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Mostrando las entradas de 2015

[feliz daño nuevo]

Hoy no hay recuento de los daños, o de los años.
  Sustituyo por esta foto antigua de Borges y su gato.

[crónicas urbanas III]

Estás tan solo en la ciudad que recuerdas todas las veces que te has sentido acompañado por alguien. En tu memoria se revuelven los recuerdos promisorios de aquella mujer de tez morena, delgada y pequeñísima, que se aferraba a tus ojos como magnéticas pupilas.

De aquella señora que tendría más de cuarenta, con su vestido entallado al cuerpo, siempre estaba sonriendo y tú sonreías como contagiado por esa sonrisa, recuerdas que se desnudó frente a ti, y a pesar del frío en el exterior y de la inclemencia de su labor, no descartaba la sonrisa, sus senos redondos y suaves frente a ti, se movían acompasadamente. Ella se arrojó precipitadamente al colchón de la cama cubierta por sábanas blancas con olor a cloro. Esa vez te sentiste tan cómodo y cálido que sentiste la necesidad de pagar el doble del precio pactado. Hasta soñaste con ella, su vestido rojo, su sonrisa inmutable.

¿Recuerdas aquella pequeña persona que siempre te acompañó a pesar de tus sentimientos confusos? Aunque la mayoría…

[crónicas urbanas II]

Todas las calles son caminos salvajes, donde perdura la codicia o la avaricia, en esta selva de asfalto que construye nuestros sueños y se destruyen ilusiones. ¿Quiénes somos que estamos muertos en vida? ¿Qué hacemos que morimos acomplejados? 

Nuestra ciudad es un gran burdel. Sólo somos ciudadanos de ningún lugar buscando el mejor púbis, las mejores piernas, el mejor sexo para calmar nuestro instinto y elevar el vacío interno. Y todos buscando lo mismo, todos encontrando algo que no esperan pero se conforman con lo poco que obtienen porque en la penuria cualquier cosa es riqueza. 

Hurgas de un cuerpo en otro como buscándote, como buscando sobre la piel ajena algo que te pertenezca, sólo es piel. En esta ciudad nada te pertenece. Todo es ajeno. Todo es inmoral. Todo es absurdo. 

Prefieres estar en esta puta ciudad. 
Entre el alcohol, las drogas y el sexo como mercancía. 
Otra noche en la misma ciudad de mierda. 
Esperando que al amanecer dejes el instinto.
Todo esto es una mierda.

[crónicas urbanas I]

De jóvenes huimos de esta ciudad y siendo viejos volvemos a esta misma ciudad pútrida. ¿Que nos hace alejarnos? Y nos vuelve a reunir en las calles, sobre el pavimento lleno de cigarrillos inacabados, en botellas quebradas por alguna furia, en ese olor de invierno que cubre nuestra fragancia seductora a las mujeres jóvenes. Entonces pasan los años, y quieres volver a huir, pensando que eres un viajero y sólo eres un cobarde.

Sales a la calle bajo la tempestad húmeda. Cubriendo tu rostro, vistes la tristeza y esperas que ella te desnude con su alegría. Pero ella subsiste con la misma desesperación que habita en ti, de repente ella, a quien llamas de muchas maneras se convierte en tu único alivio, tu destino, tu catarsis, tu moralidad inquebrantable, y no puedes huir sin ella, así que decides escapar con ella pero aunque cambies de ciudad; la tristeza siempre es la misma.

[mi vida con ella]

Cada vez que hablas conmigo remueves las emociones que aún persisten en mí.


Pero recuerdo que soy un desastre emocional.
Voy a desalojar tus sentimientos, te voy a desproteger anímicamente, y te dejaré indefensa, cansada y hastiada de tu vida. Que sentirás una repentina necesidad de mi abrigo.

Mis brazos no te confortarán, ni mis palabras te darán hospedaje, tendré mis labios en la inopia y mendigaré lo que te haga falta, para que estés siempre a la expectativa de dármelo, sin que te agradezca o te haga sentir amada.

