[seis canciones para mi funeral]

6. You've got a friend - Carole King
En 1971 se lanzó esta canción, originalmente para James Taylor pero ese mismo año Carole King lanzó su propia versión incluido en su álbum "Trapestry" alcanzando los primeros lugares de las listas de Bilboard y altos puestos en las listas de popularidad de Reino Unido. Esta canción aunque no es un himno a la muerte si es un himno a la ausencia, yo la interpreto como la amistad que se acaba, el amigo que se pierde, una despedida en tono propio. Basada en una armonía suave y evocadora, que se funde en el fondo mientras que en primer plano una voz potente y armónica nos canta:

"winter, spring, summer or fall, 
all you have to do is call, 
i'll be there, you've got a friend". 


En esta insuperable versión de Carole King que hará partir el alma cada que la escuches y recuerdes a ese amigo ausente.
"When people can be so cold
They'll hurt you and desert you
And take your soul if you let them
Oh, but don't you let them".

5. One year of Love - Queen
Canción escrita por Jean Deacon e interpretada por Freddie Mercury incluida en el álbum número doce de la banda británica Queen "A kind of magic" de 1986 fue incluida también en el Soundtrack para la película Highlander. Aunque la canción habla de sentimientos de amor, puede también encontrarse con simbolismos divinos, implorando un soporte o una redención en la etapa final de la vida, desde ambos puntos de vista, la canción aborda la redención y el amor, las notas magistrales se componen gracias a una emotividad que destaca por la despedida, un anuncio de librarse de la vida, anticipándose a la muerte o bien decidiendo quitarse la vida sobre todo por esta frase:

"there's so much left unspoken, 
and all i can do is surrender, 
to the moment, just surrender" 
Mucho que aún no se ha dicho, pero queda la redención, es el momento de la redención, palabras finales y potentes para inscribirse en mi lápida, junto con aquellas que quizá llevan dedicatoria a quien desde su tumba le importé más que a nadie en el mundo: 
"I'm cold but you light the fire in me" 
¿Quién no implora redención en el momento final de su vida? por eso es la canción perfecta para mi funeral y la más triste de todas, los arreglos orquestales de fondo la vuelven más desgarradora con la potencia en la voz de Freddie Mercury. Todo un himno al dolor, al amor, a la redención, a la muerte y a los últimos instantes de lo que quede de vida.


4. Bury me not on the lone praire - Johnny Cash
Canción basada en un canto de marineros, fue lanzada con algunos cambios en los versos originales, en 1994 por Johnny Cash conocida también como "El lamento del Vaquero" La letra inicia: 

"Oh, bury me not on the lone prairie, 
These words came low and mournfully, 
from the pallids lips of a youth who lay" 
¿Quién desea ser enterrado en una pradera desolada? sin duda la mejor canción para ser cantada en funeral, el estilo country de la misma nos lleva a desérticos paisajes, la profunda voz de Johnny Cash con solemnidad le canta a la muerte y despide a la vida, en un hermoso verso que resume: 
"I've always wished to be laid when i died, 
in a little churchyard on the green hillside, 
by my father's grave, there let me be, 
O bury me not on the lone prairie". 
Un precioso viaje final al destino de un trayecto sin ningún sentido que suele ser llamado vida. Porque no quiero que me entierren en una pradera solitaria, tráiganme de nuevo a mi tierra, entiérrenme en mi pueblo con mi gente, aunque esa gente me haya abandonado y mi familia no me quiera cerca de su tumba, quizá mi padre si, pero yo no lo quiero cerca de mí, no completamente.


