaba él, tendido, en completa quietud, acariciando las sábanas, abrigado por una cobija vieja, y sobre un colchón destruido.

Derrumbado con la esperanza desusada, sólo tenía al sol, y una luna que menguaba. Con la dicha de sus viejos calcetines. Se levantó para ir a entregar el dinero. Unos cinco mil pesos en efectivo. Fue al parque donde acordaron mirarse, sin testigos, sólo ellos dos. Al verse ambos temblaron. Le dio el dinero, y …

[la musa que solía escribir]

I.
Había un pedazo de cielo en nuestras manos, teníamos que pintarlo de los colores del melocotón, teníamos que saborearlo con dignidad y sin reparo; como quien acaricia con las manos por primera vez. Y esconde el vacío de los labios escasos. II.
La conocí por casualidad, buscando una historia de amor entre hojas amarillas de un periódico, buscaba rompimientos, decepciones, locuras por amor que me llevaran a un lugar lejos de mi rutina, donde los amantes más tímido se arriesgaran por un corazón o por un amor. Hasta las historias más absurdas de amor, las más claras y repentinas, pudieran darme esa ilusión, lo que andaba buscando, me enclavé entre la monotonía, creyendo encontrar la felicidad repetitiva, pero era miserable por repetidos momentos. III.
¿Qué fue lo que me inspiró? Quizá fue su piel con aroma a tinta y pergamino, fue esa mirada que brilló en el horizonte alejado del mar, en la ficción de mi mejor realidad, fue la musa más creativa, aquella que no sólo inspiraba si no …

[monalisa]

¿Porqué me sonríes? ¿Qué hay en tu sonrisa que me embelesa? ¿Qué hay en mi seriedad que tú idolatras? ¿Qué hay en mi ignorancia? Para no descubrir el misterio de tu sonrisa. ¿Qué hay en esa elegancia del cisne, que envidia tu aleteo? Que florea con su lengua cada adorno, que con cada palabra se recrea un nuevo poema. Quizá eres una nueva monalisa, que nadie ha retratado pero que si ha inspirado. Porque eres la maravilla más tierna, la más apasible, que con tu mirada logras encender el magín de mi mente, y en tu retrato se funde la ficción y la realidad. Y conviertes esta sonrisa en la atracción más mortal que culmina en el renacer del alba, en el retrato de tu sonrisa en la mía. Ojalá pudieras explicarme ¿Qué significa tu sonrisa cada vez que me miras?

[apología I]

---todo arrojé al fuego y contemplé como se consumía, había decidido empezar de nuevo, por tercera vez decía lo mismo, pensaba que ahora todo sería posible, el fuego ardía vivamente frente a mí, su calor consumió recuerdos, cartas jamás enviadas, postales de media noche, un viejo amor que se negaba a morir, tenía muchos recuerdos todavía por incendiar, arrojar al fuego todo, deseos no cumplidos, sueños inertes, todo lo que se hizo carbón y cenizas, en algún momento fueron ideas predilectas, materia de los sueños--- Tus ojos. Recuerdos de infancia. Unos labios con sabor a cereza. Pigmalión. Un cuento grotesco. Lo que nunca concluyo. Deseo. Veneno. La canción de mis orígenes. El lado oscuro. Cuanta claridad. Buscar departamento. Fingir. Una eternidad nos espera. Eter. Alcohol. Hum. Gloria al cielo. Puta. Sencillamente. Atrapar. Esclavo sin dueño. Escribir. Una novela. Extrañar. ¿A dónde fue mi color? Absurdo Gris. Color. Sobriedad. Se confunde con la soledad. Un ruido en mi cabez…

[cuando muere la sangre]

A veces piensas en lo que has crecido a lo largo del camino, todas las experiencias que te sumieron en el fracaso o que te llevaron a la cima, esos detalles de la vida que te hicieron llorar y vibrar de alegría, hasta cuando la sangre no pudo más, y pensabas en el retiro por haber vivido. Cuando la sangre decaía en el asfalto cansada de esperar, sacrificándose por un amor, atormentándose por un dolor. Vuelves a recuperar sus cenizas, de esa absurda manera de resarcir el tormento, quemándose por dentro con un fuego interno que todo lo abrasa desde la profundidad de la llama. A veces piensas que has caminado demasiado, y sigues en el mismo lugar girando eternamente. Muchas veces piensas en haber pedido perdón, cuando has fallado y fallado, pero llega un momento que el perdón ya no es suficiente para remediar nada, nunca el daño podrá repararse, nunca podrás ser perdonado, ni por cada gota de sangre que derrames. A veces piensas que lo has dado todo, cuando ni siquiera te has sacri…