Bastará mi necesidad en la medida que mis menesteres también sean los tuyos, dejarás de mirarte proporcionadamente y simétrica, estarás dispuesta a cumplir mis caprichos por dejar los tuyos.

Vas a mendigar mi cariño, y yo te mostraré que esa clase de afectos son irracionales e instintos que obnubilan el pensamiento, si, vas a estar frustrada, decepcionada, serás cubierta por llanto, yo siendo indolente, mataré lo último agradable de ti con mi indiferencia brutal.

Amarás mi ra…

[tú]

Tú,

Que eres viajera,
Una porción del mundo en tus ojos.
Tú, simetría acompasada y armoniosa.
Una anatomía de fortaleza.
Tú, que eres sinónimo de afable y elegante.
Jovialidad, placidez, eres dopamina.

Tú,
Tan radical y violenta.
Eres mi equilibrio y también desequilibrio.
Poetizas mi intelecto.
Eres perpetuidad en mi piel.

Tú.

Tan desconectada de mi mundo.
Que es mi mundo la ofrenda para lograr tu simpatía.

Review: The Truth and Other Lies

[la belleza de la tragedia]

Estoy participando en el concurso de ensayo Carlos Pereyra 2015, organizano por la revista Nexos. El fallo se dará este 20 de noviembre. Mi ensayo se titula "La belleza de la tragedia" un análisis sobre la obra de Alejandra Pizarnik y la belleza ontológica.

Hoy 31 de octubre ha vencido el plazo de entrega. Espero algo positivo.


[el síndrome de sentirse invisible]

Todas las cosas me parecen insuficientes para lograr mi felicidad, a veces estoy eufórico, otras veces me hundo de tristeza por el vacío que siento ante nada. Confundo la felicidad con dosis inestables de alegría prematura, cuando no arrojo mis buenas memorias. Todo se vuelve un círculo vicioso a veces de alegría cíclica y otras tantas de profunda tristeza y soledad. Soy un gorrión afuera del nido, invisible y desdichado, si nadie me adiverte, quizá no existo, si nadie me aclama o me alimenta entonces estoy muerto, quizá si estoy muerto. Necesito ser alimentado, aplaudido, elogiado, necesito la crítica, la lectura, constantemente necesito a alguien, otras veces a nadie. Escribir me mantiene vivo. Solo un cuaderno y un lápiz, porque es mi único hábito no lesivo, pero me aleja de las personas que conocía, ahora no tengo a nadie, y en los próximos años, podré morir por cualquier causa y nadie se percatará de mi muerte. Así de solo estoy.

[infinito]

Yo quiero ser infinito.

[ella y todas las cosas]

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Su mirada es dulzor para cada una de mis cuitas.
Su vigor me fortalece y atempera mi ímpetu.
Su corazón virtuoso y armónico, intrépido y audaz 
en oposición a su razonamiento y su emoción.
Su mente es erudición y circunspección.
Ella es la apología del arte y el ingenio,
 una proporción simétrica de ciencia, medicina y filosofía.
Ella es benevolencia y complacencia.
Es inteligente con su pericia sabia y dominante.

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Su acento pomposo y erudito desafía mi juicio.
Su presencia es imperativa y dulcificante.
Ella y su sonrisa natural, flagrante detrás de las luces de neón.

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Ella es pulcritud, delicadeza y una dosis de elegancia.
Su ánimo es una habitual manía con la que simpatizo. Su simpatía es una brutal alegría que gobierna soberanamente.
Su candor seduce con cauto apego.
Su lenguaje es trova y blues.
Ella fraterniza con la soltura de un buen lenguaje.
Para conversarle es más importante el predicado, que verbos combinados.
A ella no le importa el sujeto.

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Ella prefiere las palabras y la esenci…

[la donna angelicata]

Pude descifrar la metáfora inconclusa, descubrí las estrellas en un torrente lluvioso, los versos pareados, hasta expliqué detalladamente el insignificante placer de ser una minúscula porción de vida.

