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[la raza de hierro o la infamia de la juventud]

Las generaciones de hombres pueden dividirse en edades o razas.
La primera edad fue la raza de oro. Fueron los primeros hombres, a partir del que creara Prometeo. Vivían si preocupaciones, sin trabajar, sin fatigas ni miserias, sin vejez ni miedo a la muerte.

La segunda edad fue la raza de plata. En esta edad, surgen las estaciones, el hombre conoce el frío y el calor, y debe de trabajar para poder alimentarse.

La tercera edad fue la raza de cobre. Esta edad fue más salvaje, en la que la lucha se vuelve costumbre y las diferencias se arreglan a golpes.

La cuarta edad fue una segunda parte de la raza de cobre, y fue la raza de héroes, en la que los hombres eran mas nobles y generosos, pues los dioses los engendraron en mujeres mortales, y era semidioses. Lucharon gloriosamente y al morir, sus espíritus habitaron los campos Eliseos.

La quinta y última corresponde a la raza actual, la raza de hierro y es la peor. Las guerras estallan incesantemente, se violan los derechos y el hombre es injusto, cruel y traidor.


Existe en la mitología la historia de Titono, Eos estaba enamorada de Titono, tanto lo amaba que acudió con Zeus para pedirle que lo hiciera inmortal, siendo que Titono era un príncipe mortal, y Eos era Diosa del Olimpo, Zeus aceptó la propuesta de Eos para que Eos y Titono vivieran eternamente, pero Eos no pidió eterna juventud para Titono, Zeús le dio eternidad pero éste fue envejeciendo y envejeciendo y nunca murió.


Lo que se aprende de la historia o de la mitología es que hay errores que no pueden cambiarse de la historia, pero pueden evitarse nuevamente, una vez que Eos había pedido inmortalidad para Titono, debió pedir juventud eterna e inmortalidad, tal vez hay personas como yo, que temen más de la vejez, que de la muerte, por otro lado de la inmortalidad aún no tengo un completo rechazo, pero quizá temo más de envejecer que de morir, y no entiendo porqué, la muerte para mí resulta un placer futuro y encantador, por otro lado, la vejez me parece despreciable. Recuerdo que alguien me dijo una vez, que había que envejecer con dignidad, pues, mi proceso de envejecimiento parece más bien interno que externo, y sé, que en mi estado de degradación más profunda no habrá sentimiento de dependencia.


Y aunque en el proceso natural, estamos ante la recreación de nuestra propia mitología como Titono, envejecemos diariamente, constantemente, con la diferencia final que nosotros si llegaremos a la muerte física. Algunos, como yo, apelamos por la inmortalidad de nuestra obra. Eso al final permanece.


Envejecer, no debe ser un temor diario. Sin embargo lo tengo presente constantemente por dos razones, es mi ciclo natural como ser humano, y es mi fobia. Y no es que pase la mayor parte de mi tiempo pensando en cómo voy a envejecer, cuando, y cuál será mi condición humana, pero a veces, inconscientemente me asalta la duda y me hace palidecer al encontrarme de frente ante el inevitable futuro de mi anatomía, de mi fisionomía y de mi mente desordenada. ¿Qué será de todas las cosas bonitas que he aprendido? ¿Qué será de todo aquello que puedo dejar pendiente? Y lo más indignante y preocupante ¿Cómo será mi envejecimiento? A veces no sé si quisiera ser como la raza de oro, vivir sin vejez y sin miedo a la muerte. Pero estamos estancados en esta raza de hierro, dónde el hombre es cruel y traidor, donde todos mueren prematuramente o la vejez es prolongada y solitaria.


No quiero envejecer. Albert Camus decía que: "Envejecer es pasar de la pasión a la compasión".

Yo no quiero compasión. Quiero peligro. Quiero juventud. Quiero rebeldía. Quiero pasión. Quiero negarlo todo. Quiero dolor. No quiero conformarme. Quiero fuerza. Quiero pecado. Quiero acabar con el juicio de Dios. Quiero mi locura. Quiero mi enfermedad. No quiero envejecer.

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