3. Take me away - Blue Oyster cult
Incluida en el disco "The revolution by Night" de 1983 del grupo de California de Hard Rock. Única canción de la lista con un estilo más psicodélico, la letra habla acerca de la muerte, del deseo de rendirse, de poner todas las esperanzas al cielo, los recuerdos se irán y antes que eso suceda, quiero que me lleves. No por ello debe quedar fuera del conteo. Para mí, una canción menos formal que cumple mi exigencia, pues es un adiós, una preparación a dejar la vida, compuesta por Eric Bloom y Aldo Nova integrantes de la banda, que en su verso final de la canción dicen:

I turn my hopes up to the sky
I'd like to know before I die
Memories will slowly fade
I lift my eyes and say
Come on, take me away
Si eso no es la despedida de alguien que muere o que desea la muerte, no sé que más puede ser. Blue Oyster Cult es de mis grupos predilectos, por lo tanto incluir una canción en el conteo que no fuera la popular "The Reaper", sobre los excesos y la invitación a la muerte. Pondré todas mis esperanzas al cielo, como dice la canción, si en ese momento antes de mi muerte, me queda alguna esperanza.


2. Who'll stop the rain - Creedance Clearwater revival
En 1970 la banda de rock Creedance Clearwater Revival lanzó su álbum, "Cosmos Factory" que incluía "Who'll stop the rain" escrita originalmente por John Fogerty contra la Guerra de Vietnam, la canción surge del testimonio de Josh, el hijo de Fogerty: 

"Certainly, I was talking about Washington, when I wrote the song, but I remember bringing the master version of the song home and playing it. My son Josh was four years old at the time, and after he heard it, he said, 'Daddy stop the rain'. And my wife and I looked at each other and said, 'Well, not quite'."
¿Quién detendrá la lluvia? Me pregunto mientras escucho, según la revista Rolling Stone, una de las 500 mejores canciones de todos los tiempos.
Still the rain kept pourin’, fallin’ on my ears.
And i wonder, still i wonder who’ll stop the rain.

Aunque hoy no es tiempo de guerra, mañana no sabremos si lo será, explica muy bien en sus versos. Esa lluvia con mucho simbolismo, que resulta de la experiencia de Fogerty con el festival de Woodstock y la generación Boomer. Al final, explica la razón de la lluvia interminable, con la guitarra que también suena en un denuendo meguante que va desapareciendo junto con la canción.

The half-minute-long fadeout of the song, which reprises the repeating guitar pattern from the intro, seems to reinforce the song's main theme of the 'rain' continuing to go on, interminably.


1. I'll do anything for love (But i won't do that)
La canción fue escrita por Jim Steinmman quien ha trabajo con Bonnie Tyler y Celine Dion. Fue lanzada en 1993 en el álbum "Bat Out of Hell II: Back into Hell" del cantante Meat Loaf. Ocupando los primeros lugares en más de 49 países lo que le hizo acreedor a un Grammy.

Some days it don't come easy, and some days it don't come hard
Some days it don't come at all, and these are the days that never end Some nights you're breathing fire and some nights you're carved in ice Some nights you're like nothing I've ever seen before or will again
Si, la canción habla acerca de los actos de amor... pero, es una canción con una tristeza y rabia que se yuxtapone entre las aparentes líneas de dulzura romántica. Esta podría ser el paréntesis, pues simboliza todo lo que un hombre haría y no haría por amor, y puedo hacer referencia a un amor universal, no puramente romántico. La potente voz de Meat Loaf, guitarras que se distorsionan, un intro larguísimo orquestal y sinfónico que inicia con fuerza, dotando a la melodía de coros operísticos, balada, rock sinfónico y un piano en interludios que pasa por diversas etapa, una canción que podría dividirse en actos, coindiciendo que el video (dirigido por Michael Bay) posee una estética teatral, entre la Bella y la Bestia y El Fantasma de la Ópera.
Maybe I'm lonely and that's all
I'm qualified to be There's just one and only, the one and only promise I can keep As long as the wheels are turning, as long as the fires are burning As long as your prayers are coming true, you better believe it
¿Porqué es para mí, una canción ideal para mi funeral?
Simplemente por que a veces he querido darlo todo por amor, pero al final no he hecho nada por nadie, ni por mí. Así que sería mi recordatorio y mi lamento, al morir solo y olvidado, repitiendo: "But i won't do that".
Las 9 teorías de Meat Loaf

[el hombre de Adapa]

 El cuento de Adapa fue encontrado en los archivos de los reyes egipcios en Tell-el-Amarna, así como en la biblioteca del rey asirio Asshurbanipal. Aparentemente, era conocido universalmente en días antiguos. El tema principal, como el del Poema de Gilgamesh, es el hombre que lucha por una oportunidad para ganar la inmortalidad.



