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Mostrando las entradas de abril, 2013

[tres vidas diferentes]

VIDA I. Conviertes tu vida es una fantástica historia de música clásica, sueños y una labor fiscal que nunca creíste llegar a dominar con tanto vigor. Eres como la doncella medieval, de castidad y pudor virginal que enamora y rinde el mayor de toda la estima, superas en dignidad a la suprema vida de bondad y beatitud, tus ojos, pequeños y bellos cautivan desde la primera mirada, por muy liviana que ésta sea. Te concentras tanto en un mundo de odiseas diarias, en la que apenas puedes librar con natural arrobo, la vida, todos los días prueba tu fortaleza, y tú le muestras al mundo que puedes liberarte de esas duda de esa maldita duda. Con música, café, con una hermosa secuencia de palabras, y si viene de tu boca, hacen más bellas todas las palabras. Crees firmemente que estás dispuesta a dejarlo todo, pero jamás a rendirte, y esa fortaleza inmensa es lo que te hace más admirable. Tu día concluye como empieza, con música, una taza de café una buena lectura, eres para la música la inspira…

[una muñeca]

Leonor tomó su mano y en ella acogió todas las esperanzas que se fueron diluyendo, en sus labios entreabiertos, sólo había humo y aliento, el vapor se disipaba rápidamente, colocó a su pequeña inmóvil, en el sofá, un pequeño aditamento especialmente para ella, ella tenía una fisonomía extraordinaria. La estrechó mano con mano, como si no quisiera que se marchara, sabia que no podría irse, pero a Leonor le daba felicidad sentir la piel que tanto cuidó desde su nacimiento. Leonor fue a la cocina, derramó lágrimas lejos de la figura de su hija, intentando brotar alegría y un poco de tristeza al mismo tiempo. Parecía más a amargura, a fe, a sueño, a deseo implacable. Cada cinco minutos volvía a mirar el sofá asegurándose que su pequeña permanecía ahí, ella, Leonor, le hablaba, pero su pequeña jamás contestaba, siempre absorta y perdida, miraba los focos, las luces, permanecía inmóvil, a Leonor le gustaba ver a su hija, era fruto de un gran amor, de la lucha constante por triunfar, soña…

[diario de un escritor en estado de ebriedad III]

Me he enamorado de un demonio. Me ha inyectado su veneno, ahora no puedo liberarme de su efecto, ni de sus ojos admirables y encantadores, seductores a una vista noble de cualquier mirada, implacable, así quedaste prendada de una locura de amor, de una hermosa locura, y ante esa espléndida ilusión te rendiste, así fui cautivado, arrobado por lo que no creí fuera veneno, dulce veneno, que me hizo catar el encanto aunque fuera mortal.
Ahora necesito respirar, que seas mi aire en esta muerte. Me has herido hermosura distante y fría, de la belleza intacta en tu piel, a pesar de tanta traición, tanto dolor insuperable, que quise calmar, que quise apaciguar con el bálsamo en mis labios, que te dieron dulzura interminable en cada letra. Pero que no era suficiente, creo que tomé el camino equivocado, cuando fuiste dulce y cálida. Quisiera que tus palabras no envenenaran tanto como lo hacen tus labios, que no fueran dulces y deletéreos, que tus ojos no hicieran de mi un títere servil, o que …