Ir al contenido principal

[las mariposas que sentía en el estómago]

Siempre fuiste frágil, como capullo en prematuro brote cada verano, pero fuiste rencoroso con la vida, incauto, hábil para hacer del desprecio una forma de mimetismo, no querías a ninguno, y ninguno te quería, y esa neutralidad te hacía permanecer en un automático exilio, que se volvió voluntario, y posteriormente, se fue acrecentando como si ya no te importara que fueras o no aceptado.

Y es que, déjame advertirte, que las anécdotas que has narrado, han sido pura mierda, ¿quién puede creerse la historia de tu padre muerto en un accidente por conducir ebrio? sabes muy bien, y te consta, que dejó de beber cuando tenías 4 años, y estuvo internado en un hospital en el que se pagó más, que en toda tu vida universitaria, me parece que no tienes escrúpulos al decirlo, acepto, que tu vida no es inteligente, ni admirable, estás bajo el cobijo de la expectativa, y eso constantemente te hace medrar, retroceder un poco por miedo al fracaso de tu realidad contra la expectativa planteada. Es difícil que crean que tu éxito es muy poco comparado con todo el tiempo que invertiste en la Universidad, una de las mejores del País. Espero que no te duela, que no haga sentirte incompetente.

Todavía recuerdas las múltiples veces que sentiste la emoción de las primeras veces, la estúpida sonrisa, y estabas ahí parado debajo de la lluvia mirando las luces de los coches, de los semáforos, y veías la calle perderse en el horizonte, pero esa emoción, por haber llegado hasta ahí, con lo que parecía un juego, recorriste muchos kilómetros, como para darte por vencido, apuesto que si estuvieras muriendo, hubieras hecho las cosas más rápido y mejor. Regresemos al tema de lo que sientes al emocionarte, quizá sigue siendo el mismo sentimiento como cuando bajabas en navidad en la casa de tus padres y mirabas tu nombre perfectamente escrito en un regalo acomodado debajo de un pino lleno de focos y esferas de colores, sentiste lo mismo cuando saliste de Rectoría hace unos años con tu título en mano y tu cédula, sigues sintiendo lo mismo, es algo que nunca va a cambiar, a pesar que todas las situaciones son diferentes.

Sientes mariposas cuando ella te sonreía, cuando escribía aún después de medianoche, ¿y qué me dices del capítulo que terminaste de tu novela hace ocho años? no creas que todo lo que digo lo digo por adularte, la verdad es que no tengo ningún halagador adjetivo para ti, y yo te conozco mejor que nadie, lo haces sólo porque estás aburrido, porque tienes miedo de no ser nadie, pero déjame decirte que no eres nadie, y nunca serás alguien interesante, ¡Carajo! mírate, no intimidas a nadie con ese porte, y tu intimidad no le interesa a nadie, no puedes basarte en el escándalo y las mentiras, tampoco puedes esperar que sientas esas mariposas, cada vez que conoces a una chica linda, se que ahora las sientes, pero acostumbras a asesinar tus mariposas con tu whiskey, con tu cognag, y tu cabernet sauvignon.

Deberías dejarlas vivir, que mueran de muerte natural, estás muy jodido para intentar matar todo lo que dices amar, y tratar de alejar a todos los que no crees que te amen, sin embargo dejas a todos aquellos que parecen simular muy bien, no te quiero recordar esas escenas patéticas en las que el frío y la desesperación te llevó a actuar como psicópata, y no obtuviste nada bueno, sólo mi desprecio constante y creerte realmente miserable, mendigando lo que podrías conseguir saliendo de tus múltiples vicios, se que tampoco has dejado tus vicios y no los dejarás. Que también estás muriendo, y creo firmemente, que dejarás aletear a esas mariposas que viven en tu estómago, te dan felicidad temporal, y a mí también me conviene, al menos creo y admiro de ti, o sea de mí mismo, que has dejado de amar regularmente, esa caritativa idea de darle cobijo a amores no correspondido, era pura mierda, no te ibas a ganar el cielo por tu simpatía o santidad, ahora dejemos de escribir, dejemos toda esta mierda del alter ego, sigamos en sincronía, al fin que, en cualquier otra oportunidad que no estés drogado por el clonazepam, te pueda explicar por que sientes eso, en circunstancias como ésta, en la que no me explico porque estás feliz, tu felicidad nunca te ha traído nada bueno. Espero equivocarme, porque estás siendo muy irracional.

Sinceramente.
Tu alter ego.

Comentarios

Followers