[tres vidas diferentes]

VIDA I. Conviertes tu vida es una fantástica historia de música clásica, sueños y una labor fiscal que nunca creíste llegar a dominar con tanto vigor. Eres como la doncella medieval, de castidad y pudor virginal que enamora y rinde el mayor de toda la estima, superas en dignidad a la suprema vida de bondad y beatitud, tus ojos, pequeños y bellos cautivan desde la primera mirada, por muy liviana que ésta sea. Te concentras tanto en un mundo de odiseas diarias, en la que apenas puedes librar con natural arrobo, la vida, todos los días prueba tu fortaleza, y tú le muestras al mundo que puedes liberarte de esas duda de esa maldita duda. Con música, café, con una hermosa secuencia de palabras, y si viene de tu boca, hacen más bellas todas las palabras. Crees firmemente que estás dispuesta a dejarlo todo, pero jamás a rendirte, y esa fortaleza inmensa es lo que te hace más admirable. Tu día concluye como empieza, con música, una taza de café una buena lectura, eres para la música la inspiración, no hay música si no es el elogio que a ti se acompasa y te rinde un dulce y suave himno a tu perfección, el café que ahora sabe a ti, tiene ese gusto por tu boca, hace que él te necesite, en la lectura encuentras esa hermosa compañía que no encuentras en verdad. Estás rodeada de una hermosa soledad, que hace resaltar todas tus perfecciones, por encima de aquellos breves lapsos en que alguien te acompaña por casualidad, pero no por mérito. Así, continuas con tu vida pensando que va a mejorar, quizá no lo sabes, para alguien más, resultas una fuente de inspiración. Eres como Maga en Rayuela, ese libro, que leíste alguna vez y que hoy puedes ser la comparación más fidedigna.

VIDA II. Conviertes tu vida en una ficción, te conviertes en escritor, porque tu vida real es miserable y terriblemente sola, no tienes paciencia, ni humildad, y en cuestión de romances, eres un completo desastre pero para describir un amor a través de tu narrativa, pareces experto lleno de orgullo lo presumes en tu página, sin embargo, tu amor sólo es una absurda ficción, comes demasiado, lamentando tu patética vida, utilizas lo poco que tienes para comprar papel y tinta, eso te hace sentirte escritor, aunque no hayas publicado nada, pareces culto, pero eres una farsa, tu egoísmo te hace un hombre frío y calculador, nadie te justifica el delirio de tu amargura, sueles ser más débil que cualquier otra persona. Tu inteligencia se basa en pequeños datos, nunca relevantes, te escondes detrás de tu sarcasmo, alejando a las personas, acercando números y libros de los que no puedes liberarte, no puedes llamar amigos, y detestas que suene la música pero eso no te hace ignorante, te ganas el asombro y la extrañeza de la gente. Sabía que su vida no era fácil, o la hacía difícil, así que tomó un libro "Rayuela" y lo hojeó hasta que se quedó grabada en su mente la historia de Maga, fue lo que lo cautivó.

VIDA III. Esa escena dónde ambos protagonistas cruzan sus vidas en alguna esquina de una ciudad del mundo, fue un hecho insólito que cautivó la imaginación de Julio Cortázar, de alguna manera fue lo que hizo que en su obra literaria ambos personajes se unieran también y sin imaginarlo de alguna manera esa historia hizo que dos desconocidos también se unieran por el simple hecho de haberla leído. Estos dos protagonistas son los que vieron unidas sus vidas tan diferentes por una historia en común, ahora él siendo tan diferente a ella, y ella tan diferente a él, ¿podrían no concluir su amor?

