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Mostrando las entradas de octubre, 2012

[apología I]

---todo arrojé al fuego y contemplé como se consumía, había decidido empezar de nuevo, por tercera vez decía lo mismo, pensaba que ahora todo sería posible, el fuego ardía vivamente frente a mí, su calor consumió recuerdos, cartas jamás enviadas, postales de media noche, un viejo amor que se negaba a morir, tenía muchos recuerdos todavía por incendiar, arrojar al fuego todo, deseos no cumplidos, sueños inertes, todo lo que se hizo carbón y cenizas, en algún momento fueron ideas predilectas, materia de los sueños--- Tus ojos. Recuerdos de infancia. Unos labios con sabor a cereza. Pigmalión. Un cuento grotesco. Lo que nunca concluyo. Deseo. Veneno. La canción de mis orígenes. El lado oscuro. Cuanta claridad. Buscar departamento. Fingir. Una eternidad nos espera. Eter. Alcohol. Hum. Gloria al cielo. Puta. Sencillamente. Atrapar. Esclavo sin dueño. Escribir. Una novela. Extrañar. ¿A dónde fue mi color? Absurdo Gris. Color. Sobriedad. Se confunde con la soledad. Un ruido en mi cabez…

[cuando muere la sangre]

A veces piensas en lo que has crecido a lo largo del camino, todas las experiencias que te sumieron en el fracaso o que te llevaron a la cima, esos detalles de la vida que te hicieron llorar y vibrar de alegría, hasta cuando la sangre no pudo más, y pensabas en el retiro por haber vivido. Cuando la sangre decaía en el asfalto cansada de esperar, sacrificándose por un amor, atormentándose por un dolor. Vuelves a recuperar sus cenizas, de esa absurda manera de resarcir el tormento, quemándose por dentro con un fuego interno que todo lo abrasa desde la profundidad de la llama. A veces piensas que has caminado demasiado, y sigues en el mismo lugar girando eternamente. Muchas veces piensas en haber pedido perdón, cuando has fallado y fallado, pero llega un momento que el perdón ya no es suficiente para remediar nada, nunca el daño podrá repararse, nunca podrás ser perdonado, ni por cada gota de sangre que derrames. A veces piensas que lo has dado todo, cuando ni siquiera te has sacri…