[todos sus sueños]

Fue como el navegante de cada puerto, la luna pintó sus cabellos de plata, y el agua fluyó en sus sueños como el gran buque de vapor que expulsó aves en vez de nubes. Fueron como gaviotas en el aire, alas de vapor flotando de sueño en sueño, de puerto en puerto, cayó la noche y las alas cortaban las nubes; fueron como múltiples sueños dispersándose en el mar. Extraño lobo de mar enamorado en cada puerto de un amor imposible, cansado de olvidar el último puerto en el que se ha anclado. Ya es hora de partir a un nuevo continente, ver el horizonte guiarme al naufragio, dijo, -No hay marcha atrás- y siguió avanzando arrastrando el dolor, mientras que a cada paso iba dejando las huellas de cada una de sus cuitas. Todos sus sueños fueron como sus viajes, periplos tras periplo, todos sus viajes tuvieron un trágico final, llegó la desolación , el dolor, la cuita, la desesperanza. Todos estos sueños que fueron producto de los más grandes anhelos de su vida, fueron navegantes de un océano inmen…

[yo se que soy lo peor]

¿Qué es la cobardía en mis labios?
Engullir de un sorbo el orgullo en tus labios en cada roce fino y suave. Lamento esta miseria, que sólo es mía, lamento arrastrarte a ella como yo me arrastro entre las dunas de la desgracia. Si el más pequeño daño que me haces, es un dolor multiplicado, ¿Qué será de aquel dolor que te doy a cada instante?, que es mil veces peor. Sé que no soy para ti, ni tú eres para mí. Lamento no poder cambiar, no poder ceder a esto que fluye dentro de mí, lamento ser lo peor, pero lamento tanto querer ser el mejor ególatra. No hay mayor cobarde que este que lees, el que te ha infringido tanto dolor injustificado. ¿Quién daría la vida por un cobarde? ¿Quién alentaría mis fracasos? ¿Quién mostraría sus sonrisas por este rostro apático? ¿Alguien quisiera amar al paria que soy? Lamento la luna perdida para ti. Yo sé que soy lo peor de tu vida. Lamento ser lo peor de tu vida.

[nocturnal de agosto]

¿Agosto? Que fue de aquel agosto que yo predecía, que emanaba de un armónico sonido lleno de atardeceres recostado en el sofá, de las luces tenues artificiales bañando mi rostro de luz. Agosto de dunas de sal y mares de miel. Que fue de ese agosto de soledad infantil, de desapego emocional, agosto como cada año en que acompañado por el videojuego, y las dulces voces de mi cabeza que se multiplicaban para sentirme animado, acompañado, por los mecánicos ademanes de un andar predecible. Tardes de agosto. De esos crepúsculos de cobre anaranjado; de los lindos sueños infantiles que se disgregaron en el monitor de la computadora, en el monitor de un viejo televisor dónde habitaban mis deseos, toda mi vida presente; ahí mismo en el preciso instante de mi autoestima insignificante, y en la presencia de mi soledad que siempre me llevó a insondables grados de perversión y motivación; de admiración y locura. Agosto de calma violenta y violencia dulce. Que fue de ese agosto de redención y turbi…

[maldita dulzura]

A veces odio todo, simplemente me exaspera cualquier detalle; a veces odio tanto perder la cordura fácilmente, ¿pero qué sería de mí sin tanta locura? Muchas veces pienso en las sonrisas que fueron ignoradas, ¿dónde fueron a caer? A veces odio esas sonrisas hipócritas que te adulan sin razón aparente, es que no puedes atender a las verdaderas risas cuando atiendes aquellas falsas. Cuanto detesto esta malicia que admito con benevolencia; por hacer de mi vileza la cándida ternura mas acogedora de dulce y hiel. Maldita dulzura la tuya. Que ahora me hizo adicto a la miel. Cuantas veces fui medroso de la dulzura, y soy cautivo a la blandura; desde que fugazmente, esa suavidad proviene de tus labios, se enriquece con tu voz y se quema en la consunción de tus letras. Maldita dulzura, bendita dulzura