[una muñeca]

Leonor tomó su mano y en ella acogió todas las esperanzas que se fueron diluyendo, en sus labios entreabiertos, sólo había humo y aliento, el vapor se disipaba rápidamente, colocó a su pequeña inmóvil, en el sofá, un pequeño aditamento especialmente para ella, ella tenía una fisonomía extraordinaria. La estrechó mano con mano, como si no quisiera que se marchara, sabia que no podría irse, pero a Leonor le daba felicidad sentir la piel que tanto cuidó desde su nacimiento. Leonor fue a la cocina, derramó lágrimas lejos de la figura de su hija, intentando brotar alegría y un poco de tristeza al mismo tiempo. Parecía más a amargura, a fe, a sueño, a deseo implacable. Cada cinco minutos volvía a mirar el sofá asegurándose que su pequeña permanecía ahí, ella, Leonor, le hablaba, pero su pequeña jamás contestaba, siempre absorta y perdida, miraba los focos, las luces, permanecía inmóvil, a Leonor le gustaba ver a su hija, era fruto de un gran amor, de la lucha constante por triunfar, soñaba con que su pequeña llegara a esas cumbres inexploradas, en sus planes futuros su pequeña hija, era exitosa, profundamente orgullosa de sus sueños e ilusiones que se creaba cada noche, como si el hecho de crearlos e imaginarlos, fueran materializándose en la mente de su hija. Avanzada la noche cuando el sueño las derrumba, suben a su habitación, colorean estrellas en los sueños, Leonor, piensa en lo que sueña su pequeña, se lo imagina, y le habla dolorosamente, bellamente, de nuevo toma su mano para quedarse dormida, su cabeza reposando en la almohada y mirando, la tenue respiración de su hija que la arrulla, la hace soñar con la posibilidad de amanecer entre sueños. Al día siguiente, la rutina se completa, se prepara el desayuno, besa a su hija en la frente, y espera en la banqueta que llegue el abuelo para ayudarle con los cuidados, Leonor debe ir a trabajar. Pero antes de marcharse, toma de nuevo su mano, y le dice a su hija, que es lo mejor de su vida. Y se aleja sonriendo. Cualquiera que valore tanto la vida con tantos obstáculos, es porque realmente tiene amor, amor en demasía para soportar todos los dolores y conflictos y convertirlos en luz y sabiduría. Leonor, tiene una hija con Síndrome de Rett, ella te dirá, que dejes de quejarte por lo que no tienes... Y así una lección de vida mas.

[diario de un escritor en estado de ebriedad III]

Me he enamorado de un demonio. Me ha inyectado su veneno, ahora no puedo liberarme de su efecto, ni de sus ojos admirables y encantadores, seductores a una vista noble de cualquier mirada, implacable, así quedaste prendada de una locura de amor, de una hermosa locura, y ante esa espléndida ilusión te rendiste, así fui cautivado, arrobado por lo que no creí fuera veneno, dulce veneno, que me hizo catar el encanto aunque fuera mortal.
Ahora necesito respirar, que seas mi aire en esta muerte.

Me has herido hermosura distante y fría, de la belleza intacta en tu piel, a pesar de tanta traición, tanto dolor insuperable, que quise calmar, que quise apaciguar con el bálsamo en mis labios, que te dieron dulzura interminable en cada letra. Pero que no era suficiente, creo que tomé el camino equivocado, cuando fuiste dulce y cálida. Quisiera que tus palabras no envenenaran tanto como lo hacen tus labios, que no fueran dulces y deletéreos, que tus ojos no hicieran de mi un títere servil, o que tu sonrisa, cada vez que se presentara en tu boca, no me hiciera adicto a la inspiración que de ella desprendes.

Me ha inyectado el veneno de forma inocente, en la ingenuidad de su sonrisa, que parecía no tener malicia alguna, pero de ella, me he perdido en los labios, recorriendo su inhóspito paisaje, alentado por su vaho que me llena de vida, que imagino, fragante y estimulante para mi ingenio, porque me ha robado el aliento, me ha quitado los sueños, ahora soy un errante entre los suyos. Mientras muero lentamente por su veneno que su mirada ha causado mi muerte. Dulce, dulce será mi muerte. Dulce, dulce muerte que en tu nombre llevas. Dulce mujer. Maldita mujer que Usted ha sido causa de inspiración y de tanta malicia.

Apasionarme me hizo miserable.
O era miserable y eso me hizo apasionarme.

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© Prince W. Cantodea. Una Dolce Malinconia 2006-2014. Con tecnología de Blogger.
 
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