[romancero a unos ojos negros]

Duerman párpados humeantes, laxos y hambrientos. 

¿Qué otra virtud he exhibido tristemente con mis más pobres medios?


Duerman labios ingratos, sedientos y delectantes


¿Qué fue de aquél cobrizo aragonés, de protesta, de hierro forjado por manos, del alquitrán en la última copa?


Que los mares dormitan en permanente conyugio con la sal, en adhesión a la arena tibia, que reposa al calor de una hoguera matinal, que todo lo aviva, como el fuego fundador y autor de la vida.

Que se yergan tus ojos en permanente auxilio por ese alivio amado y odiado. 

Y en la violencia de la seducción, los párpados fueron preciosos blasones, que te rindieron obediencia y lealtad, con la firme solidez que era la única forma de galanteo, de devolver la fe a los perjuros, de alentar a los malogrados, y en la violencia, no agredes a quien te mira, si no a quien no te busca. 

Ojos castaños; ojos negros. 
El erotismo dócil de unos cálidos crímenes. 
Ojos castaños; ojos negros. 
Labios de carmín, brazos que son mi alivio. 
Que sea también concordia. 
Entre tu soledad y la mía.



Comentarios

  1. Ups mi blog se elimino sin querer, pero estás invitado al nuevo y a mi Cumpleaños también.
    Cariños.
    mar

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...y por si no te vuelvo a ver:
Buenos días, buenas tardes y buenas noches.
(Truman Show)