[opera prima]

Prendaste el fuego como bezote, y del fuego hiciste florecer el más cálido afecto, que cobija sin dañar, que calienta sin quemar, el dulce fuego de la vida que se prendó en tu boca… En tus labios, como una nota musical, se diluyó esta compunción al margen de tu completa armonía que era dulce y alegre a la vez. Cómo gracia paradisiaca es para mí tu risa, como aire en el parnaso es tu terneza tibia y blanda. Eres la primitiva dulzura, embriagadora melaza que viró la aspereza en ternura, trocó el desaliento en impulso inspirador, en alentador consuelo, y, permutó el fuego abrasador en cálido fulgor, en astros centelleantes, cargados de fuerza, que con sutil requiebro de tus labios fui cautivo, y en esa sujeción fui insumiso a tus labios, a tus oídos, a tu lengua; para hacer de mi ofensa una obra de arte. Oh majestuosa criatura, finalmente te he encontrado, ¡Qué fue de la belleza que se formó de tu inspiración!
Oh majestuosa criatura, me has dejado exánime, ante el calor que tu amor despr…

[william shakespeare en tiempos del blog]

Siempre me he preguntado, ¿Cómo sería la vida actual si William Shakespeare tuviera un blog? La respuesta puede ser muy variable de acuerdo a este humilde blogger que escribe, pero yo lo interpreto de la siguiente manera: En Lóndres, se corre el rumor, apenas como un suave suspiro de esos que hielan el alma, ¿por qué que noble espíritu es capaz de humillar a otro sin razón? Dicen, aquellos que sólo escuchan la mentira y se adulan de ella, pero desconocen la verdad porque es amarga para su oído, que, plausible suena en los labios del infame, cuando la verdad se torna ignorante ante ellos, si no soy yo el autor de "Romeo Y Julieta", que ardan aquellos ladrones de verdades, en su delito está el mentir, que verbo ha matado su verdad sin razón aparente, bajeza, impúdica bajeza, de la más vil esencia, si bien es cierto, que he mejorado un poco la ínfima calidad de mi compatriota Arthur Brooke, al escribir tiernamente de las líneas ya diseñadas con calidad de poesía en la inventin…

[el foc promès]

Como el agua de río se decanta en el mar más próximo. Como la luz es más clara en la mayor profundidad. Así como el campo florece y las flores vuelven a emerger del mismo campo. El fuego vuelve de la pira donde fue hurtado. Prometeo vuelve al castigo divino. En un instante se apagarán las luces, la luminiscencia volverá al preludio. Y sobre el fuego se destilará la amarga fuente para darle a la materia una nueva forma. El vaho se elevará más allá de las nubes. Así como fue exiliado el húmedo viento de la árida tierra. Como las aves que emigran cada invierno a la calidez del trópico… Es así como todo regresa a su origen y se regenera.
¿Podrías hacerlo tú?

[procrastinación literaria.]

Una línea negra, manchas en un papel. Arrogante. Déjà visité. Déjà senti. Déjà vécu. Asperger. Aterrorizas. ¿Qué fue lo que soñaste? ...y no recordabas nada... Era un esfera a punto de quebrarse. Vardøger. Doppeltgänger. Vuelvo a flotar en un cielo ámbar. Vuelvo a sentir lo mismo; esa emoción que era volar. Y el ámbar era la vida de tus labios. 18 hojas destilando letras, un breve ensayo sobre el egoísmo. También llamado Autobiográfico. Y la tinta era el éter que te dio vida. Y la vida era la tinta que me dio el éter. Una taza de café. El humo expandiéndose. Y el cursor en la misma posición desde ayer. La misma bebida, el mismo desayuno. La misma idea girando. Algunos escritores le llaman: Bloqueo Creativo. Escritores. [Una Nota Mental.] PROCRASTINACIÓN LITERARIA.

[lunático]

Me dicen loco por planear cada detalle de lo que hago. Me dicen loco por mi obsesión con el agua y el jabón. Me dicen loco por el orden desesperado de mis etiquetas, por alfabeto, tamaños, colores. Me dicen loco por escribir un manual para entender a las personas. Cuando los que deberían entenderme son ellos. Me dicen loco por ser diferente. Me dicen loco por no envidiar. Me dicen loco por decir la verdad. Me dicen loco por escribir todo lo que hago. Me dicen loco por programar mis rutinas. Me dicen loco por no se como tú. ¿Porqué debería ser como tú?

