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[rara avis]

Donde sopla el viento, en la elegancia de los aleteos, de los tapices florales; donde se reduce la luminiscencia, en ese aliento donde Ícaro falleció fulminado, se extiende el éter divino.

En ese oleaje de tintas y delectantes placeres, de ondulantes ramajes pletóricos de tanto vicio confuso, sonando como en aquellas armonías primitivas, cuando el sol y la luna armonizaban la noche de tertulia en la Habana, y se impulsaban a navegar con gritos de guerra.

Allá en el horizonte donde florece la calma, la perpetua soledad tachonada de astros, directamente, donde se funde el fuego, en el lugar donde se sacrificó la sangre que era más preciada que los cristales de su mirada, ahí, en el reducto más infeliz de la atmósfera; dónde el frío es más frío, y la oscuridad es más oscura, en el delicado soplo de una lágrima cada mañana, antecediendo a una sonrisa.

En ese palpitar de constante hastío, de cada gota que se diluyó en tu palma mientras esperabas un caudal de mar, lloviendo sobre tu sombrilla, con ganas de no mojarte, aún, cuando morías de sed. Cuando el flujo de todo lo que se movía, se detuvo un instante, cuando todo dejó de ser lo que era, todas las metáforas cayeron en la decadencia, del plácido sol de Valencia a un carruaje detrás del Oriente en la Toscana, de una arena cobriza mudando en el hormigón, como esas flores que decrecen en capullos, y un soplo de brisa las destierra de su belleza, tan sólo en un instante.

¿Has sentido la luna menguar, cuando es de día?
¿Has visto el sol palidecer durante el alba?
¿Has querido fugarte justo cuando decae la belleza del mundo?
¿Has querido florear el aire y el mar, sin alas y sin piernas; para descubrir a dónde huyó la belleza que había en su mirada y sus labios?
Has querido descifrar las metáforas… cuando ella huyó, llevándose la poesía.

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© Prince W. Cantodea

...y por si no te vuelvo a ver:
Buenos días, buenas tardes y buenas noches.
(Truman Show)

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