Y supongo que el apoyo debe ser uno de los alicientes más poderosos para impulsar el talento artístico.

Pero el talento no es importante en este mundo desvirtuado.

Y esto lo digo con un poco más de rabia, que de tristeza, desde hace tiempo que he perdido el aliento, ya no queda nadie que me apoye, ni siquiera tengo fe, tenía todas las expectativas impuestas en mí. Pero poco a poco todas esas expectativas han cedido al miedo, al constante fracaso, a la desesperanza, a la inseguridad de creer que realmente no soy bueno para escribir. De convencerme al decirme: "Estoy perdiendo la fe en ti".(1)





¿Cuál sentimiento despertará el ánimo que motiva? Yo nunca lo sabré, porque nunca he sido apoyado por nadie, recibo algunos elogios, algunos aplausos aislados, algunas muestras de afecto por lo que escribo y cierta empatía. Cuando tenía 17 años me imaginaba que a mi edad habría ganado todo premio existente en las letras y una joven promesa para el nobel de literatura, ahora creo que debo empezar a componer poesía en mi guitarra para poder ganar algo, pero muy lejos de aquellos elogios y simpatías sinceras, tampoco existe un apoyo legítimo, soy como ese vagabundo que cojea de un pie pero canta hermoso y es ovacionado de pie. 



Tal vez pronto muera esa última expectativa, de ser ovacionado de pie por una multitud, quizá pueda lograrlo de manera póstuma. Esa incertidumbre es la que mantiene mi espíritu animado, la posibilidad que exista.

Dos cosas aún me mantienen vivo. Mi novela inacabada, tengo la esperanza de terminarla, pero el día que logre concluirla, no tendré ninguna razón más para vivir. Posiblemente emerja dentro de mí, una nueva idea para comenzar a escribir, o definitivamente mi pasión habrá muerto al acabar mi novela. Tal vez que nunca termine mi novela sea lo mejor que me pueda pasar y el mismo tiempo lo peor que pueda pasarme. Y aquí mismo puedo incluir esa posibilidad de ser ovacionado o premiado.

Otra forma de mantenerme vivo. Quizá sea la única motivación actual. Aunque no sea cuestión de creencia, de razón, más bien es una motivación de corazón. Porque he llegado al extremo de creer en un aspecto menos científico y más humano, ella me hace más humano. Ella es mi existencia. ¿Porqué no muero de una vez? No tengo apoyo de nadie, nadie cree en mí, nadie pretende publicarme, nadie desea leerme, he tocado puertas sin éxito, he optado por concursos sin éxito, como buen nihilista que soy, sólo soy nada, una nada muy efusiva. Todo ha sido en vano hasta ahora y ¿qué sentido tiene la existencia si no puedo perpetuarme al menos en el tiempo? Aunque la existencia sea vacía y sin sentido, quiero intentar llenar ese vacío con mi escritura prodigiosa. 

Así es la nada.



[1] Por Esperanza me refiero a la esperanza en el sentido filosófico, y no en el aspecto religioso, como concepto de creencia de acuerdo a lo que expone Karl Jasper. Entiéndase como: Pensar el tema de la fe y su relación con la filosofía, surge no tanto de la atención su concepción religiosa, que en algún momento parece haber reclamado para sí el concepto, como de la que opone, excluyentemente, creer a pensar: se piensa o se cree, en la medida que hay creencia no hay pensar. No hay puntos medios ni mezclas posibles. Esta diferencia parece tomar testimonio desde el inicio de la filosofía occidental, ya desde Platón (por ejemplo en el sentido que ocupa en la República el concepto πίστις), hasta la época contemporánea. Sobretodo, claro, y refiriéndose a esa misma tradición ascético cristiana, Nietzsche. Pero incluso en el sentido común, cuando considera al ‘creer’, por un lado como el planteamiento de una mera opinión insegura, y por otro como el sostener un dogma fanáticamente, irreflexivamente, cuyos postulados se presentan como intocables (caso que por cierto no incumbe en ningún caso sólo a la religión). En este último sentido, podríamos entender a Heidegger cuando señala que ‘filosofía cristiana’ es un ‘hierro de madera’: en general un inexistente, un imposible, un franco malentendido. El concepto de fe filosófica,Una interpretación desde Karl Jaspers.