[sin remitente]

Bella e imponderable criatura, Los ojos soberbios que resplandecían como soberanas lunas encima de aquella comisura libre y hábil para engalanarlos, se han guarecido en el fondo de vuestros profundos párpados, los labios que se vuelven y besan la mañana empapada de brizna, se han enjugado en el principio de vuestro aliento. Noble e inmortal criatura, que esta pompa aduladora avizore el contristado corazón que muere muchas veces por motivos menos importantes, que la muerte sea una especie de pasión enloquecedora, que al final sea la fina esencia del amor que reanime con la misma pena que ahora mata. Podría no haberos visto nunca llamar las lágrimas y suspiros que se confunden con las tempestades de los más procelosos mares, para tener la desdicha de conocer el daño que os causa, hubiera visto obra más maravillosa que aquella contemplativa que domeñó mi alegría. Podría haber anticipado las tragedias de Esquilo en cada una de mis almas que han sido las mismas en número que dramas haya …

[el libro negro]

GOG, EL LIBRO NEGRO. Giovanni Papini. Editorial Porrúa. "Esta selección hecha en la nueva cosecha de las experiencias de Gog, me parece mucho más sabrosa e importante que la realizada hace veinte años. Me agradaría que esta misma opinión fuera compartida, una vez llegados a la última página, por todos los lectores de EL LIBRO NEGRO".
G. P.Florencia, 5 de noviembre de 1951. Así inicia la segunda parte de esta obra maravillosa llena de decadencia, de morbo, pos atómica, de grandes conversaciones realizadas entre un hombre nervioso y nómada, a quien conoció G. Papini en un manicomio escondido, y que relata a lo largo de esta segunda parte, todas esas experiencias aterradoras y perturbadoras, como si se tratara de una pesadilla, todos los miedos encarnados, el más áspero y profundo desprecio. Al final, todos tenemos una locura especial y una maldad con tintes de genialidad.

[el veneno de tu lengua]

Y buscas entre tus ojos las señales de aquel olvido, te detienes a pensar, si olvidar el pasado te hará bien, eres adicta a imaginar, a ensuciar tu mente intrépida.
Y te reinventas, mudas tu piel como la víbora, te replanteas un inicio presumiendo que será tu nueva vida, como otras veces ya lo hiciste, y vuelves a hacerlo porque te daña la verdad.
Presumes de tus libros leídos, de tus lugares visitados, de tu sabiduría bien aprendida pero tu inmadurez dominante, que te envuelve y te hace presa fácil del encono y la vileza.
Y vuelves a comenzar después de cada fracaso... y vuelves a fracasar, y te sientes una escritora fracasada, una madre fracasada, una hija que ha decepcionado, una empleada administrativa que no puede cumplir con su trabajo, y te refugias en el alcohol a medida que sientes la miseria como tu única compañera. Y vuelves a fracasar, te empeñas en el fracaso.
¿Dime que se siente fracasar en todo? Que me hayas seducido con las mentiras de tu lengua, envolviendo la miel, …

[la guerra]

Cómo los ojos incapaces de desertar a la belleza de Helena, en el desierto de Troya al exilio de los Espartanos. Cómo nunca se abatió Paris ante el secuestro de la hermosa Reina de Esparta. Hasta el propio Dios Zeus, que se transformó en un alígero seductor para cautivar a Helena, un Dios cautivado por la belleza divina de una Reina. Ni en el camino en el descenso al infierno ante los ojos embelesados de ebriedad por tanto amor, que en ellos se destilaba la finura, Dante no se decantó en el descenso y ascendió a las cumbres de la más alta estratosfera, acercándose a cada paso a la más alta admiración por obtener el dulce amor de su Beatriz. Nunca como en aquella extrema blancura, de su rugosa piel, de los clamores de todo un centenar de experiencias marcadas en sus ceños, en dónde se posó la belleza arruinada, como sonrisas de Helena en detrimento, con un carisma que doblegó la belleza más radical y violenta, ante su canto cayó rendida la calandria.
Fue Janey Cutler, que a sus oc…

[por vos muero II]

