[su nombre contra todos los males]

Tengo un incesante bloqueo creativo desde algunas semanas, que se me ha quedado pegado al labio, como su nombre a mi memoria.

Siempre sus párpados sobresalen entre la mañana, al atardecer es la misma estampa, ya le he dicho que sus ojos brillan en mí, como hipnóticos faros. Quizá no le gusta creerme. 

Cuando el bloqueo se hace presente sin ningún motivo, solo tiendo mi cuerpo sobre mi cama, giro de un lado a otro, hasta que se me acaban las fuerzas, me frustro, me paralizo o las ansias se revuelven dentro de mí. 

No defino que escribir. Uso su nombre como mantra, su precioso y elegante nombre, que siempre se debate en mi razón y mi corazón, desconozco en esta lid, quien triunfe y tampoco me pregunto por quien apuesto para vencerla. 

Han pasado varias semanas y no escribo ni una letra, hasta las letras en su individualidad perfecta, me parecen grotescas y carentes de sentido. ¿Es acaso una especie de herejía, reprocharlo todo? 

Pienso que mi naturaleza fue construida para ser destruida como diversión. Yo esperaba que ella me reconstruyera, pero ya estaba arruinado, tanto que no reconocía lo que dolía porque simplemente ya no sentía. Así sucede con el bloqueo creativo. Paso tanto tiempo sin poder escribir que dejo de hacerlo y me parece muy normal. 


Nada concibo y mi mente de nada se nutre. Soy yo el que le hizo promesas de inmortalidad, ante mi notable habilidad de haberle visto carácter, un extraño entusiasmo ardiente y esos ojos pletóricos que poseen un balance para mi desequilibrio. Todas esas grandes virtudes que se debaten por florecer durante pequeños instantes, y ella con su prudencia e inteligencia desvirtúa mi temple y mi idolatría. Entonces concibo mayores motivos para su inmortalidad. Ese es el único motivo, es porque ella es arte, es poesía, es libertad, y yo venero el arte, la poesía y la libertad. Por eso le escribo, porque ella le da origen a todo, también es el génesis y fin de mi bloqueo. Y el destino de mi prosa. 

Entonces recuerdo que hay algo que dulcifica todos los agobios. Que suprime mis lagunas mentales. Que restaura mi estructura. Que motiva mis virtudes. Exalta mis acciones. Que suspende el tiempo. Desafía mi temple. Y es su nombre, una fuente inagotable de lirismo, de armonía, de cadencia astronómica, de simetría matemática, de rima consonante, de apología épica, de ideal filosófico, de hábito lógico, de esencia estética, de metafísica, de física y química, de bálsamo dulce, de gaya ciencia, de astuta elocuencia, de sabia retórica, de calidez vigorosa, de serenidad, de inspiración fortuita y gala musa.

Ella, que es más que un nombre. 
Es más que sus 20 caracteres que dominan su nombre.
Ella y su pericia de combatir mi bloqueo creativo. Y no lo sabe, quizá nunca lo sepa.

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