[coleccionista de tangos]

Si tan sólo supieras que a veces me duele el alma, tanto como me duelen las heridas.
Que a veces el sol parece muerto, y tus ojos pletóricos ardiendo en la estela de brillo que dejó a su tránsito el frío, de lo que en otrora fue resplandor.

Generalmente, no se si debo callarme; porque cuando me guardo lo que pienso me encuentro en el dilema de la hipocresía, o debo decir las cosas, porque cuando digo lo que pienso daño a las personas.

La gente dice que he plantado flores en el hormigón, con la misma mano que corto las del campo ajeno.

Que me nieguen el derecho de querer. Porque he perdido lo que parece ganado, y he querido ganar aquello por lo que nunca he luchado.

Porque soy un anónimo, un desconocido, soy el extranjero en esta tierra, un alcohólico, bebedor impulsivo, amante de las botellas, coleccionista de tangos, embriagador de melodías, de lunas amargas, de besos comprados, de compañía exigida, cortesano de los malos hábitos, un perdiguero, coleccionista de soledades, escribano de irrealidades, artista vagabundo, escritor... escritor de romances, escritor de vidas ajenas. Porque yo soy nadie. Un simulador de lo que sueño ser.




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