[sobre ella]

En tus brazos encontré una finalidad. 
💏 
No había algún motivo, o destino, ni siquiera conocía el preludio a una felicidad repentina y sensata. Nunca manifesté una verdadera alegría, que reflejara la poesía descriptiva y dulcificada. Ni se manifestaba en mí, ese pulcro deseo de la necesidad de afecto cercano y reconocido. Tampoco había nacido la ilusión en mí, de rozar una mano con el agrado de una caricia persistente. Como si el tacto fuera otro lenguaje, ese que siempre he detestado y despreciado, pero que se concibe en ella, de alguna manera inexplicable por todos mis razonamientos, en una dulce y sofisticada necesidad, opacando el deseo, la lascivia, el perjurio, incluso un poco esa amargura.

Ha ido madurando este sentimiento que era incoherente, ambivalente y ambiguo. Se fortalece en cada una de sus palabras, parecen prenderse ante su aliento. Si hace tiempo era un desastre provocado por mi manía de autodestrucción, hoy parece, que todo lo que estaba roto en mí, han sido ruinas exhibidas al público que gusta del turismo.

Y tu boca, simplemente, es el alimento de toda mi breve existencia.

Y tu nombre, no sé, quizá quiero obviarlo esta vez. 


Nunca se nombró a ninguna tempestad, a ningún huracán, con tu nombre. Esta vez, solamente esta vez, voy a quitar tu nombre y tu imagen de todas las cosas, y quedará mi memoria impregnada de cada recuerdo tuyo, porque no deseo compartir nada sobre ti y sobre mí, si es que existe alguna conexión o alguna reacción química. Tampoco conozco si pueda existir un futuro o si este presente es toda nuestra aspiración.

Y más allá de las aspiraciones prometida, yo sólo aspiro a la más digna, a la más gloriosa de todas, a que tu boca me pertenezca, con tu soberbio dominio de ti misma, nunca sea mía, pero tal vez brevemente:



Tu boca se sienta mía y tuya a la vez, entonces podré decir que tuve el dominio breve de aquellos labios independientes, puros y alegres.

De aquella sustancia reaccionaria que solo producen tus labios. Y todo tendrá sentido. La vida podrá ser mejor encontrándote. Quizá la vida eres tú.

“El encuentro de dos personas es como el contacto de dos sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman.” -Carl Jung-

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