[muerte por fuego]

Que no me dejen vivir inmoderadamente.

Y es que no temo a la muerte.

Reprocho más la vejez, la enfermedad, la tristeza superna. Pero no tengo miedo a la muerte, la muerte será mi bálsamo. No me dejen vivir enfermo o ante la vejez inútil. Admiro a aquellos suicidas que han logrado su objetivo, valientemente. David Foster Wallace, Hemingway, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, John O'Brien... No tengo ninguna tragedia personal en este momento, pero estoy consciente que llegará próximamente, así como ha llegado el infortunio, como ha llegado la tristeza o como llega la locura, aunque aprecio la locura considerablemente, será un obstáculo a mi razonamiento a mi lógica, quemaré mi pluma entonces, derramaré toda la tinta y en la hoguera que todo se quema, ahí mismo callaré mi muerte por fuego.

Porque no quiero estar viejo. No quiero estar enfermo. No quiero ser miserable.

Algún día yo dejaré de escribir, porque ya no tendré mi habilidad, me cansaré, estaré podrido por dentro, estaré muerto por fuera y entonces, solamente entonces cuando ese ocaso me aceche, suplicaré mi muerte, con la certeza de mi último resquicio de lucidez, de que es mi voluntad morir, cuando ya no sirva para nada. Ya estaré rendido.
Gracias vida por lo que me diste, aquí te dejo mis letras.
No tengo nada más.

-¿Tienes algo de fuego, vida?
-No fumo- Me contesta la vida.
-Yo tampoco fumo- replico, -Es para mi muerte, quiero morir por fuego.

-Va a ser muy doloroso- Dice la vida.
-No quiero disfrutarlo- Dije.

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