[la teoría del desorden]

Definirme siempre se me ha hecho complicado.

Hablar de mí siempre es difícil, y se supone no debería serlo, porque soy yo mismo, lo que mejor debería conocer, y digo debería, porque creo que a veces fallo en conocer mis virtudes, mis fortalezas, debilidades o incluso fallo en mis defectos. Debería ser quien mejor hable de mí, pero no suelo ser explícito. Esos pequeños errores iniciales son los que llevan al desorden final. Según el matemático Poincaré.

Cuando me han pedido definirme, no puedo hacerlo, hay un impedimento mental, un desorden de mi propia empatía. Pensando en una definición de manera explícita, porque en mi vida nunca he sido caracterizado por ser elocuente en las explicaciones. Me excluyo de las intenciones de la gente que desea poseer un título, de ser un nombre o un número, por sus gustos y displaceres, ¿porqué no serlo todo y nada a la vez? Si estamos rodeados por un universo que parece previsible y lógico. No todo es tan bonito y ordenado.

Siempre recuerdo la escena inicial con voz en off de Woody Allen en la película "Manhattan" tratando de definir la ciudad mediante versos y por alguna simpatía con la ciudad, si no tienes suficiente empatía la definición tendrá un sentido caótico, descriptivo y vacilante, ¿por eso cómo puedo definirme? si un error en la definición propia pudiera generar una explicación errónea. Y no se trata de una banalidad. Banalidad es absorberse por el caos, dejar que la imprevisible realidad te advierta que sólo eres un pedazo de lo que crees. No eres tú, es el caos.


Es entonces cuando quiero definirme entre una realidad cíclica, entre planos cartesianos, definirme en la verdad relativa de las cosas, en el mundo externo del orden, en el mundo interior de mi propio desorden, de constancias físicas, de esencias químicas, electricidades con explosión de electrones, de muchas conexiones nerviosas que me hacen adicto al café y descubro entre mis vicios complejos, que no poseo una definición concreta, a veces no soy nadie. Soy como círculos girando constantemente. Soy un vaso de whisky a medio beber. Porque el alcohol me hace una mejor persona y las demás personas me parecen agradable, pero generalmente, el alcohol me lleva a sublevar mi caótico ser contra mí mismo. Ficciones. Realidades. Momentos de equilibrio. Momentos en absoluta anarquía. Todo parecía previsible, cómodo, tranquilo y en silencio. Pero se quebró.

Entonces me defino como un ser caótico y desordenado.

Comentarios

  1. Por lo que me llega de lo que leo, encuentro que eres una persona especial, honesta con sus sentimientos, transparente ante la luz y oscuridad también, un ser lleno de misterio y sensibilidad.
    Me encantas, te encuentro genial.
    mar

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  2. TE HE DEJADO DE REGALO UN POST EN MI BLOG.
    Te quiero mucho amigo.
    mar

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Buenos días, buenas tardes y buenas noches.
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