[my life has been saved!]

by - miércoles, diciembre 27, 2017

Aunque parezca espectacular.
Tú salvaste mi vida. Tu salvaje entusiasmo por la vida, cuando yo, inmerecido por el halago y sorbiendo el reproche, como se bebe la amargura, me endulzó el labio estéril y ácido.

No es exageración. Que haya visto en ti, la salvación cuando era mi condena lo que me hacía idealizar cualquier atisbo de luminiscencia. Tu rostro. Que fue el brillo que guió mis ojos a buscar el origen de tanto fulgor.


Tú salvaste mi vida, esta vida que no pedí, esta vida que no quiero, esta vida que no disfruto.

Tu violenta motivación y el goce profundo por la vida, inundando de alegría el sentimiento más arisco que me abrigaba. Hicieron de mi salvamento una eterna ingratitud por todo, en cambio, torné mi espíritu rebelde a un ánimo postrado reverenciando esta dulce querencia desde tu grato salvamento.

Tu vasta y bella satisfacción ante la vida, con ese espíritu de soportar la contradicción, de alentar la rebeldía con tus ojos predilectos y hermosos, que tiñen la insurgencia feroz en una proeza plácida. Tu sabiduría docta, alimentando mi vacío de conocimiento. Y tu afecto medido y preciso que violenta la adoración romántica que yo conocía.

Había querido interpretar tu salvación, como una resurrección poética, un Fénix de fuego al amparo de Prometeo. Y tú, virtuosa Pandora custodiando mis males.

Tú salvaste mi vida.

Dejaste incompletos mis malos hábitos, mis defectos consistentes, mis virtudes débiles y mi coraje apegado a tu rabia, floreciendo como amapolas. Tu hermosura cotidiana, sencilla y dulce. Que inspiró una porción de mis palabras.

Tu salvaste mi vida, pero perdí toda mi elocuencia, porque tú al existir, reprochas mi lenguaje y enmudezco al contemplarte.

Únicamente he sido ingrato con la vida, pero desde que tú me miraste, esa misma vida me ha fascinado.

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