[mi estrella distante★]

No necesitas tener una perfecta anatomía.
Ni siquiera una desmedida ambición en comparación con la mía.
Sería mucho exigir si te pidiera que fueras un poco menos distante.
Tampoco necesitas quitarte los anteojos para admirar tus ojos, que yo tanto deseo.
No necesitas tener un esmerada y cuidada cortesía a mi favor.
Sería muy absurdo solicitarte algunos cambios, para mi complacencia.
Y muy injusto no reconocer que te alentaría sólo a ser mejor.
Porque no quiero que cambies. 
Anhelo alimentar tu emergente esplendor.
Sin que justifique el deslustro propio.
Tampoco necesitas un extravagante gusto musical.
No necesitas entender mi complejidad manifiesta.
Ni siquiera necesitas afeites, tu belleza natural excede cualquier aliño.
No es necesario que exhibas condescendencia, bondad excesiva o un valeroso ánimo contagioso.
Tu jovialidad es el fundamento a mi entusiasmo.
No necesitas establecer horarios para que me relates tus actividades o acostumbrarte en tus inactividades a escribir siempre.
No necesitas mucho menos impresionar.
Necesitas viajar, leer, estudiar, crecer, vivir y ser tu propia estrella.
No necesitas cambiar tus hábitos.
Me gusta los vicios que representas y las costumbres que apuestas en mi vida.
No necesitas ser erótica, te prefiero poética.
Ni necesitas el cielo, el mar o la naturaleza.
En ti se conjuga toda la creación metafísica.
No necesitas la poesía, la lírica te necesita.
Ni necesitas apropiarte de los colores, porque tus matices son más hermosos.
En realidad, no necesitas añadirte o quitarte cualidades, dejar vicios o adquirir hábitos, no necesitas epopeyas o heroísmos, ni necesitas la cotidianidad, necesitas cosas extraordinarias. 


No necesitas, en el costumbrismo cotidiano, ser cálida y brillante al estar cerca.

Porque aún distante resplandeces como el fuego:

Entre el calor y tus destellos.

[el buen samaritano]

"Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado."

Palabras finales del párrafo acerca de "La parábola del hijo pródigo" que aunque es un texto bíblico, como la mayoría de nosotros criados en hogares con supremacía cristiana y católica desde la infancia hasta que en algún punto desconocido todo deja de ser guiado y se empieza a construir la creencia, se reduce la fe y se rechaza el dogma, como simple fragmento metafórico, se me viene a la mente justo ahora, que mi persistente manía de apegarme a lo que debiera dejar pasar. Y es que anteriormente, mucho antes que pudiera comprenderlo, citaron dicho párrafo para hacerse referencia a mí o a ella, la culpable de mi autoexilio, este que les escribe sin ninguna pretensión moral o religiosa, simplemente, enmarco un texto conocido en mi anécdota personal, que resulta muy característica y similar, podrán llegar religiosos de esa doctrina a justificar o explicar sus dogmas en alguien a quien no le interesa su contexto o filosofía, simplemente, quiero ejemplificar que en la vida real distanciado de lo divino, la incapacidad de algunas personas a dejar de sufrir, a permitirse vivir, a dejar vivir, a dejar de alentar el arrepentimiento a cambio de redención, prefiero una vida miserable, sin arrepentimientos hipócritas, la redención nunca es creíble para mí, arrepentirme de mi vida que puede parecer miserable, no lo es, siempre que mis propios medios sean destinados a mi anarquía, a mi adicción de escritura, a horas nocturnas que provocan ojeras y bostezos durante el día, destinar mis fuerzas físicas a malgastar mi lengua y mi mente en constantes elucubraciones de mierda, a la fantasía creíble de mi futuro postergado mientras mi presente es un caos, en un estricto sentido de la historia de "El hijo pródigo" yo no fui un buen samaritano, yo no fui el primogénito, yo fui el que estaba ahí siempre en silencio, el que bregaba por pertenecer sintiéndose tan ajeno a todo y todos, en mi capacidad fui un imbécil, en su visión fui incapaz.  Fui todo el mal sin ninguna causa. Maledicencia. Ignominia. Un bastardo. La escoria. El servil.


