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[contar ovejas negras]

Vivo en un mundo de casualidades. Todo a sido casual y cotidiano, y siempre esas casualidades se vuelven contradictorias y rebeldes, siempre analizando qué fuerzas incomprensibles me llevaron a ese punto, porque he bregado por alcanzar ese punto minúsculo, habiendo estado rodeado de tantos puntos más brillantes y más claros. Y eso es lo que no comprendo, mi mundo es indefinible, incomprensible, sólo latente en el mismo universo que confunde y arrastra lo que es tradicional, un mundo donde no cabe lo extraordinario, y es un transgresor de las normas quien se aferra a romper la naturaleza de lo ordinario- ¡es un ladrón!- podrán gritar y acusar, pero nunca podrán verme rendido o humillado. Soy la oveja negra de la familia, que no roba, no miente, no manipula, ni utiliza, pero en un mundo donde la honestidad es alarmante, y la verdad apenas una ficción, me dicen oveja negra porque tengo eso que en su interior, también quisieran tener, sólo soy yo mismo.
Seguiré siendo el mismo, que las casualidades me busquen. Encontrarán en su hastío la forma de contar ovejas negras para poder dormir, porque en otros años, no volverá a nacer nadie como yo: Alcohólico, transgresor, sarcástico, literato, ateo, vegetariano, friki, inmoral, libertario y escritor.

¿Qué quieren de mí?

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