[por vos muero II]

A esos labios que tú seduces con el anquilosado erotismo, fueron orgullosos en devolver el acogimiento, y en la reverencia se prendaron del engaño, que falsedad fue aquella que regía. Fue tal herejía para aquellos ojos que miraron la verdadera impotencia de los sueños.
Ante la dilecta afición que fue exiliada de todas las ternezas, cubriendo el paisaje de suaves brozas. Ante el emisario de aquellos besos que se extraviaron sin razón y en el retorno, volvió apasionado. A cubrir de poemas entre los brotes espontáneos de trazos, de inspiración fugaz, para emular los rasgos que han embellecido esos labios, que me hicieron cortesano para el más fino cortejo. A ellos les pido vida, porque vida me has dado.
A esos labios que fueron adulados, por la seducción que es violencia, y ese contacto fue la adición de todas las honras y lisonjas que podría pronunciar en tu nombre.
Porque voy a venerarte en cada renglón, en cada proclamación, en cada palabra, vanagloriarte con un dulce y delicado cantar, con meticuloso afán de devolver el acogimiento que te profeso en cada requiebro a tu contacto.

Por vos vivo y por vos muero Mariel.

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