Esparcí uniformemente la mirada temeraria sobre los objetos impasibles.

Y evoqué desde la infancia la textura de mis sueños perfectos e idealistas.

Hasta logré captar cada luz seguida por la sombra de sí misma, sin tener que dejar la luz y esconderme en la oscuridad.

Y yo que era inmune a los flechazos instantáneos. En mi inmunidad nunca advertí la decadencia de mi armadura, por cubrir los estragos que ocasioné en mis constantes romances inútiles.

En el momento que terminé de construir mi coraza impenetrable, aparece y con una sonrisa me desarma completamente. Y yo no tengo ninguna defensa. Todos los años de inmunidad fueron en vano. Fue suficiente un segundo, sumando su sonrisa.


Quedé fracturado. Debo esperar nueve años, para entender si es esta mi ruptura poética, o una simple rui…

[homenaje a la aurora]

A veces me siento parte de ti. A veces nada siento. 
Tienes todos los colores. Y yo sigo siendo tan gris, contigo.

[princesa de Uxmal]

Pues sólo quiero decirte adiós después de un año de ausencia, ahora que vuelves como si no hubiera culpa entre nosotros, es cierto que no hay rencores tampoco, pero sabemos que elegiste por tu impulso, sé también que te cansó mi análisis. Yo hubiera dado una porción de mi vida por tu felicidad, pero tampoco quería hundirme en mi propia infelicidad por lograr tu catársis. Estuve cansado de malas decisiones, de malas elecciones de torpes romances que sólo me conminaron a la desdicha, ¿porqué debía ser infeliz por alguien más? Fui un hombre caprichoso. Fuiste tú también mujer caprichosa. Ninguno de nosotros logramos acabar con nuestros vicios, mutuamente alimentamos los malos hábitos, y en el momento de tu ausencia volví a regenerarme de todo aquello que perdí contigo, torpemente, estúpidamente con una esperanza ingrata de ser tú y yo. Hubo mucha expectativa, nada sucedió, nada sucedería. Adiós, buenas noches. 

[la rebelión de columba]

Siempre fue grácil un ostentoso cúmulo de virtudes, era blanca como la flor de invierno, comparada con ternura, dulzura y un viso de inocencia por sus tonos albos y límpidos. Sus ojos que eran atractivos por su estabilidad, atraían más que por lo colorido de sus pupilas y sus pupilas siempre fueron mías.

Me pertenecían.

Quería adueñarme de su estabilidad.

Tenía la dureza enérgica de los trazos violentos para dibujarla perfectamente.

Es un ave portentosa y gloriosa a quien quise adular con mi inestabilidad poética y hermosa, pero toda mi poesía siempre ha sido violenta en relación con su blandura. En su ausencia le escribo miles de versos que leo a su regreso. Ella vuela sólo impulsada por su independencia, libertad y belleza plumífera.

Siempre quise definirla, pero definirla sería cautivar su primoroso linaje.

Y me gusta que sea rebelde, porque amo su rebeldía, la sublevación de sus ojos. Porque su insurrección ha provocado mi flaqueza donde antes había vigorosa entereza.

Su ve…

[Carta a... (musa helénica)]

Querida y admirada Diana:


Constantemente haces brillar mi empatía, creas en mí confianza, un círculo perfecto de hábitos y virtudes. Pero esta carta no voy a describirme, porque yo me conozco (aparentemente) y contradiciendo a Hemingway, hoy voy a escribir de lo que menos conozco, que eres tú.
Un poco te conozco, porque tú tienes una parte de mí.
Y yo tengo una parte de ti.

