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[Alejandra: mi elan vital]

Voy a arriesgarme a sentir la dicha plena al acercarme a sus pupilas doradas. Quién sabe si ella entiende que así como la miro, igualmente la admiro. Aunque rechace mi comedimiento de mi poesía inexacta, me gusta que se rebele a mis lisonjas, que dude de mi palabra, aunque sea más sensato con ella que conmigo mismo.

Qué bonita debe ser esa dicha. Con similitudes a una alegría repentina, a la sofisticación del interludio entre el afecto y la querencia profunda. Hoy no tengo muchas palabras para ella, porque no me importa mucho mi soledad si su soledad rechaza la mía. Aunque subsiste por sí misma. Mi vida individualmente no tiene ningún sentido. Ha tomado una dirección y un fundamento desde que sus ojos llegaron a mi retina y que su sonrisa ligera y torva generó en mí, una vital importancia que se rendía a su soberanía y hacía de mis sentidos libres, totalmente subyugados a su desapego. Su presencia alimenta mis sentidos. Significando el génesis de todos los sucesos que brotaron de sus ojos sabios. En ella hay un manantial de sabiduría, reina una suave claridad inmortal, aunque no fuera precisa, si sus ojos y pestañas confortan mis otros sentidos, haré de ellos, mi paisaje predilecto y mi vicio delicioso, que por mirarlos sean el bálsamo que me reanime, pero también el veneno que me mate. Que ella es la única que me enferma y me alivia. Y sin embargo, no hay nada más placentero. 

Comentarios

  1. Las palabras rebuscadas solo distraen dificultan entender el escrito de forma más fluida. Pero bien.

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© Prince W. Cantodea

...y por si no te vuelvo a ver:
Buenos días, buenas tardes y buenas noches.
(Truman Show)

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