A esos labios que tú seduces con el anquilosado erotismo, fueron orgullosos en devolver el acogimiento, y en la reverencia se prendaron del engaño, que falsedad fue aquella que regía. Fue tal herejía para aquellos ojos que miraron la verdadera impotencia de los sueños.
Ante la dilecta afición que fue exiliada de todas las ternezas, cubriendo el paisaje de suaves brozas. Ante el emisario de aquellos besos que se extraviaron sin razón y en el retorno, volvió apasionado. A cubrir de poemas entre los brotes espontáneos de trazos, de inspiración fugaz, para emular los rasgos que han embellecido esos labios, que me hicieron cortesano para el más fino cortejo. A ellos les pido vida, porque vida me has dado.
A esos labios que fueron adulados, por la seducción que es violencia, y ese contacto fue la adición de todas las honras y lisonjas que podría pronunciar en tu nombre.
Porque voy a venerarte en cada renglón, en cada proclamación, en cada palabra, vanagloriarte con un dulce y delicado canta…

[concurso de autobiografía]

VII Certamen de Autobiografía “Un Fragmento de mi Vida”
Esto es lo que me tiene alejado, pero nunca antes había escrito tanto para algo, porque realmente deseo ganarlo. ES difícil, relatar algo sobre mí, no lo haré por prepotencia, si no para que se den cuenta que soy diferente, que hablo de manera pomposa, o que me embiste una sinceridad sobrecogedora a veces simpática a veces antipática, pero quisiera que la gente que pueda leerme, entienda que no es fácil ser como yo. Lo supe, siempre lo supuse lo notaba de alguna manera, no era como todos en el colegio, no era como los niños que jugaban tiroteos con armas imaginarias, no era en lo mínimo, como esos niños que se balanceaban entre la realidad y la irrealidad, yo era de esos que vivía en el imaginario pero conversaba de temas actuales con adultos incluso ancianos con un lenguaje rebuscado y pomposo, nunca fui hábil en deportes, incluso a la fecha, me confundo con letras, pero recuerdo detalles que para otros son casi imperceptibles, …

[romancero de una noche triste]

Podría cargar todo el dolor, y tener la única fuerza anclada a un respiro.
Cuanto tiempo el dolor ha hecho estragos en tu cuerpo, que es tan permanente simulando un mismo hábito dañino, que no puedes lidiar con otra sensación. Pasas tu vida tratando de entretener la pena y prodigando la venia. A veces puedo con este dolor, que es el mismo que siempre me aqueja y me daña.
Otras veces fatigoso de la lidia, me dejo someter y me abate. Cegado por las luces que antes fueron titilantes fuegos a punto de la combustión.
He querido beberme todo el mar.
Y saborear la sal, sin dolerme, sin dañarme, sin herirme. Desconozco quien soy. Reconociendo la misma pena una y otra vez.
Vuelvo a estar solo... irremediablemente solo.
Como duele esta soledad, y nada ha podido sanar.
Hastiado de este dolor y de esta soledad, de ser esto tan incomprensible para mí, que a la vez es el mundo incomprensible; de nada sirve este lamento, si no alcanza mi súplica a rendirse a quien le imploro, estoy solo. So…

[el síndrome de no ser nadie]

Todos me excluían, y me herían era el dardo de la burla, de la cruel ironía que yo no comprendía, a pesar de ser certero y casi mortal.
Era casi un payaso, fracasando en la empatía de las relaciones interpersonales, era el idealista con el síndrome de la derrota.
Al puro contacto, no era agradable, ni visto, ni temido, era parte de la muestra indiferente de la sociedad, a quien miran con extrañeza personas como yo, con la grandeza de la timidez.
No era el apasionado de las afecciones, de los malestares o dolores, ni aquel que con la tibieza de un abrazo o mirada sofocara el fuego de un interior recién quemado.
Nunca fui bálsamo, ni remedio, poco servía de consuelo ante el dolor o la pérdida, ante el delirio de una fiebre pasional, de un delirante botulismo.
Tampoco podía ofrecer aliento ante el desaliento, porque era incapaz de identificar esa emoción, en algún momento encontraría resquicios de esa vacuidad, o admitiría la complejidad de lo que rebosa; pero en ninguna circunstan…

[aquello que se quedó entre líneas]

Todas tus mentiras me sabían a verdades.
Sabía que tu boca pintada de cobrizo tenía vertidas tantas falacias
Que tus besos eran hiel destilada que envenenaba. Todos tus elogios eran artificios formulados por un poeta en un lienzo exacto
En un libro de hojas de otoño.
Y todas las mentiras las creí, pensé que eran verdades
A veces aparentaban realidad, eran dulces cortesías
Cortejos débiles que se abatían ante mis pies. Tu lengua también mentía.
Nunca pude besar con tanto idealismo crédulo
Y recibir sólo dolor, miseria y un cariño artificial. Todas eran puras mentiras, que siempre sabían a verdades.
En su boca alguna vez nacieron besos, yo sólo recibí ruinas,
De lo que alguien alguna vez destruyó sin recelo.