Siempre te leí, admirado por tu retórica, por tu profunda filosofía de la vida y las emociones internas, por tu conocimiento de la vida, te admiré hasta el grado de querer ser como tú, o al menos compararme positivamente contigo, pero siempre me has superado en ingenio e inteligencia, en disciplina, en lenguaje y en cultura. Sólo te supero en años, pero a mis años podrás ser tu mejor versión de ti misma, como a tus años yo quise serlo de mí mismo. Te admiré hasta el principio de la obsesión, de imitar tu escritura y los colores que utilizabas, que tú sabes a lo que me refiero y aunque nunca pude hacerlo, pero eso…

[Intimidad]

Un recuerdo, convertido en fotografía.
Metros cuadrados convertidos en mesa de trabajo.
Vaivenes constante de euforia y depresión. Un control para pc.  Un cubo de rubik. Un lobo estático que se hace llamar "Okami". Un regalo materno: Un cerdo chateando con una cerda. Una lámpara de halógeno, con dos luces. (Una de las luces no enciende) Paquete de DVD's en blanco.  Ventilador externo vía USB. Laptop Acer Aspire 3115 con Win 7 de 2GB Memoria RAM. Libros, libros, libros y más libros.



[confesión de un adicto al texto]

Mi adicción fue como cualquier mal hábito de un drogadicto.

La primera vez que escribí fue un golpe fulminante de energía. Justo como la ráfaga que produce la cocaína.
Y esa misma necesidad me mantenía escribiendo, como un drogadicto se mantiene en muerte lenta y dolorosa bajo el influjo de sus enervantes.
Pero escribir, también me acercó a los peores vicios.
Literatura.
Mujeres.
Alcohol.
Sexo.
Vino.
Malos hábitos.

Nunca he podido aprender a fumar.
Y tal vez nunca lo haga. Porque detesto esos clichés de arquetipos de escritores.

En realidad, yo soy así por coincidencia.


[rapsodia: ojos marrones]

Se estaba transformando en un manantial de dicha, era de esas chicas que tienen ojos marrones y cabello castaño, como otoños acumulados.
Y dicen de los ojos marrones: que producen mayor confianza que los ojos claros.
Yo no sé si sea cierto. Pero puedo decir que sus ojos producían en mí, una volátil inestabilidad. Y no quiero crear confusiones, porque su inestabilidad era temporal, llegaba a manifestarse en sus ausencias y durante su presencia, es como si fueran vaivenes de estados de ánimo y tempestades y estaciones del año a su llegada y durante su partida.
Sus ojos. ¿Qué han hecho de mí? Que parecen pertenecerme, cuando no tengo injerencia en ellos.
Y siempre los busco con mis letras, con mis audios, con las lecturas con las que deseo alimentarla. Inconscientemente mis párpados la buscan. Aunque estoy creyendo que sus ojos son demasiado huraños para ceder a mi compañía.
Había que tener mucha valentía para acercarse a sus ojos que siempre están emergiendo en constante rebeldía con el …

[ella]

Ella estimulaba mis sentidos con su canto armonioso.
Ella destruía mis soledades acumuladas con el encuentro de sus pupilas en las mías.
Ella era luz y calor en mis soledades gélidas.
Ella deleitaba mi tacto con su unión de mi piel a su piel.
Ella y su anatomía era la arquitectura perfecta que se cubría con mi cuerpo.
Ella siempre fue miel.
Ella era la materia prima de mis sueños.
Ella que siempre recogió los desechos de mis fracasos.
Ella que fue el humo de mis hogueras.
Ella era simple y mortal.
Ella estaba tan sola y tan loca.
Ella que ofrendó con sus besos mi boca estéril.
Ella incomprendida y deseada.
Ella era feliz y falaz.
Ella fue la mujer y la musa.
Ella estaba en cada uno de mis sentidos.
Ella fue desterrada.
Ella para mí, siempre fue una mentira.
Ella soberana de nada.
Ella adicta a lo que yo no pude ser.
Ella libre y atada.
Ella hermosa para la vida.
Ella completamente loca, triste, engañada y solitaria.
Ella terminó tan herida y tan dañada.

