[bloqueo creativo II]

Camino de un lado a otro pensando en una palabra breve, una canción conocida me distrae de mi pensamiento diligente, aunque en sus versos encuentro la belleza instantánea.

En otro momento descuido mi escritura, y me distraigo buscando temas que doten de profundidad a mi texto, entre técnicas narrativas y filosóficas, llego a discursos ostentosos y de prominentes adjetivos, que estudian la sexualidad de las aves.

Observo de soslayo que mi teléfono móvil está a punto de descargarse, aunque no lo necesito, procuro mantenerlo sano y con buena energía, aquí vamos de nuevo, perdiendo el tiempo en algo que no necesito al instante, de repente, un estallido interior y me deja fulminado por dentro. Sin palabras.

Empieza a darme hambre, no concibo la idea de concentrarme sin haber ingerido aunque sea un pan duro y algo de café, pero está vacío todo, debo ir de compras, sólo unos minutos, preparar algo rápido. Bueno planeo estar de regreso en aproximadamente 30 minutos. Pasan 2 horas.

Me dispongo a escribir oportunamente, aún deslumbra el sol en su pletórico cénit.

Una palabra "solsticio" pienso que está mal contextualizada, tengo que encontrar su significado, para usarlo en mi texto como es debido, entro a la página de la RAE, y leo, bien, me alegra que la esté usando correctamente, aquí hay otra que no había visto antes, vamos a darle "click" para conocer su significado. ¡Interesante! Vamos a google a ver más usos para esa palabra nueva. Es mi nuevo juguete.

No sé como terminé en una página llena de extrañas historias, sobre como la vida actual apesta. Debo retomar mi escritura. ¿Dónde me había quedado? Ah, si, "solsticio".

Creo que si, la vida apesta. Esos chicos tenían mucha razón, mi infancia apestaba, mi adolescencia, y mi vida adulta también apesta. Ah si, "solsticio". Escribo una segunda palabra, "de".

Solsticio de... ya tengo dos palabras, voy bien, estoy recordando lo mucho que mi vida apestaba en 1999. Aunque empecé a leer a José Agustín, no fue tan malo después de todo, pero sexualmente estaba muy frustrado porque no tenía ni siquiera una pareja ocasional, en esa época mi casa estaba en remodelación, debí haber hecho cambios internos muy importantes, porque creó que poco después, salí huyendo del fascismo matriarcal en el cual estaba sometido desde hace décadas.

Solsticio de 1953.

Tres palabras. Es tan divertido escribir, ojalá alguien me leyera. Estoy divagando de nuevo, me gusta divagar, es como salir a pescar, lanzar el anzuelo a pescados hambriento y esperar capturar uno lleno de ideas, pero no siempre hay éxito, los pescados no salen a comer, permanecen dormidos en el fondo del estanque inmóvil de mi mente y hay que viajar a las profundidades sórdidas de mi memoria.

¡Auxilio! No sé nadar.

Soy más creativo cuando nadie me lee. Solamente en mi memoria.
Me río para mí mismo.

Doy enter.

Hay un insecto sobrevolando la lámpara de mi escritorio, da vueltas y gira de nuevo para intentar posarse en la luz, ¿Qué hace ir hacia la luz? Lo miro fijamente. Me recuerda que con algunos insectos volando sobre una lámpara y quemándose mientras un niño los ve y narra ese hecho fatídico, así iniciaba mi novela "El lado oscuro de la infancia" (incompleta) ¡Ah, pero que bonita portada! Ojalá algún día que termine mi bloqueo creativo, pueda completar esa novela.

El primer día de invierno... Siguiente párrafo. Me gusta la estructura de mi cuento. ¿Hacia dónde lo estoy llevando? ¿Qué tal si nadie me lee? Habré desperdiciado toda mi vida en escribir bien, en ser creativo, profundo e inmoral, para que nunca nadie vaya a leerme. Alguien va a leerme lo sé. Muchos escritores murieron entre la tristeza y su miseria, siendo reconocidos solamente varios años después de su fallecimiento. Eso no me importa mucho, pero me gustaría ver mi obra halagada y destrozada al mismo tiempo.

Voy a mandar un tuit que diga: "Bloqueo creativo".

El primer día de invierno... ¿Qué sigue? Preparo un café mientras pienso cómo continuar esa frase, debe ser excelsa y contundente para atrapar al lector, si yo fuera el lector y no me gusta el principio de un libro, lo dejo al instante, ahora justamente recuerdo muchos, mientras empieza a chillar la cafetera llena de agua caliente. El simple aroma a café suele inspirarme cosas que otras adicciones no me inspiran.

Quiero seguir escribiendo...

Esto de tener bloqueo creativo e insomnio al mismo tiempo, es una gran pérdida de tiempo. Eres un hijo de puta.

[mi dedicatoria]

Gracias a MAR por esto:
Tu Dulce Melancolía

Mi dedicatoria.
Pude ser feliz por un instante.

[la teoría del desorden]

Definirme siempre se me ha hecho complicado.

Hablar de mí siempre es difícil, y se supone no debería serlo, porque soy yo mismo, lo que mejor debería conocer, y digo debería, porque creo que a veces fallo en conocer mis virtudes, mis fortalezas, debilidades o incluso fallo en mis defectos. Debería ser quien mejor hable de mí, pero no suelo ser explícito. Esos pequeños errores iniciales son los que llevan al desorden final. Según el matemático Poincaré.

Cuando me han pedido definirme, no puedo hacerlo, hay un impedimento mental, un desorden de mi propia empatía. Pensando en una definición de manera explícita, porque en mi vida nunca he sido caracterizado por ser elocuente en las explicaciones. Me excluyo de las intenciones de la gente que desea poseer un título, de ser un nombre o un número, por sus gustos y displaceres, ¿porqué no serlo todo y nada a la vez? Si estamos rodeados por un universo que parece previsible y lógico. No todo es tan bonito y ordenado.

Siempre recuerdo la escena inicial con voz en off de Woody Allen en la película "Manhattan" tratando de definir la ciudad mediante versos y por alguna simpatía con la ciudad, si no tienes suficiente empatía la definición tendrá un sentido caótico, descriptivo y vacilante, ¿por eso cómo puedo definirme? si un error en la definición propia pudiera generar una explicación errónea. Y no se trata de una banalidad. Banalidad es absorberse por el caos, dejar que la imprevisible realidad te advierta que sólo eres un pedazo de lo que crees. No eres tú, es el caos.


Es entonces cuando quiero definirme entre una realidad cíclica, entre planos cartesianos, definirme en la verdad relativa de las cosas, en el mundo externo del orden, en el mundo interior de mi propio desorden, de constancias físicas, de esencias químicas, electricidades con explosión de electrones, de muchas conexiones nerviosas que me hacen adicto al café y descubro entre mis vicios complejos, que no poseo una definición concreta, a veces no soy nadie. Soy como círculos girando constantemente. Soy un vaso de whisky a medio beber. Porque el alcohol me hace una mejor persona y las demás personas me parecen agradable, pero generalmente, el alcohol me lleva a sublevar mi caótico ser contra mí mismo. Ficciones. Realidades. Momentos de equilibrio. Momentos en absoluta anarquía. Todo parecía previsible, cómodo, tranquilo y en silencio. Pero se quebró.

Entonces me defino como un ser caótico y desordenado.

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© Prince W. Cantodea. Una Dolce Malinconia 2006-2014. Con tecnología de Blogger.
 
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