[basado en hechos reales II]

Ignoro cual fue su nombre anteriormente, que ropa vestía, como lucía; ahora simplemente, todos le llamaban “LOCA”, como en la antigua canción de los ochentas, veo su cabello quemado por el estío, su ropa rasgada por la sal de su mirada, como si el salitre hubiera comido su carne, como si en parte hubiera corrompido su infantil terno, y por otra parte hubiera infringido sus dolores y heridas. Cada tarde, mientras el sol provoca heridas, calor, pero un ardor casi deletéreo, se abalanza a los vehículos de una transitada avenida, con las arrugas revestidas de una profunda pena, ocultas entre unos ojos donde aún resta alegría, pero parece huir, como se va el sol cada atardecer. Su palpitar era más lento, como un compás de una triste sonata, extiende sus dedos secos y marchitos, para recibir una moneda, que le servirá para comprarse comida o un inhalante…
…en algún otro tiempo dicen, los que vieron a esa misma mujer en la cumbre de todas las admiraciones; alguna vez su ropa destilaba garbo …

[el laberinto de creta]

¿A dónde fuiste vida mía?
Que no te volví a ver, cuando se desgarró la misma herida que intentaba curar, siempre me han aquejado las mismas heridas. Vida. Esas que fueron alas en algún tiempo, sólo me fueron gratas por un fugaz capricho, que terminó fulminado en la arena, entre sangre y cera, lentamente, recogí los pedazos, eran trozos de todos los años que construí mis alas, ruinas de libertad que se habían quemado, amor del bueno, y tus labios palpitantes resonaban como aleteos de un ave cautiva que pretende aferrarse. En otrora un tiempo de lluvia, calmó, el estío cálido y desértico, para convertirlo en una húmeda costa entre mar y arena. Entre mi fuerza y mi esperanza, algo habría de ocupar, no era río, no era mar, no era sueño, ni siquiera pude captar tus ojos de cielo. Ojos que se fueron apagando. Alguna vez pude volar, y me quedé anclado a la arena, ¿Para qué quiero alas? ¿Para qué quiero olas? Al final no sé a donde voy a caer. Al final del día voy a morir, el sol me quemar…

[próxima estación]

Te despediré como se va el alba detrás de las montañas, con un cálido adiós con promesa de volver, como un final romántico después de una tragedia, te diré adiós en la estación, y esperaré hasta ver capullos brotar, que las flamígeras aves deliren hasta la muerte, en un paludismo apasionante. Poco a poco veré como se caen las hojas, como se oxidan en el ramaje, en otrora lleno de vitalidad. Cuando al deambular por las avenidas aún queden restos de ti, colgantes, en diversos colores, asfixiados por la nueva atmósfera de estío y hastío. Te dejaré huir, para recibir la próxima estación, acompañada de una calidez sobrecogedora, ahora que te marchas, dime, ¿A dónde has llevado el viento? ¿A dónde van las nubes? ¿Y aquella cellisca que me embriagaba? Ha sido el vaho, el último vaho de invierno.
De lo que alguna vez fue el mes de marzo.

[rara avis]

Donde sopla el viento, en la elegancia de los aleteos, de los tapices florales; donde se reduce la luminiscencia, en ese aliento donde Ícaro falleció fulminado, se extiende el éter divino. En ese oleaje de tintas y delectantes placeres, de ondulantes ramajes pletóricos de tanto vicio confuso, sonando como en aquellas armonías primitivas, cuando el sol y la luna armonizaban la noche de tertulia en la Habana, y se impulsaban a navegar con gritos de guerra. Allá en el horizonte donde florece la calma, la perpetua soledad tachonada de astros, directamente, donde se funde el fuego, en el lugar donde se sacrificó la sangre que era más preciada que los cristales de su mirada, ahí, en el reducto más infeliz de la atmósfera; dónde el frío es más frío, y la oscuridad es más oscura, en el delicado soplo de una lágrima cada mañana, antecediendo a una sonrisa. En ese palpitar de constante hastío, de cada gota que se diluyó en tu palma mientras esperabas un caudal de mar, lloviendo sobre tu som…