Que nunca ha vuelto a vivir.

[Abril]

Abril de mis sueños rotos y juguetes viejos.
Abril de idilios y romances tórridos.

Abril de mi enfermedad en 1999. Siempre espero el mes de abril, que sea mi comienzo, regalarme una nueva identidad, algo nuevo en mí, pero, siempre es el mismo mes, de los lejanos 16, cuando me sentía todo un hombre por andar solo detrás del mundo adulto y siempre fue así, fui perdiendo los años en lugar de ganarlos por el tiempo.

¿Qué hago cada abril? Si es diferente cada año y yo sigo siendo el mismo.
Tal vez por eso me empeño en quitarme los años de adulto para volver a sentirme niño. ¿En qué momento me arruiné?
Abril ¿En qué lugar me abandonaste?


¿O fui yo el que te negó? Abril, ya no quiero perder los años. Dime, ¿por dónde comenzar?

[la raza de hierro o la infamia de la juventud]

Las generaciones de hombres pueden dividirse en edades o razas.
La primera edad fue la raza de oro. Fueron los primeros hombres, a partir del que creara Prometeo. Vivían si preocupaciones, sin trabajar, sin fatigas ni miserias, sin vejez ni miedo a la muerte.

La segunda edad fue la raza de plata. En esta edad, surgen las estaciones, el hombre conoce el frío y el calor, y debe de trabajar para poder alimentarse.

La tercera edad fue la raza de cobre. Esta edad fue más salvaje, en la que la lucha se vuelve costumbre y las diferencias se arreglan a golpes.

La cuarta edad fue una segunda parte de la raza de cobre, y fue la raza de héroes, en la que los hombres eran mas nobles y generosos, pues los dioses los engendraron en mujeres mortales, y era semidioses. Lucharon gloriosamente y al morir, sus espíritus habitaron los campos Eliseos.

La quinta y última corresponde a la raza actual, la raza de hierro y es la peor. Las guerras estallan incesantemente, se violan los derechos y el hombre es …

[yo, el hombre de hojalata II]

Cuando un hombre es una tetera vacía, debería estar con ánimo;
y sin embargo estoy destrozado…
Simplemente porque intuyo que podría ser algo parecido a un humano,
si simplemente tuviera un corazón…”
El Hombre de Hojalata


El hombre de hojalata del cuento de Lyman Frank Baum "El Mago de Oz", ha sido mi arquetipo, como lo define carl Jung en su psicología emocional, un modelo o una idea en tendiente evolución. ¿porqué es mi arquetipo perfecto? En el caso del cuerpo emocional, nos encontramos con una emocionalidad oxidada, rigidez en cuanto a la aceptación de sentimientos e ideas propias y ajenas, frustraciones, incapacidad para vibrar y sentir, emocionarse y querer, tener empatía y ser asertivo.


Este personaje tiene mucha vinculación con una parte de mí, esa parte lógica y razonable, de cómo me siento, y como reacciono ante la vida, los objetos y las emociones ajenas, personalmente, mi tarea ha sido intentar comprender el mundo en el que habito, pues nunca he querido ser compla…

[bloqueo creativo II]

Camino de un lado a otro pensando en una palabra breve, una canción conocida me distrae de mi pensamiento diligente, aunque en sus versos encuentro la belleza instantánea.

En otro momento descuido mi escritura, y me distraigo buscando temas que doten de profundidad a mi texto, entre técnicas narrativas y filosóficas, llego a discursos ostentosos y de prominentes adjetivos, que estudian la sexualidad de las aves.

Observo de soslayo que mi teléfono móvil está a punto de descargarse, aunque no lo necesito, procuro mantenerlo sano y con buena energía, aquí vamos de nuevo, perdiendo el tiempo en algo que no necesito al instante, de repente, un estallido interior y me deja fulminado por dentro. Sin palabras.

