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Mostrando las entradas de marzo, 2018

[es este lugar]

Quizá alguien me recordará. No moriré en vano, me gusta pensar que alguien me tendrá en su memoria, porque si mi fallecimiento es una bendición prematura, no existirá mejor silencio que el de mi destierro. Y es aquí donde se compone mi epitafio con las mejores virtudes que me hicieron un hombre menos desgraciado, más afortunado que otros, pero inconstantemente dichoso. Algún día no tendré mis sentidos, perderé memorias que me hicieron feliz, estaré inválido ante el mundo radiante y hermoso. Brillará el sol calentando mi fragilidad.

El mundo no será mejor sin mi, tampoco será peor, si llego a ausentarme. Nada cambiará, solo el tiempo será distinto y yo no habré cambiado mucho. No me gusta entonces la dicha y no soportaré su gracia en mi agónica huida.

Aquí desdichado y allá.

Es el lugar donde pertenezco. Y no hay a done huir, al final, si había algo hermoso que admirar se reducirá a una tragedia visual, como esto que soy yo ahora, como eso que seré en mi último día.

[Princesa de Uxmal Vol. II]

Te reintegré a mi vida difamada e inhóspita. Con la promesa de "todo será diferente", una promesa de autocomplacencia, acercándome al hermoso de los engaños. Pero mi engaño favorito, el que me impedía avanzar, todas tus mentiras siempre fueron mi aliciente de un futuro mejor, aunque descuidara mi presente, aunque lo arrojara al abismo, tus promesas siempre construían bonitos castillos de arena, siempre me imaginé contigo, prometiste que nuestras manos estarían unidas previniendo el desastre del mundo, esa promesa fue la primera que rompiste, cuando en el fruto de tu rebelde boca brotaron besos de sincero afecto y locura, que tuve que tragarme.

De todas las cosas, me gustaba tu visión de la vida, infantil y un poco madura, pero alegre a pesar de la contradicción. Siempre te identificaba con la claridad, con la luz más brillante, esto aún contradiciendo tu intento de permanecer misteriosa y oculta. Porque alumbraste mi sendero en el transcurso del ocaso al alba, y eso fue mej…

[beautiful]

Llegaste como una melodía de jazz suave y sofisticada.
Eres un acorde de Bird Parker en una improvisada revolución de armonías.
Y me gusta la música que es tu nombre.
Y me complace, enloquecedoramente, que seas armónica y dulce.
En la medida que mis rimas se conjugan, con la sonoridad de tu lenguaje y hacen fascinante el idioma que compartimos.
Es ahí, en ese interludio, donde radican nuestras composiciones.
Que surjan los instrumentos adecuados para reproducir con mi boca tu habla cadenciosa.
Porque desconozco los acordes para una sinfonía.

Pero he memorizado la música que lleva a tu nombre.
Y eso es todo lo que necesito aprender sobre teoría musical.
Lo demás, será practicar en el labio inferior de tu boca, ese nombre musical y mi himno de batalla.

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