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Mostrando las entradas de agosto, 2012

[nocturnal de agosto]

¿Agosto? Que fue de aquel agosto que yo predecía, que emanaba de un armónico sonido lleno de atardeceres recostado en el sofá, de las luces tenues artificiales bañando mi rostro de luz. Agosto de dunas de sal y mares de miel. Que fue de ese agosto de soledad infantil, de desapego emocional, agosto como cada año en que acompañado por el videojuego, y las dulces voces de mi cabeza que se multiplicaban para sentirme animado, acompañado, por los mecánicos ademanes de un andar predecible. Tardes de agosto. De esos crepúsculos de cobre anaranjado; de los lindos sueños infantiles que se disgregaron en el monitor de la computadora, en el monitor de un viejo televisor dónde habitaban mis deseos, toda mi vida presente; ahí mismo en el preciso instante de mi autoestima insignificante, y en la presencia de mi soledad que siempre me llevó a insondables grados de perversión y motivación; de admiración y locura. Agosto de calma violenta y violencia dulce. Que fue de ese agosto de redención y turbi…

[maldita dulzura]

A veces odio todo, simplemente me exaspera cualquier detalle; a veces odio tanto perder la cordura fácilmente, ¿pero qué sería de mí sin tanta locura? Muchas veces pienso en las sonrisas que fueron ignoradas, ¿dónde fueron a caer? A veces odio esas sonrisas hipócritas que te adulan sin razón aparente, es que no puedes atender a las verdaderas risas cuando atiendes aquellas falsas. Cuanto detesto esta malicia que admito con benevolencia; por hacer de mi vileza la cándida ternura mas acogedora de dulce y hiel. Maldita dulzura la tuya. Que ahora me hizo adicto a la miel. Cuantas veces fui medroso de la dulzura, y soy cautivo a la blandura; desde que fugazmente, esa suavidad proviene de tus labios, se enriquece con tu voz y se quema en la consunción de tus letras. Maldita dulzura, bendita dulzura

[opera prima]

Imagen
Prendaste el fuego como bezote, y del fuego hiciste florecer el más cálido afecto, que cobija sin dañar, que calienta sin quemar, el dulce fuego de la vida que se prendó en tu boca… En tus labios, como una nota musical, se diluyó esta compunción al margen de tu completa armonía que era dulce y alegre a la vez. Cómo gracia paradisiaca es para mí tu risa, como aire en el parnaso es tu terneza tibia y blanda. Eres la primitiva dulzura, embriagadora melaza que viró la aspereza en ternura, trocó el desaliento en impulso inspirador, en alentador consuelo, y, permutó el fuego abrasador en cálido fulgor, en astros centelleantes, cargados de fuerza, que con sutil requiebro de tus labios fui cautivo, y en esa sujeción fui insumiso a tus labios, a tus oídos, a tu lengua; para hacer de mi ofensa una obra de arte. Oh majestuosa criatura, finalmente te he encontrado, ¡Qué fue de la belleza que se formó de tu inspiración!
Oh majestuosa criatura, me has dejado exánime, ante el calor que tu amor despr…