Empieza a darme hambre, no concibo la idea de concentrarme sin haber ingerido aunque sea un pan duro y algo de café, pero está vacío todo, debo ir de compras, sólo unos minutos, preparar algo rápido. Bueno planeo estar de regreso en aproximadamente 30 minutos. Pasan 2 horas.

Me dispong…

[la teoría del desorden]

Definirme siempre se me ha hecho complicado.

Hablar de mí siempre es difícil, y se supone no debería serlo, porque soy yo mismo, lo que mejor debería conocer, y digo debería, porque creo que a veces fallo en conocer mis virtudes, mis fortalezas, debilidades o incluso fallo en mis defectos. Debería ser quien mejor hable de mí, pero no suelo ser explícito. Esos pequeños errores iniciales son los que llevan al desorden final. Según el matemático Poincaré.

Cuando me han pedido definirme, no puedo hacerlo, hay un impedimento mental, un desorden de mi propia empatía. Pensando en una definición de manera explícita, porque en mi vida nunca he sido caracterizado por ser elocuente en las explicaciones. Me excluyo de las intenciones de la gente que desea poseer un título, de ser un nombre o un número, por sus gustos y displaceres, ¿porqué no serlo todo y nada a la vez? Si estamos rodeados por un universo que parece previsible y lógico. No todo es tan bonito y ordenado.

Siempre recuerdo la escen…

[la mujer más pequeña del mundo]

Jyoti Amge, la conocí cuando ella sólo tenía 15 años de edad, como por el año de 2008. Originaria de la India, uno de mis países más atractivos por su cultura y su gente, y en parte porque yo he estado hastiado de la humanidad desde mucho antes, y fue la India que con su filosofía me inculcó un viaje por los rincones más enigmáticos de la mente.

Su enfermedad es androplasia. Que impide su crecimiento, como cualquier otra persona de su edad, actualmente va a cumplir los 21 años de edad y no supera los 60 cm de altura, su cuerpo pequeñísimo deja a todos asombrados. Quería escuchar que es lo que iba a decir, cuales serían sus primeras palabras, su primer pensamiento al llegar a América, su asistente la ayuda a sentarse en un sofá que le han preparado, viste su característico atuendo el sari en color vino, y su cabello muy oscuro, resaltaba su dentadura, muy blanca y brillante, y realzaba la silueta de su figura, porque no dejaba de sonreír, su lenguaje era fluido y encaminado siempre a l…

[eso es en esencia como me siento ante la vida]

Estoy solo. Como están los hombres que han perdido la fe y la esperanza. Absueltos de la culpa de sentirse incompletos entre la multitud. Abandonados. Inconformes. Son parias sociales, que nos deleitan los vacíos existenciales, los vacíos emocionales, las ausencias familiares. Y nos encauzamos en un arrojo destinado a verter el alcohol en ese espacio solitario. Porque los años han pasado y los daños no se han marchado.
Estoy solo. En esta soledad de mierda. De sentirse excluido, enloquecido. Como un perro aminalado.

Mi miseria se ve reducida a una frase:

“Hay un chiste muy viejo. Dos mujeres mayores están en un complejo hotelero en las montañas Catskills. Una de ellas dice: ‘la comida en este restaurante es terrible’. La otra contesta: ‘sí, lo sé. Y en porciones muy pequeñas’. Bueno, eso es en esencia como me siento ante la vida. Llena de miseria, soledad, sufrimiento e infelicidad; y se acaba demasiado rápido.”
– Annie Hall (1977)
Un frase y así se acaba mi definición. Se acaba de…

[whisky en las rocas]

Y que mejor que definir el principio de este año con la siguiente frase de la novela: "El Corredor del laberinto - Las pruebas".
Sueño dichoso.Confusa oscuridad. Calor. 
Un resplandor físico. Casi flotaba.

El mundo parecía desvanecerse. Todo se volvió dulce y adormecido. Y la oscuridad, de algún modo, era reconfortante. Se deslizó hacia un sueño.
James Dashner. 


...y aquí vamos.

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