Ella que dilapidó juventud, tiempo, que hizo un caos de su pasado, que recogió cenizas y muchas juventudes para tirarlas con el demérito propuesto en su propia juventud. Abogó por los elixires de la vida, el anticuado soma que Huxley refería. Una vida de promiscua juventud, de facilidades emotivas, de locuras malditas, de felicidades discontinuas, provocadas, vomitadas y destrozando desdichas. Construyó su propia tragedia, su poesía caótica que disfrutaba, sin importar los lamentos o llantos que provocaba a su alrededor por su desorden temerario. Acumuló un tropel de descuido, acciones negativas, un sino torcido que la llevó a una agonía prematura por el consumo de elixires en demasía, una juventud casi terminada, pero recibió el perdón, como se recibe un regalo que sobra, como que no hace falta, como que se endilga a quien sea, sin ningún motivo, cuando yo merecía más que cuidados, una verdadera prueba de valentía o un propósito propio, después de ello, provocó el reencuentro y en algunos meses lo que tomaba forma de orden, de una fábula compleja llena de idealismos morales, se comenzó a derrumbar para regresar al caos y el desorden, su compleja vida y su absolución había fallado, cayendo nuevamente en ese espiral de adicción, locura y muerte. 

Después de una segunda y tercera vez. El regreso del primogénito fue triunfal, y tal como la anécdota bíblica:
"Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado". Y comenzaron la fiesta.

Se mató el novillo cebado, metafóricamente. Y de pronto, como si todo borrara los lamentos y el llanto con una risa o sonrisa, todo se volvió "bueno" en su mente destrozada por la fantasía, por la irreal convicción de un perdón que modificaría todo un historial delictivo discordante y destructivo, entonces, se le dio el mejor vestido, la mejor comida, se abrió una botella, se brindó, se bebió, se comió, la vida siguió, nada se detiene por lamentos o culpas, pero ahí está, encumbrando la mierda social a un redentor, que puede ser menos que eso, que quizá nada haya aprendido de su periplo salvaje, quizá nada haya cambiado por dentro, ni muestre arrepentimiento, pero psicológicamente pretenda cambiar algo con una actitud soberana y cínica.

Yo desconozco la mente humana, no sé que pasa por sus millones de terminaciones nerviosas, desconozco el atrevimiento de los padres para soportar la autodestrucción y comprender el perdón, y lo desconozco quizá, porque yo no soy padre, pero soy (quizá) un buen hijo, desconozco si la redención es legítima, desconozco los motivos que tienen para que después que ella regresó, me consideren a mí, el peor de los seres humanos, coexistiendo con la incólume de su primogénita, yo que nunca he sido la oveja negra, pero ahora soy el exiliado, el desterrado de sus ojos, soy la vergüenza, que no se advierta mi presencia porque daña, soy el mal que mata.

Todo lo que hago es ser yo mismo. Que yo no cumpla sus expectativas, es porque mis expectativas son otras a las de ellos. Sigo sin saber... ¿Qué mal habré hecho yo? ¿En qué me convertí? ¿Habré cambiado? ¿O ella es mejor por su redención que yo? ¿sin redimirme de algo me vuelve malvado? ¿Será mejor el arrepentimiento hipócrita de ser, que no arrepentirse nunca de ser uno mismo? Les confieso: "Lo único que hago, es ser yo mismo" 
¿Qué daño habré causado con eso?

[décimo aniversario]

Hoy exactamente, se cumplen 10 años desde que empecé a escribir en este blog. La gente me pregunta cuando dejaré de escribir aquí, la respuesta es: hasta el día que ya no tenga nada que decir o muera. Lo que pase primero.


Mi primer post. El principio - Octubre 2006

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