[por vos muero II]

A esos labios que tú seduces con el anquilosado erotismo, fueron orgullosos en devolver el acogimiento, y en la reverencia se prendaron del engaño, que falsedad fue aquella que regía. Fue tal herejía para aquellos ojos que miraron la verdadera impotencia de los sueños.
Ante la dilecta afición que fue exiliada de todas las ternezas, cubriendo el paisaje de suaves brozas. Ante el emisario de aquellos besos que se extraviaron sin razón y en el retorno, volvió apasionado. A cubrir de poemas entre los brotes espontáneos de trazos, de inspiración fugaz, para emular los rasgos que han embellecido esos labios, que me hicieron cortesano para el más fino cortejo. A ellos les pido vida, porque vida me has dado.
A esos labios que fueron adulados, por la seducción que es violencia, y ese contacto fue la adición de todas las honras y lisonjas que podría pronunciar en tu nombre.
Porque voy a venerarte en cada renglón, en cada proclamación, en cada palabra, vanagloriarte con un dulce y delicado cantar, con meticuloso afán de devolver el acogimiento que te profeso en cada requiebro a tu contacto.

Por vos vivo y por vos muero Mariel.

[concurso de autobiografía]

VII Certamen de Autobiografía “Un Fragmento de mi Vida”
Esto es lo que me tiene alejado, pero nunca antes había escrito tanto para algo, porque realmente deseo ganarlo. ES difícil, relatar algo sobre mí, no lo haré por prepotencia, si no para que se den cuenta que soy diferente, que hablo de manera pomposa, o que me embiste una sinceridad sobrecogedora a veces simpática a veces antipática, pero quisiera que la gente que pueda leerme, entienda que no es fácil ser como yo. Lo supe, siempre lo supuse lo notaba de alguna manera, no era como todos en el colegio, no era como los niños que jugaban tiroteos con armas imaginarias, no era en lo mínimo, como esos niños que se balanceaban entre la realidad y la irrealidad, yo era de esos que vivía en el imaginario pero conversaba de temas actuales con adultos incluso ancianos con un lenguaje rebuscado y pomposo, nunca fui hábil en deportes, incluso a la fecha, me confundo con letras, pero recuerdo detalles que para otros son casi imperceptibles, todo alrededor siempre puede parecer caótico, es una de las razones por las cuales mi mente estructura todo de manera concreta, por fechas, por nombre, por colores, por alfabeto, por tamaños, mis obsesiones provienen de este hecho también, a veces la gente piensa que solo quiero llamar la atención, y cuando me muestro demasiado sincero, no es que quiera o pretenda ser grosero, simplemente en el ámbito social yo no distingo que es correcto y que no lo es, no estoy programado para eso que instintivamente otros si lo están, por eso relacionarme me parece más complejo que todo mi mundo interior.

[romancero de una noche triste]

Podría cargar todo el dolor, y tener la única fuerza anclada a un respiro.
Cuanto tiempo el dolor ha hecho estragos en tu cuerpo, que es tan permanente simulando un mismo hábito dañino, que no puedes lidiar con otra sensación.

Pasas tu vida tratando de entretener la pena y prodigando la venia.

A veces puedo con este dolor, que es el mismo que siempre me aqueja y me daña.
Otras veces fatigoso de la lidia, me dejo someter y me abate.

Cegado por las luces que antes fueron titilantes fuegos a punto de la combustión.
He querido beberme todo el mar.
Y saborear la sal, sin dolerme, sin dañarme, sin herirme.

Desconozco quien soy. Reconociendo la misma pena una y otra vez.
Vuelvo a estar solo... irremediablemente solo.
Como duele esta soledad, y nada ha podido sanar.
Hastiado de este dolor y de esta soledad, de ser esto tan incomprensible para mí, que a la vez es el mundo incomprensible; de nada sirve este lamento, si no alcanza mi súplica a rendirse a quien le imploro, estoy solo.

Soledad. Maldita soledad.
¿Qué has hecho de mí nuevamente?

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