[el proscenio]

No, no siento nada.

Recordé una vieja fábula sobre lo que significa morir quemado, cuando no sientes dolor físico. En esta fábula, se describía la muerte de una rana que se internaba en una olla con agua tibia, y se sentía cómoda, pero la rana no sabía que conforme pasaba el tiempo, el fuego debajo de la olla calentaba más y más el agua, hasta que ya no sintió calor, si no que estaba confortada por la tibieza que se transformó en agua hirviendo hasta que murió sin poder sentir el calor que hubiera prevenido su muerte.

Así me siento siempre, soy la rana que no puede sentir el calor. En realidad no puedo sentir nada. Ni frío ni calor. No puedo sentir confort. Y me repugna, no poder sentir, pero aún más que pudiera sentir, quizá soy un modelo filosófico del nihilismo. Y es que el tacto también me repugna, y hay tactos cálidos y sensibles que deberían conmoverme, pero no lo siento. ¿Hay alguna forma de poder sentir algo?

Todo lo que se sobre el sentimiento o la emoción, es lo que he leído en libros, o lo que he escuchado, o lo que yo escribo sobre ese sentir imposible. Y es contradictorio escribir de algo que ni siquiera reconozco con facilidad, sin embargo, recuerdo que alguna vez tuve sentimientos, porque recuerdo mis reacciones llenas de emoción y decepción ante la vida.

Como en la fábula de la rana.
Quisiera no quemarme sin haber sentido calor antes de morir. No temo a la muerte, de hecho me agrada la idea de morir, pero justo ahora, no quisiera morir, no puedo morir tan joven, no quiero morir sin sentir algo. Aunque sea quiero repulsión o desdén. QUIERO SENTIR ALGUNA DE ESAS MIERDAS EMOCIONALES QUE HACEN FELIZ A ALGUNAS PERSONAS.
QUIERO SENTIR.
Como sentía antes de ser un imbécil, fingiendo emociones, como un actor mal pagado en el escenario.

¿Qué fue de todo lo que era antes?
Hoy todo me desagrada, todo detesto, todo me da asco.


[mi única dicha]

Voy a escribir más, que el año pasado, dormiré lo necesario hasta que mi mente se hastíe de inventar. Voy a leer quizá 20 o 30 libros más que los leídos el año pasado, y entre esas lecturas he decidio incluir libros sobre mi profesión, pero muchos más sobre mi vocación de innovar, crear y narrar, que es algo más complejo y hermoso, quizá mis lecturas lleguen a mejores ojos y mentes más subersivas y rebeldes, no me gustaría que penetraran en las lujosas mentes de intelectuales modernos, que realizan la crítica más estúpida, o aquellos que se creen escritores y no saben escribir, pues no tienen un hábito, hay quienes escriben molestos con la vida y hay otros que no tienen talento, y ellos ganan muchos premios literiarios.

Quiero terminar ese guión autobiográfico, y ese cortometraje bizarro, pero que aún reservo moderadamente para no anticiparme y revelar mis mejores ideas. Voy a escribir más constantemente en este medio informal, me gustaría coformar un legado, algo inmortal si llego a morir antes de publicar, o si publico y tiendo al fracaso, o si enfermo y mi obra se envuelve en ese velo de misterio y culto como poeta maldito.

Quiero retomar mis dibujos en técnicas diversas, con mi limitado tiempo y pensamiento, he abandonado un poco esa práctica que era una constante y que me diferenciaba, he pasado del lápiz a la pluma, alguna vez intenté la fotografía, pero era menos hábil para el lente que para el dibujo.

Como escritor soy un desorden y un fracaso ambulante. Tengo muchas obras inacabadas y otras muchas ideas acumulándose con el polvo. Hoy, por lo menos voy a terminar esa lírica con sonetos shakesperianos y rima consonante, terminaré ese libro de cuentos y definitivamente, mi novela
El Lado Oscuro
no es un propósito de año nuevo, porque yo no tengo propósitos, tengo metas y objetivos.

Profesionalmente, también escribo para expresar mi pericia en la materia que me ha formado como licenciado. Así que, esta ocasión voy a desarrollar un hábito compartido. Consecuentemente, todo mi tiempo gira en torno a la escritura sea ficción o artículos académicos, finalmente, aunque fui reacio a creerme, hoy quiero pensar que puedo compartir hábitos y tiempos, aunque eso reduzca mi ya de por si menguada actividad física, social, sexual y moral. Creo, (tristemente) que nada valdrá al final de mis días, no me creo el mejor escritor, ni el mejor ser humano, estoy lleno de afectos y vicios, que pretendo hacer hábitos entre mis constantes vicios predilectos. Pero no escribo para el aplauso, escribo porque escribir es lo único que me llena de dicha.

Followers

© Prince W. Cantodea. Una Dolce Malinconia 2006-2014. Con tecnología de Blogger.
 
Blogger Templates