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Mostrando las entradas de febrero, 2014

[el complejo de no ser edipo, vol. 1]

Tuvieron que pasar muchos años, para que pudiera perdonar a mi padre, y no fue porque hubiera un rencor, si no que más bien había mucha indiferencia, y esa indiferencia es la que realmente daña. No se pudo hacer gran cosa, brindarle compasión por los años que me llenó de indiferencia y de un extraño cariño siempre distante y frío, y en algunas ocasiones cálido y atento, eso si, siempre que su aliento estaba más fermentado que los viñedos de la Rioja. El perdón no llegó por divinidad, esa divinidad que ignoramos, y que es el único rasgo que debe unirnos, mi perdón vino porque hace mucho que dejé de odiar, de rechazar, de detestar lo que me rodea, aún me quejo de todo, aún hago críticas de todo, pero ya no puedo odiar, en eso he cambiado, he madurado tanto, que dejé de odiar para matar lentamente con mi indiferencia, esa indiferencia es lo que hace más gloriosa mi vida.

[l'âge d'or]

[INTRODUCCIÓN] Quería mirarte a los ojos, tus ojos ponderados y altivos, para acercarme al exilio completo.
[PRIMER ACTO] Ahí estabas, fascinada por los colores y las luces ambiguas que causaban un tropel de emociones internas, estallando en júbilo por periodos, eran orgásmicos los placeres, el más ligero era comparado con el despertar entre un montón de focos ardiendo a tu alrededor, querías cubrirte de nubes, salvajes y primitivas, con un poco de urbanidad. Todo te falló, no estaba en nuestros planes fallar. Creíste en la idea de la eternidad, pero no fuimos hechos de materia, éramos biodegradables llenos de recuerdos atormentados, eras de todas mis tragedias mi víctima y protagonista favorita, hasta te llegué a idolatrar, pero no fue veneración, era una necesidad, complementar todos mis vacíos con tus vacíos, y de nada sirvió porque nos fuimos matando, intensamente, insistentemente, como dos locos que mutuamente quieren triunfar. Eras reina y celestina, fuiste amante y amiga, a quie…