[la donna angelicata]

Pude descifrar la metáfora inconclusa, descubrí las estrellas en un torrente lluvioso, los versos pareados, hasta expliqué detalladamente el insignificante placer de ser una minúscula porción de vida.

Esparcí uniformemente la mirada temeraria sobre los objetos impasibles.

Y evoqué desde la infancia la textura de mis sueños perfectos e idealistas.

Hasta logré captar cada luz seguida por la sombra de sí misma, sin tener que dejar la luz y esconderme en la oscuridad.

Y yo que era inmune a los flechazos instantáneos. En mi inmunidad nunca advertí la decadencia de mi armadura, por cubrir los estragos que ocasioné en mis constantes romances inútiles.

En el momento que terminé de construir mi coraza impenetrable, aparece y con una sonrisa me desarma completamente. Y yo no tengo ninguna defensa. Todos los años de inmunidad fueron en vano. Fue suficiente un segundo, sumando su sonrisa.


Quedé fracturado. Debo esperar nueve años, para entender si es esta mi ruptura poética, o una simple ruina por ser desconocido para ella, que posó sus ojos y sonrisa en mi semblante. En esa esquina de esa calle, en medio de una luz casi extinta, a las 6.00 pm. Y ahí todo comenzó y también acabó.

En ese mismo instante pasé de ser la consumación de mi poesía completa, a un limosnero de palabras.

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