[esto era la soledad]

...y así como admiramos la grandeza de las sonrisas ajenas en el tránsito cotidiano, como caemos de la cornisa ante los placeres, de las lágrimas derramadas y suplicantes que nos hacen piadosos, así como desmerecemos virtudes que no valoramos ante la indulgencia, por las falsedades que nos envuelven en un interminable círculo, cuando al caminar nos acechan las miradas nocturnas que desnudan la tristeza, cuando en el mismo transitar descubrimos párpados que revisten una pena, y que en ese ardoroso pecado nos inducen a admirar, por mínimo que sea, el deleite de la risa motivada por su tragedia; cuando al final del alba, en el recorrido que dejamos, nos descubrimos solos entre la multitud, así, como los amorosos de Sabines, están solos, y se van llorando, llorando la hermosa vida...

[...por vos muero I...]

El oleaje de un terciopelo encubierto por unas sábanas tibias que contenían tu calor, el aliento intenso, dándome un respiro a cada soplo, como luz matinal cada amanecer. Y tus brazos, blandos y cálidos en la sujeción de mis abrazos. Esas caricias de tus manos, en comunión con el roce de tus labios que me colmaron de vida divina, de atávicos arreos destilando finura, con los que un beso te embiste y te engalana de tanta hermosura. Esa mirada provocadora de haberme embriagado con el fino contacto que tus ojos me dieron, que tu boca seductora fue la miel derramada que se destiló en el alivio predilecto de tus besos. Fueron esas dunas que se extendieron en forma de bruma, era nuestro aliento en la brisa matutina, fue un aterciopelado encuentro entre su boca y mi boca retozando plácidamente, era el viento fino atravesando sus labios. Como dos flamígeras lunas que mutuamente quieren opacarse, encenderse y desnudarse en la lontananza. … y todas esas risas que florecían en tu boca, fuero…

[H. Milk]

Se sentó a mirar el sol, la luz clara brotando entre las nubes; le dieron aliento y una vida, se conjugó en un indistinto sentido de humanidad a favor de todos y por todos, sin ninguna conmiseración o angustia insidiosa. Su cabello castaño quemándose al sol, tratando de hablar con cualquier persona que cruzaba a su lado, como un fantasma era ignorado, un perfecto discurso, conmovedor y sensible, encontró en sus palabras la excelencia de la oratoria sin ninguna formación política, sólo expresaba con tonalidades ardorosas, con frases atribuibles a un innumerable arrabal de emociones, su cabello largo, moviéndose al compás del viento. En un constante vaivén. Izquierda, derecha. Una mirada se cruzó interceptando aquellos ojos cálidos, esperanzadores, eran curativos, amorosos y con un dejo de fe, de sueños dulces y promisorios. Avanzaba hacia él, soportando la ciega fe. Algo dentro de él, cambió para siempre. A pesar de su primera negativa, se fue dejando en sus labios un pequeño vaho de a…

[un juguete de la fortuna]

Eres un juguete, una decadencia, como aquellas ruinas que en algún paraje solitario fueron derruidas y luego abandonadas.
Eres un juguete, sin ventura, como aquellos desiertos a mitad de la noche queriendo incendiarse pero se entristecen con la noche y se escarchan ante el sol ausente.
Eres un juguete, un anticuado juguete que ya nadie utiliza, ni siquiera por costumbre o lástima, sólo te buscan por el impulso de un ambiguo deseo, por un constante delirio que inflama tu sangre y acelera tu pulso, eres una triste marioneta, sin cuerdas y con un guión no aprendido.
Eres un juguete de la fortuna, que te usa para sus fines, crees firme y ciegamente, que tú eres el instrumento de aquella estrella.
Eres un payaso titilante en la carencia de sus colores y sus tintes, un mimo sin pantomima. Eres la dulce malicia, el propio veneno que sulfura tu lengua cada vez que arengas, a cada tacto de tus ideas.
Eres la lumbre de un fuego extinto, irracionalmente, ahora buscas un tenue calor al cual asirt…

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