[el síndrome de sentirse invisible]

Todas las cosas me parecen insuficientes para lograr mi felicidad, a veces estoy eufórico, otras veces me hundo de tristeza por el vacío que siento ante nada. Confundo la felicidad con dosis inestables de alegría prematura, cuando no arrojo mis buenas memorias. Todo se vuelve un círculo vicioso a veces de alegría cíclica y otras tantas de profunda tristeza y soledad. Soy un gorrión afuera del nido, invisible y desdichado, si nadie me adiverte, quizá no existo, si nadie me aclama o me alimenta entonces estoy muerto, quizá si estoy muerto. Necesito ser alimentado, aplaudido, elogiado, necesito la crítica, la lectura, constantemente necesito a alguien, otras veces a nadie. Escribir me mantiene vivo. Solo un cuaderno y un lápiz, porque es mi único hábito no lesivo, pero me aleja de las personas que conocía, ahora no tengo a nadie, y en los próximos años, podré morir por cualquier causa y nadie se percatará de mi muerte. Así de solo estoy.

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